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Lunes 23 de septiembre de 2019
OPINIÓN
Lo mejor del viaje a EE.UU. fue no tener que estar en Lomas
Por José Angel Di Mauro
29 de septiembre de 2013
Durante su estadía en la máxima instancia del poder, el matrimonio Kirchner siempre privilegió a la Asamblea de la ONU como destino de sus viajes. Incluso Néstor, más remiso a la actividad internacional. Cristina concurrió la última semana por sexta vez, lo que marca una asistencia perfecta en sus años como presidenta. Se dijo que este 2013 tenía un aditamento especial pues Argentina ocupa un lugar en el Consejo de Seguridad de ese organismo.

Igual hubiera ido; esa actividad la presenta en Argentina como quiere que la recuerden: una estadista capaz de llevar su verba inteligente y sus discursos filosos al principal escenario mundial al que puede acceder.

Su discurso esta vez se demoró bastante, aunque ello le permitió ocupar el prime time en la TV, sin que ello fuera digitado desde la Rosada. Pero el protagonismo no le correspondió esta vez. El mensaje de su par brasileña, Dilma Russeff, con encendidas críticas a los Estados Unidos la superó en importancia. Cristina habló ante un escenario raleado -aunque en realidad así suele suceder en ese organismo-, pero de temas que tienen más que ver con la cuestión local, y sin mayores resultados. Insistió con el tema Malvinas, y nada indica que durante esta década se haya avanzado un centímetro en la materia; planteó la postura argentina frente a los fondos buitre, reiterando nuestra condición de “pagadores seriales”, pero está claro que la eventual solución no pasará por la ONU; y sonó a destiempo su endurecimiento frente a Irán, al que intimó a respetar el acuerdo que tanto le costó a su gobierno hacer ratificar en nuestro país.

Mientras en 2012 sorprendió en ese mismo organismo abriéndole los brazos a Mahmud Ahmadineyad, este año se endureció frente a su sucesor, Hasán Rouhaní, quien acaba de reconocer el Holocausto e hizo historia el viernes al reanudar el diálogo con Estados Unidos, clausurado desde hace tres décadas.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de negociar con Ahmadineyad, cuando éste era un presidente saliente, lo hubiera hecho ahora con el moderado Rouhaní? Imposible saberlo, pero algo podrá avistarse viendo de qué manera avanza el diálogo reiniciado este fin de semana con Irán.

El viaje de Cristina Fernández a Estados Unidos tuvo un aditamento extra: le sirvió para no asistir al lanzamiento de la campaña de Martín Insaurralde, de cara a las elecciones para las que solo faltan cuatro semanas. ¿Cuestiones de agenda? Nada costaba adelantar un día o postergar un par esa presentación. No implica esto en modo alguno que el gobierno le haya soltado la mano al intendente de Lomas de Zamora; por el contrario, sentado a sus espaldas estuvieron el Gabinete en pleno, el gobernador bonaerense y los intendentes afines. Pero fue la ratificación de que se ha decidido no dejar “pegada” a la Presidenta junto a la que será una derrota en octubre. Ya había quedado claro cuando se presentó la campaña, en la que el candidato aparece solo, ya no infaltablemente acompañado por la Presidenta y Daniel Scioli.

Con estos antecedentes, Martín Insaurralde sabe lo que le espera. El peronismo no apaña a perdedores y tampoco será muy bien recibido en el bloque de diputados oficialistas en diciembre, luego de haber opinado como lo hizo sobre un tema que ellos consideran manejar perfectamente y no es como el intendente lo planteó. Desde el propio bloque del FpV le sugirieron mirarse en el espejo de Rafael Bielsa para imaginar su futuro: el rosarino tuvo que alejarse de la Cancillería que tanto brillo le daba para ser candidato en Ciudad de Buenos Aires en 2005 y, tras perder la elección, en Diputados terminó sentado al fondo, contra la pared, y no le dieron ni siquiera la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores. Néstor Kirchner le ofreció la embajada en Francia que él aceptó primero, pero luego volvió sobre sus pasos ante las críticas que ello desató. Luego Bielsa fue candidato a gobernador en Santa Fe, perdió, y recaló en la Sedronar un tiempo. Hoy está fuera de la política, aunque no pasa apremios, pues preside Aeropuertos Argentinas 2000.

De ahí que, en efecto, trascendiera esta semana el deseo de Insaurralde de no asumir en su banca en diciembre y seguir como intendente de Lomas de Zamora. Esa alternativa quedó abortada por él mismo el viernes, al tener que salir al cruce de su colega Gustavo Posse, que adelantó la movida. Ya no tiene espacio para dar marcha atrás.

Quien también estaría pensando en no asumir es el número 2 de la lista del Frente Renovador, Darío Giustozzi, no muy convencido de la conveniencia de alejarse de la intendencia de Almirante Brown.

Mientras tanto las encuestas que se conocen siguen estirando la diferencia entre el candidato del FpV y el del FR. No es que Insaurralde caiga aún más, es que Massa sigue cosechando intención de voto. Todo le suma; los pases desde otras fuerzas al Frente Renovador, y hasta hechos como la propia intemperancia de algunos kirchneristas que llevaron la caravana del candidato en La Matanza a la tapa de los diarios y a permanecer como noticia al menos tres días.

Todas las consultoras dan una ventaja de más de 10 puntos para el intendente de Tigre, incluso las cercanas al gobierno, que son varias. De ahí que en el seno del massismo prefieran enfriar el entusiasmo, no porque vislumbren alguna adversidad en el camino, sino porque imaginan que el propio kirchnerismo puede estar auspiciando esas versiones para que al cabo, tras una diferencia más escueta, el resultado no aparezca catastrófico. Con todo, tal pensamiento puede jugarles en contra, generando más adhesiones hacia el seguro ganador.

El que también piensa en el día después, ya no del 27 de octubre, sino del 10 de diciembre, es el massismo, pues para entonces su líder se mudará al Congreso de la Nación y se convertirá en un polo de atracción para sus futuros pares. Como buen peronista, el intendente de Tigre está dispuesto a aceptar todas las adhesiones, pero sabe que debe moderar su voracidad, para evitar sorpresas.

Entre las múltiples fotos que se sacó estos días sorprendió una con el diputado del Frente para la Victoria Rubén Sciutto, quien es también candidato a senador en Tierra del Fuego para octubre y que se alejó del kirchnerismo por la adhesión del gobierno a Rosana Bertone, también aspirante a ese cargo. Lo curioso es que al presentarse en Diputados el bloque del FR, no apareció Sciutto, quien terminó completando esa jugada a dos bandas cuando se prestó a dar quórum para el tratamiento del Presupuesto, el miércoles pasado. Ese mismo día anunció a través de un comunicado que formaría un bloque unipersonal, alejándose del FpV y ratificó su alineamiento con Massa. A la hora de votar, lo hizo en contra, pero desde el massismo tuvieron que salir a aclarar que aún no lo cuentan como propio.