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Martes 23 de julio de 2019
OPINIÓN
Las condiciones en las que se gobernó
Por José Bielicki. A 30 años de la recuperación democrática, el diputado nacional (MC) radical evoca aquellos días de la asunción y el gobierno de Raúl Alfonsín.
29 de octubre de 2013
Es un día irrepetible. Nunca una explosión de alegría unificadora de una sociedad que cerraba el ciclo más espantoso de nuestra historia, consciente que se regresaba a la paz, a la libertad, al respeto a la justicia y los derechos humanos.

No solo se encolumnaron los votantes del triunfador Raúl Alfonsín, allí estaban los que no hicieron por Italo Luder, Oscar Alende y otros.

Recordar nos lleva a mirar los 30 años pasados, y ver cuanto se ha ganado y cuanto perdido en la construcción democrática que se iniciaba con ese clima integrador. Un paso importante es recuperar un hecho liminar que muestra la vocación del presidente recién electo. Fue la oferta al candidato derrotado Italo Luder, la Presidencia de Suprema Corte de Justicia de la Nación, que este rechazó.

Cuanto valor hubiera significado esa actitud generosa y valiente para el futuro de la República. Dos poderes de la Constitución presididas por las dos corrientes políticas mas importantes. ¡Qué ejemplo de institucionalidad! El ganador cuidado por quien fue su adversario. Un claro ejemplo frente a lo que siguió y, aun hoy, con las agresiones a la Justicia y pretensión de imponerle una “democratización para ser dominada por el Ejecutivo” o el armado de los años 90 al servicio del gobierno.

Nunca debemos olvidar en que condiciones tomo el radicalismo la conducción del Estado, caso difícil de equiparar a otras épocas en el siglo XX.

Otros gobiernos constitucionales surgidos luego de situaciones de facto, vivieron momentos complejos, pero ninguno como el de 1983. Desde el tema de la sangrienta represión y sus consecuencias de desaparecidos, acometer como se hizo el Juicio a los represores (aun hoy único caso en el mundo), grave problema con la deuda externa, aislamiento internacional, conflicto con Chile, enfrentamientos diversos y un sin numero de agudos temas.

En esas condiciones se gobernó y logró abrir el camino a ese período único de nuestra vida institucional, de democracia.

Es una fecha ejemplar que deberíamos recuperar, pero no es fácil pues la continuidad de un estilo de conducción repudiable y dañino sembrado de desconocimiento a la Constitución, graves sospechas de corrupción en los altos niveles, abandono del federalismo, crisis educativa, persecución a la prensa libre, salud publica abandonada, inflación galopante. Todo esto frente a la construcción de un relato mentiroso que tergiversa la historia y nos vende una versión fantástica. El símbolo del 30 de octubre es el camino. ¿Sabremos recuperarlo?