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Lunes 14 de octubre de 2019
OPINIÓN
Dos bancas en el Senado que se llevan toda la atención
Por José Angel Di Mauro
24 de octubre de 2013
Llegará el día en que los partidos políticos aprendan que las PASO son una herramienta muy valiosa que puede reportarles grandes beneficios. Es lo que pasó con el frente UNEN en la Ciudad de Buenos Aires, donde gracias a la gran atención que despertó esa interna que tentó a muchos “ajenos” a participar de ella, hoy están haciendo una elección impensada en el distrito porteño. Eso sí: las primarias le quitan mucho del factor “sorpresa” a la elección posterior, la que vale. Porque en general, los resultados tienden a repetirse, en algunos casos de manera más pronunciada.

Así las cosas, tenemos que en todos los distritos no hay muchas dudas respecto de lo que pueda llegar a pasar este domingo. Las expectativas están puestas fundamentalmente en la diferencia que pueda haber entre el primero y el segundo en la provincia de Buenos Aires; si el kirchnerismo logrará revertir algunos resultados adversos en el interior del país que se dieron en agosto; cuál será la composición definitiva de ambas cámaras, y un par de senadurías peleadísimas.

Nos detendremos en esta última cuestión, pues es un tema no menor. El Senado siempre fue un terreno favorable para el peronismo de turno. Como en cada elección se eligen senadores en ocho distritos, y en líneas generales las cosas están bien definidas. Veamos:

Hubo dos distritos donde tanta atención se le dio a la elección de senadores, que sus respectivos gobernadores -dos estrellas consumadas del espacio kirchnerista, que aspiran seguramente a convertirse en los sucesores- participaron en las listas, ya no como candidatos testimoniales, pero casi. Es que se ubicaron en el primer escalón de las listas de suplentes para el Senado. Así lo hicieron Jorge Capitanich en el Chaco y Sergio Urribarri en Entre Ríos. En ambos casos esos oficialismos ganaron las primarias, resultados que se repetirán este domingo, asegurando cuatro senadurías para el kirchnerismo.

En Río Negro también es favorito el Frente para la Victoria, pues en agosto ya obtuvieron resultados holgados, con el titular del bloque K del Senado, Miguel Angel Pichetto, en el primer lugar de la lista, en lo que representa un testeo para dentro de dos años volver a intentar alzarse con la gobernación.

En Salta, el gobernador Juan Manuel Urtubey puso a jugar a su hermano para la senaduría y logró vencer nada menos que al exgobernador Juan Carlos Romero, que según las PASO podría quedarse con la banca por la minoría. El tema es que este peronista anti K salió segundo apenas por dos puntos por sobre el pintoresco Alfredo Olmedo, quien según algunas encuestas podría llegar a arrebatarle ese escaño. Sería una buena noticia para el kirchnerismo, pues Olmedo ha acompañado al gobierno en algunas votaciones, pero sobre todo asegura siempre el quórum, cualquiera sea el tema a tratar.

En Santiago del Estero, más allá del sinsabor que tuvo el radicalismo K gobernante allí que le impidió al gobernador Gerardo Zamora buscar la re-reelección, todo será para el kirchnerismo, pues el Frente Cívico Santiagueño -aliado fiel si los hay- se quedará con las dos senadurías por la mayoría y la de la minoría será también para el kirchnerismo.

Y en Tierra del Fuego el Frente para la Victoria ganó en agosto y repetiría este 27 de octubre, mientras que la banca por la minoría sería -en caso de repetirse el resultado de las PASO- para Jorge Garramuño, del Movimiento Popular Fueguino, que si bien no es un aliado permanente del gobierno, lo ha acompañado cuando más lo necesitó. Como con el acuerdo con Irán, oportunidad en la cual el propio Garramuño confesó muy suelto de cuerpo que lo había hecho a cambio de una ayuda económica para la provincia.

Hasta ahora, como vemos, todas las bancas por la mayoría quedan para el oficialismo. Pero restan los dos distritos más complicados de esta elección. La Ciudad de Buenos Aires está definida para el macrismo gobernante, que se quedará con los dos lugares por la mayoría. La gran pelea está dada en el escaño por la minoría, donde Daniel Filmus lidia con el factor Cabandié, cuyo video difundido a días de la elección lo afectó seriamente. Le toca enfrentar a Fernando “Pino” Solanas, que corre con la ventaja del arrastre que tiene Elisa Carrió, que le aportará una cantidad de votos que podrían ponerlo en el Senado a partir de diciembre. Los encuestadores admiten que la pelea entre ambos es muy pareja y fluctuante, y no es un dato menor para el gobierno, pues podría pasar de tener en la Capital Federal un voto siempre seguro y el de un aliado como es hasta ahora Samuel Cabanchik, a quedarse sin nada.

El otro distrito que se llevará toda la atención el domingo es el de Neuquén. Allí en las PASO el gobierno nacional tuvo una muy mala noticia: la interna del MPN la ganó la oposición al gobernador Jorge Sapag, que es lo mismo que decir “un enemigo del gobierno nacional”. El líder de este sector es el sindicalista petrolero (moyanista, para más datos) Guillermo Pereyra, quien es primer candidato a senador por el MPN. Con ello aseguró no sólo que los dos senadores por la mayoría sean casi seguro a partir de diciembre opositores, sino también los diputados que vayan a entrar por ese sector el domingo.

En la actualidad el kirchnerismo cuenta con las tres bancas del Senado por Neuquén. Las de la mayoría son del FpV y están en manos de Marcelo Fuentes y Nanci Parrilli, y la restante pertenece a Horacio Lores, aliado del MPN. Pero si se repite el resultado de agosto, ni la banca por la minoría será para el FpV, pues en esa ocasión el opositor Marcelo Inaudi, de Compromiso Cívico Neuquino, venció al ultra K Marcelo Fuentes. En caso de repetirse ese resultado, el kirchnerismo perdería no sólo todas las bancas, sino también a un hombre clave como es el actual presidente de la estratégica Comisión de Asuntos Constitucionales.

Pero no las tiene todas en contra el FpV, pues el resultado de agosto fue muy ajustado. Mientras el MPN obtuvo para el Senado 58,16% y con ello las bancas por la mayoría, Compromiso Cívico Neuquino quedó segundo con 9,42%, pero el FpV estuvo muy, muy cerca, con 9,30%. Lo que traducido en votos representa apenas 200 sufragios, de ahí que el kirchnerismo haya dedicado todos sus esfuerzos a tratar de revertir la elección este domingo.

No es un dato menor, aunque de todos modos nada indica que aun perdiendo esas bancas el kirchnerismo vaya a estar complicado en el Senado a partir de diciembre.