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Lunes 16 de septiembre de 2019
OPINIÓN
La paz en un mundo globalizado
Por Gloria Bidegain
24 de septiembre de 2013
El pasado 21 de agosto de este año, la Coalición Nacional Siria (CNFROS) los Comités Locales de Coordinación y el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos -principales agrupaciones opositora al gobierno de Bachar al Asad- denunciaron un ataque con armas químicas, perpetrado por tropas oficiales, en la zona de la periferia de Damasco, el que causó la muerte de más de un millar de personas, en su mayoría civiles.

Desde el inicio de La guerra civil en Siria, hace dos años y medio, el conflicto ha dejado un saldo dramático de más de 100.000 muertes según la ONU, más de tres millones de refugiados, y decenas de miles de personas forzadas a salir a países vecinos como Jordania o Turquía. Una verdadera "tragedia humana", como la calificó el Papa Francisco, quién ratificó que sólo puede ser solucionada "con la negociación y el respeto por la justicia".

Esta compleja situación internacional ocurrió cuando nuestro país presidía el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en cumplimiento del mecanismo de rotación mensual que rige para los miembros de dicho órgano.

Fiel a la tradición pacifista y defensora del diálogo y del cumplimiento de los principios del ordenamiento jurídico internacional, desde un primer momento, Argentina sentó su posición de fuerte rechazo a la acción militar extranjera en Siria y de oposición al uso de armas químicas que constituyen una seria violación del derecho internacional humanitario. Propuso, en cambio, el embargo de armas, una intervención humanitaria liderada por el Secretario General de la ONU, una reunión de emergencia de la Asamblea General o la acción, en el terreno del conflicto, de los cancilleres miembros del Consejo de Seguridad.

Recientemente, la Cámara de Diputados de la Nación aprobó una resolución firmada por diputados de todos los bloques políticos, que expresa un fuerte rechazo a los hechos de violencia ocurridos en Siria que han dejado como saldo la pérdida de vidas humanas y propicia que se lleve adelante una acción por vía diplomática multilateral, tendiente a encontrar una solución pacífica duradera al conflicto y rechazando la utilización de las intervenciones militares que agravarían la situación humanitaria.

En ese sentido, la resolución señala la necesidad de que Naciones Unidas coordine una ayuda de asistencia humanitaria a Siria y plantea hacer valer la posición de la Argentina como país miembro del Consejo de Seguridad y como uno de los signatarios de la Convención contra la Utilización Ilegal de Armas Químicas, desaprobando terminantemente el uso de ese tipo de armamento de exterminio masivo por constituir un crimen de guerra y un delito de lesa humanidad.

La misma postura fue tomada por los Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno de UNASUR, en la VII Cumbre Ordinaria de la ciudad de Paramaribo, Surinam, realizada el 30 de agosto pasado. En la declaración final se hace un firme llamado a la paz, esperando que el pueblo sirio, en el ejercicio de su soberanía, pueda encontrar una solución pacífica y negociada al conflicto. Asimismo, se condenan las intervenciones externas y se exige el cese inmediato de toda violencia y la suspensión del suministro de todo tipo de armamento, por parte de otros países, hacia el territorio sirio.

El compromiso en materia de mantenimiento de la paz es una constante de la política exterior argentina, y esta posición se ha visto reforzada, en los últimos años, con el reclamo del gobierno argentino por el respeto a las soberanías de los estados y la democratización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El ex presidente, Néstor Kirchner, expresó, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el 67ª período ordinario de sesiones, que es indispensable para la paz mundial que todas las naciones del mundo sean tratadas de forma igualitaria.

Este año, bajo la presidencia argentina del Consejo de Seguridad, y con la presencia de un número importante de cancilleres latinoamericanos, representantes de la UNASUR y la CELAC, se pidió revisar la base democrática de un organismo en el que sólo están presentes unos pocos países de los 193 que integran la ONU como Estados miembros y, fundamentalmente, se cuestionó el derecho de veto que ejercen las potencias nucleares y la dificultad que existe para obligar a esas potencias a cumplir con las resoluciones de la Asamblea General.

En los últimos días, el equipo de expertos enviado por Naciones Unidas a Siria, confirmó el uso “claro y convincente” de armas químicas en las afueras de Damasco. El informe revela que la mayoría de las muestras biomédicas y medioambientales obtenidas en la zona dieron positivo en las pruebas de gas sarín, sin poder establecer –de forma concluyente- la procedencia de esas armas.

Paralelamente, la actuación diplomática neutralizó la amenaza de intervención militar norteamericana en Siria, logrando un acuerdo que establece un mecanismo para la salvaguarda y destrucción total del arsenal de armas químicas sirio. En cumplimiento de ese acuerdo, las autoridades sirias comenzaron los trámites de adhesión a la Convención Internacional sobre la Prohibición del Desarrollo, Producción, Almacenaje y Uso de Armas Químicas y sobre su Destrucción. En los próximos días, el plan acordado se someterá -en La Haya- al Consejo Ejecutivo de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW), encargado de verificar el cumplimiento de la Convención de la ONU para esas armas.

Un reciente comunicado de la Cancillería Argentina valoró los resultados de las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia, destacó el ingreso de Siria a la Convención y llamó a otros países de la región a imitar esta decisión. “Es menester que nadie albergue dudas de que tanto los gobiernos como los grupos armados insurgentes que hayan hecho uso de dichas armas deben ser juzgados y castigados por la justicia, específicamente por el Tribunal Penal Internacional”, indicó el comunicado. Asimismo, se destacó la urgencia de la convocatoria de la Conferencia de Ginebra sobre Siria. “Es imprescindible que los órganos de la ONU creados por la comunidad de naciones para tratar las cuestiones de seguridad reasuman su rol principal en la cuestión siria”.

Ante este panorama, nuestro país sigue manteniendo un rol activo en los foros internacionales, apelando al diálogo para la solución pacífica de los conflictos y a la ayuda humanitaria para crear, en todo el mundo, las condiciones para que se garantice la vigencia de las libertades públicas y de los derechos humanos.