BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Lunes 14 de octubre de 2019
ENTREVISTAS
“No aceptaría ser ministro de Economía”
El diputado duhaldista Jorge Sarghini analiza la compleja situación económica que se espera para la Argentina de 2009.
23 de agosto de 2008
La máxima expresión del duhaldismo en el Senado es Chiche Duhalde, la mujer del jefe. En Diputados el lazo no es de sangre. Con los años Duhalde vio erosionado su poder en una Cámara que siempre le fue favorable -la provincia de Buenos Aires es la que más representantes tiene- y fue perdiendo hombres claves: algunos no pudieron renovar su mandato; otros se pasaron al kirchnerismo.

Por eso, hoy el máximo referente de ese espacio político en la Cámara baja es Jorge Sarghini. Economista, 55 años, casado tuvo distintos cargos en la administración pública. Fue ministro de Economía de la provincia de Buenos Aires durante más de cinco años, secretario de Hacienda en lo peor de la crisis, presidente del Banco Provincia casi dos años…

Parlamentario lo entrevistó para conocer qué opina este legislador opositor sobre la marcha de la economía. Y sus pronósticos no son del todo optimistas. Además desmiente que Duhalde esté detrás de un armado político partidario.

Se nos viene negra

- Se espera que 2009 sea un año de fuertes problemas financieros para Argentina, por los importantes compromisos de deuda que tiene. ¿Cómo se sale de eso?

- La Argentina tiene que volver a los mercados voluntarios a los que hoy no tiene acceso, y para eso tiene que generar un conjunto de medidas que nos permitan colocar deuda a tasas mucho más bajas de lo que hemos venido haciendo con esta suerte de prestamista de última instancia que es Chávez.

- ¿Para esto habría que reabrir la discusión por la deuda no canjeada en la renegociación post default?

- Habría que incluir un conjunto de decisiones que hagan más previsible el país a futuro. Y esas previsiones van de la política a la economía, a políticas de financiamiento en particular. Sería un paso importante avanzar en la renegociación con el Club de París. Pocos días antes de irse del Ministerio de Economía, Martín Lousteau anunció que podía avanzar en la renegociación obviando el monitoreo del Fondo Monetario. Y tengo información de que esto es así

- ¿Y por qué no se avanzó? ¿Por la ida del ministro?

- No, el que negocia no es el ministro sino el país. No sé por qué no se avanza. No es válida la excusa que expresó la Presidenta en su conferencia, respecto a que la traba para iniciar la negociación con el Club de París era el Fondo. Y lo dice alguien que cree que bajo ningún punto de vista sería bueno acceder a las recomendaciones del Fondo.

- ¿La reapertura del canje de deuda, es o no condición necesaria para acordar con el Club de París?

- Al evitar la participación y monitoreo del Fondo, esa condición se debilitaría fuertemente.

- ¿Qué falta entonces? ¿Voluntad política?

- Me cuesta entenderlo…

- Si tuviera que tomar algunas medidas para reorientar los problemas económicos. ¿Qué haría?

- En primer lugar, un sinceramiento de aquellas cosas donde no hay credibilidad, como la inflación y toda la información estadística. En el marco del sinceramiento incluyo la relación cruzada entre precios de algunos servicios y productos, y el intrincado mecanismo de subsidios, lo cual estaría dando lugar a mejorar el perfil fiscal, que también se ha deteriorado. Y desde lo político también debe haber una clara definición del rumbo, que evidentemente se ha perdido. El Gobierno ha dilapidado una fortaleza política y de relación con la sociedad en apenas unos meses.

- Usted hablaba de morigerar los subsidios. ¿Pero esto no podría disparar aún más la inflación?

- Esta es una muestra de que con algunos temas el Gobierno se empezó a morder la cola. Las cosas no se hicieron en su momento y la fuerza de la realidad hace que uno las tenga que hacer en el peor momento. Las decisiones hay que tomarlas cuando están dadas las condiciones.

- ¿Cuándo hubiera sido ese momento?

- En una primera etapa, luego de la salida de la Convertibilidad, era razonable congelar Tarifas y usar subsidios para compensar. Pero eso tiene que ser temporal. La economía creció al 8% con estabilidad de precios en 2003, 2004, 2005… en esos momentos había que salir de esas distorsiones de precios relativos.

- ¿Cómo se puede instrumentar ahora sin que provoque un estallido económico o social?

- Hay que tener un plan.

- Si usted fuera ministro de Economía.

- Primero, hubiese empezado antes. No me ponga ministro hoy.

- ¿Hoy no aceptaría?

- Por supuesto que no. Había que empezar antes e ir desandando. En muchos casos no me hubiera temblado el pulso para subsidiar, no a las empresas, sino a la demanda. Por ejemplo, en el caso del gas una familia pobre que usa tres garrafas por mes sólo para cocinar gasta más que una familia de clase media alta para cocinar, calefaccionarse y tener agua caliente todo el día. Pondría un fuerte subsidio a la garrafa social, pero cumpliéndose.

- ¿La discusión del Presupuesto 2009 será distinta que la de los últimos años?

- Espero que esta vez se pueda debatir seriamente en el Parlamento. Pero para ello, en primer lugar se deberían derogar los superpoderes. Para esto no hace falta discutir el Presupuesto 2009; yo soy partidario de que debe hacerse antes. Una buena discusión de Presupuesto tiene sentido siempre y cuando no coexistan con los superpoderes generados en la última modificación a la ley de Administración Financiera.

- Además de los Superpoderes está la delegación de facultades por la Ley de Emergencia Económica, creada originalmente por Duhalde. Cristina siempre estuvo en contra de esa delegación. ¿Cree que este año con ella en la Presidencia se terminará con esa práctica?

- Deberían terminarse. No tengo dudas de que hay un antes y después del tratamiento en el Congreso de la Resolución 125. Esto no quiere decir que lo que sucedió ahí sea trasladable a votaciones sucesivas. Pero hay un antes y después. El devenir del tiempo irá diciendo qué pasa con el bloque oficialista. Es más, la clave está en si el peronismo disidente crece. Si alcanza un número tal en que el debate se vuelva una exigencia, el Congreso dará un salto de calidad, que es lo que la gente está demandando y cada uno de los temas se discutirá más. Esto no quiere decir que detrás del debate, lo que se vote perjudique al Gobierno. Yo no pienso eso y, es más, siempre estuve convencido de que la mejor forma de ayudar al Gobierno era no votar la 125 e ir por una alternativa intermedia, sin dejarlo sin instrumento. Jamás haría eso con el tratamiento del Presupuesto.

- ¿Usted no cree que votar contra el Gobierno sea debilitarlo?

- No. Y tampoco creo que haya que votar en contra sólo por no ser oficialista. Yo he votado muchas cosas a favor, como las prórrogas impositivas y lo mismo haría con el Presupuesto, si no fuera por los superpoderes. Yo lo votaría en general y plantearía disidencias en particular, pero con esa herramienta no tiene sentido.