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Miércoles 23 de octubre de 2019
COYUNTURA
Alicia Pierni: “Somos mediadores por vocación”
Con casi diez años al frente de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad y a pocos meses de finalizar su mandato, la ombudsman porteña repasa los logros de su gestión.
11 de octubre de 2013
Por Gonzalo Palese

Fue legisladora, fue subsecretaria de Derecho Humanos, es escribana y abogada especializada en Derecho Penal, escribió varios libros sobre distintos aspectos del derecho, pero, principalmente, es Defensora del Pueblo. Con una extensa trayectoria política y con un notable currículum, Alicia Pierini, es hoy una referente de Derechos Humanos en la Ciudad de Buenos Aires, pero también más allá del distrito capitalino.

Si bien su origen académico está arraigado al ámbito penal y al de Derechos Humanos, su desembarco en la Defensoría del Pueblo de la Ciudad en el 2003, y su anterior paso por la subsecretaría de Derechos Humanos del Ministerio del Interior durante la década del noventa, la profesionalizaron aún más en los derechos sobre las personas, pero también, según argumenta Pierini, en los derechos del consumidor y los derechos electorales, así como también en todos los aspectos que aquejan a los porteños y llegan en formato de denuncia o de consulta al órgano que encabeza.

Diez años atrás, precisamente el 27 de noviembre de 2003, y un día después de su cumpleaños, Pierini ejercía como legisladora porteña cuando fue elegida por sus propios colegas como la nueva Defensora del Pueblo de la Ciudad. Por esos días, algunos integrantes de ese Parlamento cuestionaban y no veían con buenos ojos la idea de que un diputado pueda postularse para el cargo de ombudsman.

“¿Por qué alguien que defiende a un ciudadano desde una banca no puede hacerlo desde otro cargo?”, se preguntaba Pierini por ese entonces. Finalmente, su postulación fue aprobada por el Cuerpo legislativo y su regalo de cumpleaños llegó tarde pero llegó, ya que, como confesó en ese momento diputada porteña: “desde siempre había querido ser” la Defensora del Pueblo.

Actualmente, está en un lugar que años atrás quizás no era tan codiciado. A poco menos de dos meses de que cierre el año legislativo y que se produzca el recambio de la mitad del Cuerpo parlamentario porteño, y de que también se modifiquen los nombres que están al frente de los entes autónomos de la Ciudad, en el edificio de Perú 160 ya hay varios diputados que se anotaron en la carrera por llegar a la Defensoría.

- ¿Puede hacer un balance de estos diez años de gestión al frente de la Defensoría? ¿Qué destacaría?

- El crecimiento y el desarrollo ha sido espectacular no solamente en la profundización de la que son las tareas habituales de la Defensoría que venían ya de la etapa anterior, que no es sólo la recepción de denuncias, sino todas las investigaciones de oficio sobre distintos temas que afectan los derechos de la gente de la Ciudad, sino que, además, nos hemos expandido a temas que nunca antes habían sido tratados como los derechos políticos y electorales, la capacitación y la profesionalización de todos los cuadros internos, y la capacitación aún del personal que no necesariamente tiene que trabajar en los temas de la Defensoría, sino que a lo mejor es parte del personal de maestranza. Es decir, todo el personal tiene que capacitarse en el nivel que tiene; el que no tiene el secundario le hacemos hacer el secundario, el que no terminó la primaria le hacemos cumplir la primaria y al que no tiene estudios universitarios le hacemos terminarlos. Y los que ya son universitarios, vamos por la especialización.

- ¿Del 2003 a la fecha las consultas y denuncias que reciben varían o son siempre los mismos temas?

- En algunos casos siempre recibimos las mismas denuncias conforme pasan los años y los gobiernos. Hay ciertas cosas que son endémicos de la Ciudad, como veredas, árboles que levantan las veredas o el tema de la basura. Han pasado distintos gobiernos, pero el tema de la basura sigue sin resolverse. En otros casos han sido cosas nuevas, por ejemplo el caso Cromagnon.

- ¿Y cómo trabajaron ante esa tragedia?

- Para nosotros fue un desafío enorme porque ocurre un 30 de diciembre a la noche y el juzgado que le tocaba el turno entraba en feria de vacaciones, y nosotros mismos teníamos a la gente con la mitad de las vacaciones que habían empezado. Y cuando vimos como venía la situación, además de acompañar a las familias, nuestros abogados, tres o cuatro de ellos, cancelaron las vacaciones, pusimos las computadoras en la planta baja y empezamos a recoger los testimonios de los chicos.

