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Sábado 19 de agosto de 2017
LEGISLATURA PORTEÑA
El referente económico del Pro
El diputado Alejandro García señala que por la inflación deberán aprobarlo antes posible una ampliación del Presupuesto. Dijo que detrás de los trapitos hay todo un esquema de corrupción, razón por la cual debe ser eliminado.
17 de abril de 2014
Por Gonzalo Palese

En la Legislatura porteña Alejandro García es uno de los referentes en materia económica del Pro, razón por la cual se quedó con la presidencia de la estratégica Comisión de Presupuesto, un lugar que le sienta bien y que deseaba.

En la entrevista con Semanario Parlamentario habló mucho de economía, aunque no se considera un “especialista”, pero sí “alguien que leyó mucho” sobre el tema. García, de profesión abogado, es visto por sus pares, e incluso de la oposición, como un referente y desde que se conoció que Rogelio Frigerio asumía la titularidad del Banco Ciudad, la silla de presidencia de la Comisión de Presupuesto, Hacienda, Administración Financiera y Política Tributaria, estaba reservada para él.

Augura un año de arduo trabajo en el Palacio Legislativo con proyectos importantes que llegarán directo desde Bolívar 1 y no titubea a la hora de marcar que la posición del oficialismo en cuanto a los trapitos será siempre la “prohibición” porque no están dispuestos a “blanquear” la actividad por medio de un registro, como propone la oposición.

Por otra parte, García asegura que es “un gran avance” que el Ejecutivo Nacional “haya empezado a reconocer cosas”, como el índice inflacionario, pero advierte que el “cambio no se hace por una cuestión voluntaria, sino porque la situación concreta de la economía ha hecho que esas medidas tengan que reverse”.

“El Ejecutivo nacional puede seguir diciendo un montón de cuestiones en términos discursivos pero hay una cuestión objetiva que no podes dejar de reconocer”, asevera el legislador del Pro.

- ¿Cómo será el trabajo durante este año en la Comisión de Presupuesto?

- Tenemos proyectos puntuales que hacen a la gestión de Gobierno, como la discusión del Presupuesto general, la ley tarifaria y la fiscal. Como todos los años nuestro presupuesto se rige a partir del centro estadístico nuestro y no de los índices nacionales.

- Pero en lo inmediato, ¿Hay algún expediente sobre el que ya se esté trabajando?

- En unos días, seguramente, tengamos que ponernos a trabajar en un esquema de refinanciamiento de deuda que tomamos hace un par de años y eso será, posiblemente, una de las primeras cosas que vamos a tener que trabajar en la Comisión de Presupuesto. Y en breve, el tema la ampliación presupuestaria, por lo menos para corresponder lo que fueron los aumentos salariales de todos los trabajadores del Estado de la Ciudad. Esas dos cuestiones van a ser el puntapié inicial del trabajo más firme y que va a requerir mayor atención de la Comisión.

- ¿Por qué se va a aumentar el presupuesto?

- Va a tener que haber ampliación presupuestaria porque alrededor del 20 por ciento fue la pauta que se preveía de aumento salarial para el sector docente, médicos municipales y el resto de los trabajadores, pero los acuerdos paritarios fueron mayores, así que seguramente va a haber que hacer una ampliación presupuestaria.

- ¿Cuánto influyen la inflación y la devaluación en esa decisión?

- La inflación tiene una incidencia directa que afecta a todo presupuesto y el de la Ciudad de Buenos Aires no queda ajeno. Al devaluarse, la devaluación casi te diría en un cien por ciento se trasladó a precios. Entonces, en todo lo que vos tenías estimado en términos de recursos para áreas muy sensibles, como alimentos y comidas en colegios, hospitales y geriátricos tiene una incidencia directa porque sobre todo, dentro de los mayores aumentos, el rubro de comidas y bebidas fue el de los más grandes.

- ¿Dónde se van a ver más esos aumentos?

- Todo lo que tenga que ver con insumos como los hospitalarios y todos los servicios que brinda la Ciudad va a tener incidencia, con lo cual vos sabes que vas a tener mayores gastos y posiblemente mayores ingresos.

Entonces, vos vas a tener que corresponder en el presupuesto una estimación aproximada de cuáles son tus ingresos y egresos. En función de eso, vamos a tener que hacer un equilibrio para saber concretamente si va ingresar más, así ver cómo se reparte.

Lo que se puede aseverar a priori es que los números que hacen a los gastos e inversiones van a aumentar porque aumentaron los insumos, servicios y todo lo que sea inversión en la Ciudad de Buenos Aires.

- ¿Cuál es su lectura sobre el panorama económico actual?

- Hay como un cambio que me parece que no se hace por una cuestión voluntaria, sino porque la situación concreta de la economía ha hecho que esas medidas tengan que reverse. El Ejecutivo nacional puede seguir diciendo un montón de cuestiones en términos discursivos, pero hay una cuestión objetiva que no podés dejar de conocer. Ha empezado a reconocer cosas con lo cual eso es un gran avance.

Aunque no te quieran reconocer que mintieron durante un montón de años, lo cierto es que ese cálculo por lo menos, que es una variable muy importante para toda la economía, parece tener cierto mayor parecido con la realidad.

