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Jueves 19 de septiembre de 2019
OPINIÓN
Una señal de lo que viene es el apuro por el Presupuesto
Por José Angel Di Mauro
15 de septiembre de 2013
Por más que muchos piensen que en estos comicios se está eligiendo al futuro presidente -participe o no de las listas-, no hay que perder de vista que son elecciones legislativas. Determinantes, eso sí, porque marcarán el rumbo del gobierno en los próximos dos años. Pero legislativas.

Legislativas de “medio término”, lo que representa una categoría inquietante para los gobiernos de turno, pues suelen significar una prueba temida. En estos 30 años de democracia, saben lo que eso significa Alfonsín, que las perdió en el 87 y comprobó allí que su destino era irremontable; Menem, que en el 97 enterró sus sueños de re-reelección, y ni qué decir de Fernando de la Rúa, que al perder en 2001, inició la cuenta regresiva de su administración. Le fue bien en cambio a Menem en su primer mandato, y a los Kirchner durante su “década soñada”. Hasta ahora, cuando las PASO -el sistema que creó el propio kirchnerismo para complicar a la oposición, pero que ahora se le ha vuelto en contra- han anticipado un resultado adverso para el oficialismo que nadie se ilusiona con revertir en octubre.

La comprobación de lo bajas que están las expectativas oficiales se tuvo esta misma semana en el Congreso de la Nación. Por indicación de los referentes oficialistas de la Cámara baja, el gobierno resolvió acelerar los tiempos al máximo con el Presupuesto 2014. Por ley, el proyecto debe estar en Mesa de Entradas de Diputados a más tardar el 15 de septiembre; los funcionarios van a la semana siguiente para informar sobre el mismo; mera formalidad. Nunca el kirchnerismo había adelantado esos tiempos; esta vez sí. El proyecto ingresó el jueves pasado y ese mismo día lo presentaron ante la comisión el ministro Hernán Lorenzino y su equipo económico. Así, ganaron una semana. Este martes el oficialismo firmará el dictamen para llevarlo al recinto el miércoles 25.

El 70% de las veces, el Presupuesto se ha sancionado en diciembre. Nunca nadie lo había aprobado para la fecha en que el kirchnerismo -con gran dominio en ambas cámaras- logró hacerlo el año pasado: el 1° de noviembre. Este año batirá ese record, pues será ley a más tardar en la segunda semana de octubre. Casi 20 días antes de las elecciones; pasada esa fecha, aun antes del recambio legislativo, el kirchnerismo teme perder el control de la Cámara de Diputados.

En su búsqueda de dar señales políticas constantes, el martes pasado el massismo presentó su bloque propio en la Cámara baja. Reunieron 11 voluntades y prometieron que serán más en las próximas semanas. Puede ser, pues se descuenta que estarán algunos nombres que no asistieron a la presentación oficial, como el fueguino Rubén Sciutto, que días pasados había anunciado que se iba del FpV al FR. Igual hubo sorpresas de quienes no se imaginaban ya en la nueva bancada. No tanto el dipusindical Julio Ledesma -kirchnerista de la primera hora en La Matanza, luego denarvaísta y después otra vez K-, pero sí por la exradical catamarqueña Mariana Veaute. Los dos eran hasta no hace mucho aliados clave del kirchnerismo.

“Hoy el Frente para la Victoria y sus aliados no tienen los votos para aprobar el Presupuesto, ni ninguna otra cosa, salvo que acuerden con parte de la oposición”, advirtió el viernes el diputado Claudio Lozano tras defenestrar el proyecto presentado por el equipo económico esta semana. Especialista en números, aseguró que el kirchnerismo cuenta con 127 miembros, dos menos de los necesarios para reunir el quórum y aprobar los proyectos que llevará al recinto el 25/9. Así las cosas, especuló conque el kirchnerismo esté apostando a “que no se les vote el Presupuesto”. Su hipótesis se basa en la estimación muy alta del gasto que ha hecho el gobierno para el año en curso. En ese caso, dijo, podrían estar evaluando la posibilidad de no tener los votos para el Presupuesto y trabajar con la actualización de un monto ya homologado.

La victimización les rindió en 2011, cuando culparon al Grupo A de haberlos dejado sin Presupuesto. En efecto, podría ser un argumento válido para usar en vísperas de las elecciones: exhibir que no les dejan sacar su Presupuesto y ponerlo como ejemplo de lo desestabilizador que puede resultar para el gobierno perder el control del Congreso.

Sin embargo eso no sucederá. No porque no sea buena idea, sino porque junto con el Presupuesto el Poder Ejecutivo giró los proyectos de ley de prórroga de la emergencia económica y de los impuestos al cheque, adicional sobre cigarrillos, de capital sobre las cooperativas y de Monotributo. La prórroga de esos tributos que vencen a fin de año es clave, porque se trata de recursos contemplados por el gobierno en el presupuesto, en especial el impuesto sobre créditos y débitos conocido como ley del cheque, por el cual se cobra un gravamen del 6 por mil en cada operación bancaria. El gobierno no puede darse el lujo de prescindir de esas normas.

Los votos estarán, así tengan que hacer volver a su banca al menos por ese día a Martín Sabbatella -de licencia en la AFSCA-, convencer al alejado diputado del MPN José Brillo, al salteño Alfredo Olmedo, o hasta al joven Facundo Moyano. Y no son los únicos que están en la agenda de María Teresa García, la kirchnerista encargada de hacer el conteo. Son cosas que el gobierno sabe que puede conseguir ahora, cuando no se ha confirmado lo que temen el 27 de octubre, fecha en la que vislumbran que los diputados salgan a buscar garrochas.

En el Senado los números no son tan volátiles, pero se percibe un clima que hace presumir que la procesión va por dentro. Cuando el miércoles el radicalismo se retiró del recinto argumentando haberse sentido agraviada por el titular de Aerolíneas Argentinas, quien se resistió a disculparse con los legisladores a los que entre otras cosas había tildado de “zánganos”, tomaron la palabra para para criticar a sus pares de la UCR los senadores Horacio Lores (neuquino del MPN), María Rosa Díaz (fueguina del partido de Sabbatella) y María José Bongiorno (rionegrina, del Frente Grande hasta hace poco, afiliada recientemente al PJ, como resaltó esa misma tarde). Después habló Miguel Pichetto, pero sonó inusualmente condescendiente para con la actitud de Gerardo Morales y compañía. Las críticas entonces partieron de aliados, no las hubo desde el seno del bloque oficialista. Una señal para tener en cuenta.

Otra es sin dudas la que dieron los gobernadores oficialistas el miércoles en Tecnópolis. Acostumbrados a concurrir a cuanta convocatoria haga el gobierno nacional para los actos de Cristina, esta vez sólo seis de los 17 alineados con el kirchnerismo respondieron a la invitación al acto encabezado por la Presidenta, que organizó por Guillermo Moreno para celebrar tardíamente el Día de la Industria. Luces de alarma y desconfianza se encendieron en la Casa Rosada por esas ausencias, impensadas en otras circunstancias.