- ¿Pero eso fue un trabajo en conjunto con la Justicia o lo hicieron por su cuenta?

- Lo que pasó fue que al principio como la jueza no sabía donde mandar a testimoniar, porque ella también compartía con nosotros que el primer testimonio es el más verídico porque da todos los detalles. Los mandaba a la Policía a testimoniar y nosotros reaccionamos allí en 24 horas, dijimos “a la Policía no, porque no son garantía de nada. Que testimonien acá”. Ahí la situación nos dio vuelta porque vos te planificas la tarea, las vacaciones de tu personal y de golpe tenés que cambiar todo y ponerte a hacer lo que hay que hacer.
Esto es lo que tiene la institución, nosotros tenemos planificación, tenemos rutinas, problemas endémicos de la Ciudad que van desde las villas hasta la cuestión urbana, y tenemos otros que no son endémicos que aparecen como temas nuevos que hay que abordarlos.

- ¿Pero hay algunos temas en los que realizan un trabajo mancomunado con otras áreas?

- Hay muchos pedidos de informes de los jueces, se guían mucho por la tarea de la Defensoría. Nos toman como si fuéramos asesores privilegiados o peritos en determinados temas, nos piden opinión o directamente nos piden copia legalizada de la propia actuación interna. Utilizan lo que investigamos para ahondar en un tema que necesitan tener la información del contexto. En general, hay temas que se judicializan, pero que antes han estado acá como los temas con los hospitales, el conflicto con los anestesiólogos en los que hemos trabajado mucho y le hemos proporcionado elementos a la Justicia. Casi todos los temas de seguridad en algún momento pasaron por aquí, en simultáneo, antes o después.
Tenemos con el sistema judicial una ida y vuelta continuo, presentamos o nos piden información. Hay una ida y vuelta muy cotidiano con el sistema judicial, tanto en lo contencioso como en lo penal, y de la misma manera que hay una ida y vuelta en colaboración con los legisladores, que también nos piden.

- ¿Por qué cree que pasa eso?

- Porque la Defensoría es un ente de referencia, tanto para el Poder Legislativo como para el Poder Judicial, a veces funciona y tiene jerarquía de consultora en esos temas. Y eso habla bien de los profesionales que tenemos acá dentro, e indirectamente de la gestión, porque nosotros hemos hecho mucho esfuerzo para que los profesionales estén permanentemente actualizados y cuenten con todos los elementos necesarios para la actualización y tenemos incluso una base de datos, la INTRADEF, para la consulta. Tenemos mucho trabajo hacia adentro.

- Otro acontecimiento de imprevisto que ocasionó consecuencias trágicas fueron y son las inundaciones, ¿La Defensoría tiene un plan de trabajo ante esos sucesos?

- En los primeros días de las inundaciones del mes de abril de este año, sobre todo que no había nada claro, salimos a informar y a recibir todo lo que hiciera falta que la gente tuviera y mostrarles donde podían denunciar. Porque todavía no se había organizado la cuestión de las Comunas, es más lenta la organización por parte del Estado que lo que podemos hacer nosotros con nuestros colaboradores. En una hora resolvemos cómo organizarnos, no es lo mismo en el Estado. Entonces, los primeros días salimos a informar y ahí recibimos un aluvión de gente. En cuanto se organizó el Estado, vino el titular de la Comuna concretamente y acordó con el equipo nuestro de manera tal que recibíamos en la Defensoría los papeles y luego iban directamente hacia la Comuna y se centralizaba ahí porque es donde correspondía.
Finalmente, todo fue quedando en manos del esquema de la Ciudad y acá solamente están viniendo las quejas de los denegados o que están demorados por alguna razón. Ya no estamos atendiendo al total, sino que atendemos sólo los casos complicados, hay que ver uno por uno, cuál y por qué es la complicación.

- ¿Cómo trabaja la Defensoría normalmente?

- Tenés una rutina y lo que va apareciendo según el día, según lo que ocurre. El otro día que pasó lo del escape de gas en el Hospital Gutiérrez, el jefe del área de Salud no vino a la Defensoría, fue directo al Gutiérrez y después vino acá para verificar en el lugar cuáles eran los hechos que estaban sucediendo ese día. Así nos pasa con todo, eso es lo que tiene la Defensoría, tenemos presencia, hacemos nuestros propios diagnósticos y después verificamos los hechos. No alcanza con que llegue la denuncia de un vecino, esa denuncia debe verificarse y ser encuadrada. Tenemos 90 mil consultas al año y de cada diez consultas, una termina siendo una investigación. Es decir, un poco menos de un diez por ciento que hay que abrir una comisión para investigar, diagnosticar y actuar; las otras son consultas que se resuelven o por gestión directa o termina siendo un asesoramiento que luego nos piden.

