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Miércoles 17 de julio de 2019
COYUNTURA
Fugas de botines
La huida de los futuros jugadores de fútbol, tentados por los millones del mercado, pone en peligro el semillero de los clubes. No hay una clara legislación.
11 de agosto de 2008
Por Julio El Alí

Las ventas de las promesas de grandes estrellas de fútbol están vaciando a los clubes de su mayor patrimonio, que es la formación de jugadores desde una temprana edad. La venta del semillero de jugadores se ha convertido en un excelente negocio que nadie se atreve a regular.

A fines del año pasado, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que regula los derechos económicos de los futbolistas, y lo giró al Senado. Sin embargo, nunca se trató en la Comisión de Deportes ni en ninguna otra comisión, por lo que está “colgado” en la Cámara alta. Sin esta regulación, y otras normas que deben ser sancionadas para llenar el bache legal, la fuga de talentos cada vez es mayor y los clubes europeos tientan con millonarios contratos a las familias de los jóvenes que emigran para asegurarse un futuro mejor en el viejo continente. Así los clubes de fútbol se ven obligados a vender y, también, sufren la falta de una legislación clara en los contratos de los menores de 18 años, relacionado con la patria potestad y sus derechos federativos.

El gol que no fue

El proyecto, que tiene media sanción de Diputados, se trata de un marco para regular las transferencias de los futbolistas y sus intermediarios, que impulsaron el ex presidente de la Cámara de Diputados, Alberto Balestrini, y el titular de la Comisión de Trabajo, Héctor Recalde, quienes presentaron un proyecto para regular los derechos económicos de los futbolistas profesionales, aclarando que no modifica lo establecido por la Ley 20.160 y el Convenio Colectivo de Trabajo Nº 430/75.

La iniciativa define al derecho económico futbolístico al valor pecuniario que resulte de la cesión temporal o definitiva de la prestación de un jugador profesional, mientras que el derecho pertenece al dueño del pase del jugador quien tendrá limitaciones para realizar sus negocios. En el caso de que la titularidad pertenezca a varias personas, se aplicarán las reglas del condominio.

Un punto importante es que se iguala al futbolista al común de los trabajadores y en el caso de un embargo o gravámenes sobre los derechos económicos pueden dejarlo sin jugar, ya que éste es su trabajo.

El proyecto se basa en delimitar quiénes pueden tener los derechos económicos. Aquí no se habla de los derechos federativos que les pertenecen a los clubes.

Por ende, sólo pueden ser titulares de derechos económicos las entidades deportivas afiliadas en la AFA; las personas físicas y jurídicas inscriptas en el Registro de Titulares de Derechos Económicos y las asociaciones civiles deportivas y sociedades comerciales extranjeras que acrediten el cumplimiento de los requisitos del país.

En cambio, no podrán ser dueños de los derechos económicos, los intermediarios, ni podrán integrar como accionistas o miembros de los órganos de control o dirección de personas de existencia ideal que sean autoridades y empleados de la AFA; los funcionarios públicos que tengan a su cargo el control del fútbol profesional; los jugadores de fútbol profesional; dirigentes de AFA, clubes y técnicos hasta el tercer año de cesar en el cargo. Tampoco los periodistas deportivos.

Para blanquear la situación, los diputados impulsan la creación de un registro donde se deberán inscribir quienes pretendan ser titulares de los derechos económicos de los jugadores y se asentarán los movimientos realizados en las transferencias.

Hasta ahora, el partido se juega en una cancha embarrada donde nadie intenta hacer pie.