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Lunes 15 de julio de 2019
PASOS PERDIDOS
Cuatro para un cargo
En el espacio de Propuesta Republicana no hay tiempo para festejos, sus máximos referentes en la Legislatura ya comenzaron a disputar el cargo que dejará vacante Diego Santilli. Alvaro González tiene una luz de ventaja sobre los otros candidatos.
3 de julio de 2009
El PRO deberá enfrentar una dura disputa entre quienes pretenden suceder a Diego Santilli al frente de la Legislatura. En esa lucha sucesoria saldrán a relucir reproches por el resultado electoral y porque lo que se juega es el posicionamiento en la línea sucesoria -luego de la renuncia- de Gabriela Michetti. Lo que se dice una vicepresidencia muy codiciada. Por ahora hay cuatro postulantes, no todos con las mismas chances. La nueva composición de la Legislatura repercutirá en la distribución de las comisiones, quedando Proyecto Sur como segunda minoría por lo que le corresponderían el control de cinco de ellas.

“Sumar peronistas es muy importante si queremos tener una propuesta seria”, afirmó Mauricio Macri, al ratificar que está decidido a dar pelea en 2011; sin embargo, el principal consultor político y asesor de la campaña de Michetti en la Capital, Jaime Durán Barba, consideró que “estar aliado con peronistas en la Provincia le quitó puntos al PRO en la Ciudad de Buenos Aires”.

Mientras que Martín Borelli, quien fue jefe de campaña y muy cercano a la ex vicejefa de Gobierno, le restó importancia a esta diferencia que apenas alcanzó para retener las once bancas que renovaba el PRO en la Legislatura, pero muy lejos del anhelo entusiasta de llegar al quórum propio de los treinta diputados que reinaba en el círculo áulico de Propuesta Republicana. “Ese no fui yo, que se haga cargo el que lo dijo”, se excusó al respecto Borrelli.

Lo descripto, es sólo un anticipo de los desencuentros que se avecinan en el seno del macrismo porteño una vez transcurrido el período electoral. Es que se vislumbra una dura lucha en el interior del legislativo con fuertes repercusiones hacia el exterior, particularmente en el Palacio de Gobierno, desde donde finalmente -con seguridad- surgirán las directivas para dirimir la batalla que se librará para ejercer el control del Parlamento de la Ciudad.

Cuatro en disputa

Es que la sucesión de Diego Santilli derivó en una lucha intestina que se centra en cuatro principales protagonistas: Cristian Ritondo, Martín Borelli, Alvaro González y en menor medida el actual jefe del bloque, Oscar Moscariello.

En esta grilla y en virtud del triunfo obtenido por Francisco De Narváez en desmedro de Néstor Kirchner, quien habría acumulado “fichas” a su favor sería el peronista-macrista Ritondo, el que jugó fuerte para cristalizar la alianza Macri-De Narváez cuando en el PRO ni siquiera se ilusionaban con alcanzar un triunfo en territorio bonaerense, según subrayó el legislador en un comunicado firmado junto a su compañero de ruta Daniel Amoroso y difundido apenas finalizada la elección del último domingo el acompañamiento que le vienen brindando públicamente a De Narváez desde su sector, Propuesta Peronista, e incluso recordaron el apoyo que le dieron en el acto que encabezó el 17 de octubre del año pasado, en Ferro, “a pesar de que muchos dirigentes del PRO en ese momento miraban con recelo”. Lo que se dice un pase de factura.

“Nosotros vamos a agotar todos los recursos posibles para tener el proyecto más consensuado que se pueda tener. Pero es legítimo que todos tengan deseos y vocación personal”, expresó Mauricio Macri al ser interrogado sobre la solución que preveía para este conflicto que se cierne en el PRO inexorablemente.

A priori, quien contaría con un plus para lograr su meta, más aún teniendo en cuenta que el peronismo “ya no está devaluado” y que “el PJ va a ser un eje fundamental para construir la plataforma presidencial de cara al 2011”, según manifestara un alto funcionario cercano al jefe de Gobierno, sería el diputado de Mataderos, Cristian Ritondo. Esquema en el que no se descarta tampoco que el sorpresivo triunfador el domingo 28-J en la provincia de Buenos Aires, Francisco De Narváez, juegue un rol trascendente en el veredicto final.

Por el lado de Martín Borelli, las primeras versiones que se largaron a correr fueron para erosionar su figura a raíz del papel desempeñado como jefe de campaña de la ex vice jefa de Gobierno, Gabriela Michetti y según sus detractores “el sectarismo, la soberbia y la falta de diálogo que lo caracteriza”, derrumbaron sus aspiraciones para suceder a Santilli. Pero Borelli cuenta con el inestimable apoyo de Michetti y como se sabe, es la primera espada con la que cuenta “el michettismo” en la Legislatura y será difícil que la ahora diputada nacional entregue la “cabeza” de una de sus principales figuras legislativas.

Pero sería Alvaro González el que reuniría la confianza del líder del PRO, Mauricio Macri, del jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta y de una importante franja del oficialismo y de sectores opositores legislativos para jugar el rol de “armador” de consensos y llevar a buen puerto la agenda legislativa a la que el macrismo pretende imponerle su impronta política.

Según deslizaron desde diversos sectores que convergen en la Legislatura y fuera de ella, González sería el legislador con mayores chances de convertirse en el conductor del Parlamento dado las aceitadas relaciones que supo armonizar en el desempeño de la presidencia de la estratégica Comisión de Presupuesto y Hacienda.

Metódico, responsable, de perfil bajo, sus argumentaciones tienen como sostén invariablemente la sensatez y la mesura. Son características que acercan una luz de ventaja a su posible nominación al frente de la Legislatura.

Si González es el elegido para la vicepresidencia de la Legislatura, su cargo como presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, será ocupado por el flamante legislador reelecto Fernando De Andreis, que de esta manera dejará vacante la titularidad de la Comisión de Educación. El joven legislador, es un hombre de confianza de Macri y contaría con el aval del ministro de Hacienda.

Mientras que el actual presidente de la bancada Oscar Moscariello sería el que menos posibilidades cuenta, a pesar de estar caracterizado como un buen armador, desde el mismo oficialismo lanzan que le ha costado mas de un semestre adecuarse a las prácticas legislativas en su rol de presidente del bloque oficialista ya que en “momentos” cruciales no “supo escuchar” los llamados de la oposición para conciliar posiciones. Más allá de estas apreciaciones Moscariello es bien visto por el líder del PRO y por varios del Ejecutivo porteño.