- ¿En qué casos se decide optar por la judicialización o por la mediación?

- Nosotros somos mediadores por vocación y por profesionalización de los cuadros, donde hay conflicto hay que mediar, no hay que ir a hacer el amparo, la judicialización, si bien a veces ambas son necesarias. Pero si viene el familiar de un paciente que te dice que le han indicado un marcapasos y no lo consigue, ahí no podés ponerte a negociar, ahí vas por amparo porque en 24 horas tenés que tener el marcapasos. Ahora si te viene el familiar de otro paciente que te dice que la obra social le niega una medicación tal , ahí lo que hace la gente nuestra es la gestión con la auditoría médica de la obra social para persuadir, para explicar y para conseguir lo que se necesita. La judicialización es un recurso sólo para casos urgentes, lo que no podemos resolver por nosotros mismos, el resto es gestión.

- ¿Y cuándo se trabaja con la mediación entonces?

- Y en algunos casos recurrimos a la mediación directa, por ejemplo, con Telefónica que hay cualquier cantidad de quejas en servicios de telefonía tanto fija como móvil. Las empresas tienen una atención al cliente, esa atención tiene un especializado que está en conexión con la gente nuestra y con el que hay que resolver los temas.

- ¿Cuáles son las compañías del sector privado de la que más denuncias o quejas han recibido?

- Las dos que brindan telefonía, tanto fija como móvil; Edesur, Edenor y AySA también. Por problemas de servicio, de tarifa, o hay personas que le han suspendido el servicio y le han cobrado igual. La queja del vecino acá es escuchada. Porque no es solamente el control al Estado, sino que también es el control a las empresas que brindan servicios públicos que están en relación con el Estado.

- Uno de los cuestionamientos que más realizan los porteños es acerca del ABL y de la tasa que se cobra, ¿Es un tema que atiende la Defensoría también?

- Del ABL nos hemos ocupado, pero no por el impuesto sino por la equidad porque no todos los barrios tienen el mismo valor inmobiliario y porque hay una cuestión de equidad respecto de la sociedad, pero nosotros miramos desde los derechos humanos, no miramos desde los números. Lo que sí hemos discutido es que en algunos casos no se ha tomado en cuenta el inmueble al que le están aplicando un ABL que está en el barrio norte como si fuera un valor inmobiliario importante porque no han hecho, supuestamente iban a hacer manzana por manzana y no lo hicieron.

- ¿De qué se trataba ese censo?

- Ese censo consistía en determinar que si vos en una manzana tenías una mansión y al lado una casita bajita y pagan la misma contribución, lo que hay que hacer es diferenciar. Lo que se hizo con el ABL fue diferenciar por zonas, pero las zonas a su vez tienen distinto valor inmobiliario algunas casas; y sobre todo hay casas que pertenecen a gente mayor que son jubilados y entonces ahí sí hacemos la gestión para que se le condone el impuesto, porque es gente que está cobrando la jubilación mínima.

- ¿Y cómo trabajan los desalojos?, otro de los flagelos recurrentes de la Ciudad.

- En el caso de desalojos es diferente el criterio según cómo sea el desalojo, porque hay por orden judicial que nosotros prácticamente no podemos hacer nada más que llamar al BAP (Buenos Aires Presente) para que resuelva la situación de emergencia o impulsar a Desarrollo Social para que tome cartas en el asunto y si hay menores se habla con el Equipo de Infancia; podemos hacer que el equipo del Estado se movilice pero no podemos hacer más que eso.
Cuando ocurren desalojos que no son por orden judicial hay desalojos que se los denomina ‘administrativos’ que son los que realiza el Ejecutivo con un mero decreto, porque o son tierras fiscales o edificios oficiales, y ahí se tiene que ver caso por caso. A veces hay desalojos que son razonables porque es un lugar ocupado desde hace veinte años por alguien que nadie sabe cómo entró allí, pero a veces son familias vulnerables. Nos han tocado casos muy complicados, donde eran cocinas narcos con cuatro indigentes adelante. ¿Cuál es la metodología que utilizan? Lo que hacen es engañar al barrio aparentando que en ese inmueble viven cuatro indigentes, pero atrás de ellos estaba la cocina. Ahí fuimos nosotros a pedirle un allanamiento al juzgado, y eso pasó dos o tres veces porque es una de las modalidades de los narcos; por eso se meten en las villas porque saben que es un lugar al que no se puede ir tan fácil.

- ¿En la Ciudad, cuáles son las áreas del Gobierno que usted cree que hay más abusos?

- No pasa por el conflicto que más se repite, sino por la gravedad del conflicto. El caso del Hospital Borda fue un caso grave, pero no es un caso de todos los días. En otros temas, diría que no pasa por lo que no hace, sino por lo que no hace.

- ¿Qué cosas no hace?

- Por ejemplo, no hacen viviendas sociales. El tema de la vivienda social es un problema, porque no los ha hecho la Ciudad y los que encaró la Nación terminaron siendo Schoklender y compañía. Eso fue una frustración tremenda y las viviendas sociales no lo han resuelto ni Nación, ni Ciudad. Entregar viviendas sociales y hacer de eso una tapa de diario no alcanza. El tema de la vivienda social sigue siendo una deuda, el tema seguridad también. Y ahí tenés el cruce entre la Policía Federal y la Policía Metropolitana, la Federal está bastante denunciada acá adentro. Viene gente a denunciar maltrato en las comisarías o antes o después, aunque ahora está más calmo el tema. También hay denuncias en cuanto al accionar de la Metropolitana.

- Desde la Defensoría se redactó un proyecto para convenir acerca del accionar de la Policía Metropolitana, ¿En qué quedó esa iniciativa?

- La Ley Marco de Seguridad Pública la presentamos nosotros en el 2008 cuando el Gobierno de Mauricio Macri había presentado el proyecto de creación de la Policía Metropolitana. Si uno mira lo que quedó como ley, todo el primer capítulo que es el marco es nuestro, lo redactamos nosotros en la Defensoría; y el segundo capítulo es la creación de la Metropolitana. O sea, para nosotros esto fue un triunfo, porque pudimos poner la doctrina de garantías en materia de seguridad pública. Y esta es una de las cosas que dieron resultado satisfactorio porque esta ley marco es el primer capítulo de la ley de creación de la Policía Metropolitana.

- ¿Le pidieron permiso para “robarle” la redacción del proyecto?

- (Entre risas) A mí no me interesa el copyright, esto fue un triunfo y a mí me interesa que quede y se cumpla. Todo lo que presentamos sobre discapacitados, el boleto preferencial, la obligación de que discapacitados con trabajo en la Ciudad tengan un plus por el viático, montones de cosas y casi todas han salido y se han incorporado.

- ¿Por qué cree que pasa eso?

- Porque hay consenso, cuando ven la idea la aceptan y no hay debate en ese tipo de cuestiones. Se debaten en sí detalles.

- Cambiando un segundo de tema, ¿Qué lectura hace de las PASO en Capital Federal?

- Me parece que las PASO son bastante inútiles, porque la mayoría de las fuerzas que se presentaron hicieron sus propias internas por fuera de las primarias. Es mucho costo humano y electoral llamar a una convocatoria y movilizar a todas las miles de personas que se movilizan y en lo real los partidos políticos prefieren hacer sus internas de otra manera. La realidad me mostró que hubo mucha movilización para poco resultado real, porque la gente hizo las internas por la propia.

- ¿Qué se lleva Alicia Pierini de la Defensoría?

- La experiencia de haber trabajado con un equipo muy numeroso, ya que yo estaba acostumbrada a trabajar con equipos chicos. Y me llevo la experiencia de haber trabajado todos los temas, porque en general uno en la comisión legislativa, como en mis tiempos de derechos humanos, trabajaba siempre dentro de un campo solamente y no todo el campo de los derechos. Yo vengo del derecho penal y trabajaba las cosas de derecho penal con la de derechos humanos que están un poco pegadas y dentro de la Defensoría tuve que aprender derecho del consumidor, derecho electoral y cosas que yo nunca había estudiado antes como temas de urbanismo.
Trabajar en la Defensoría y con este equipo me amplío el campo, no sólo en el derecho, sino el campo de todo lo que es la Ciudad de Buenos Aires, la riqueza inmensa de este distrito. Con todos los problemas y las bellezas que tiene, y me abrió así el panorama porque yo venía con una cosa muy angosta y lo que más me llevo es la noción de la amplitud y de la complejidad.