Por más que te hablaban siempre de vivir con lo nuestro, a partir de los intentos de acuerdo con el FMI y el Club de Paris, no creo que lo quieran hacer per se, pero me parece que alguno está avizorando que ese marco de acuerdo se requiere para poder insertarte en el mundo, en función de resolver una cuestión concreta que hoy tiene la Argentina que es la escasez de dólares, inflación mediante, y de alguna forma intentar a partir de la toma de créditos externos atajar el temporal.

- ¿Pero eso sería un viraje en la política económica del Gobierno nacional?

- Son todas cuestiones que si vos comparas con años atrás eran tomadas como blasfemias por los kirchneristas. Hay una cuestión de discurso que se mantiene por un lado, pero de ajuste absolutamente ortodoxo por otro lado.

Yo creo que ni el más clásico de los ortodoxos hubiera imaginado

este tipo de medidas o este intento de toma de medidas por parte del Ejecutivo nacional hace un tiempo. La verdad que no difiere mucho lo que ha sido la receta histórica del FMI con lo que están haciendo ahora, no noto mucho la diferencia.

- Cuando se habla de tomar deuda en el exterior siempre hay voces a favor y en contra ¿Por qué cree que pasa esto? ¿Qué implicancias tiene para la economía nacional?

- Lo importante es saber para qué te financias. Si lo vas a hacer para obra pública, para obras de gran envergadura, para la compra de vagones de subterráneo yo creo que eso es una buena inversión. Si esas obras sólo se pueden hacer a través de la toma de crédito bienvenida sea, porque yo no soy de los que reniegan de financiarse para hacer obras de gran envergadura. Pero distinto es si vos te vas a financiar para gastos corrientes, para pagar salarios, para pagar algún servicio. Lo que intenta hacer el Gobierno nacional respecto de la eventual toma de deuda que haga en el exterior no va a ser ni más ni menos que para pagar deuda, porque tiene un balance comercial muy acotado y un cepo de locos que hace que los fondos del BCRA no permitan afrontar, te diría, algo mucho más gravoso para la economía concreta: que es que no se puede importar.

- Hace unos días se corrió un rumor acerca de que el Ejecutivo nacional tenía pensado terminar con la restricción de compra y venta de moneda extranjera. ¿Cree que ese escenario sea posible?

- Nadie está de acuerdo con el cepo o por lo menos con la consecuencia del cepo. El tema es, vos me dirías, ¿Debemos ir hacia un esquema de cambios libre? Y, posiblemente sí, pero las medidas requieren de cierta lógica y sustento. Pero no se trata de sacar una resolución y decir que a partir de mañana no existen más las restricciones y todo el mundo compra lo que quiere de cualquier divisa. El cepo se inventó porque nunca se resolvió el problema de la inflación, con el acuerdo de confianza que los argentinos tuvimos en el peso y la gente tratando de mantener el poder adquisitivo a través de la adquisición de dólares. No es que a uno le gusta más el billete verde que el de otros colores, es una forma que tiene el argentino de hacer que su poder adquisitivo no se pierda inflación mediante. Lo que vos tenés que atacar son cuestiones estructurales que tienen que ver con la inflación y con que el peso en el bolsillo te permita comprar hoy el mismo kilo de pan que la semana siguiente. El cepo es la consecuencia de no haber modificado otras cuestiones que hacen a cuestiones macro en términos económicos.

- Volviendo a la Legislatura, ya se sabe que el Pro tiene en su horizonte una eventual sanción de una ley para prohibir a los cuidacoches. ¿Creen que conseguirán el apoyo de la oposición?

- Es un tema que está en la cabeza de la agenda de la Nación y la Ciudad y me parece que lo peor que podes hacer es quedarte de brazos cruzados. Yo lo que discutiría es si con ese tipo de medidas uno va a poder resolver temas puntuales, porque es claro que el complejo problema de la inseguridad no se va solucionar a partir de esta ley. El tema de los arrebatos, entraderas, y los abusos son cosas que vas a poder resolver.

- Algunos legisladores del oficialismo argumentaron que es “engorroso” denunciar un acto de este tipo. ¿En qué sentido?

- Si alguien va a hacer una denuncia a una comisaría porque dos muchachos le sacaron cincuenta pesos por dejar el auto estacionado tenes que ir con testigos, esos testigos después ratificarlos, etc. Es una locura. Nadie desconoce las situaciones sociales y que muchas veces esas cuestiones sociales tengan el reflejo lógico en la gente de ir a buscar el mango a la calle, eso no lo discuto. Lo que digo es que la realidad de la calle hoy es otra. No es la del tipo a título individual que sale a ganarse unos mangos porque no tiene otra posibilidad, es la de verdaderas mafias que negocian la calle, que te dicen si podes trabajar o no podes trabajar en ese lugar.

Hay todo un esquema de corrupción que se monta atrás de esto. Lo que podes hacer es poner blanco sobre negro y decir que esta actividad, por lo menos yo lo veo así, queda prohibida. Por lo cual no tenés que discutir en qué circunstancia se hizo, cómo se hizo, si fue abuso o una intimación. Si está la actividad prohibida, cuando vos encontrás a alguien realizándola, va ser merecedor de una pena y no estamos calificándola como delito, estamos hablando de una contravención.

- La oposición propone, al igual que en 2011, formar un registro de cuidadores de vehículos. ¿Cómo ve esa posibilidad?

- ¿Cómo vas a manejar un registro? Va a ser peor. Porque vos blanqueas la actividad y no la prohibís. Después tenés que verificar si tal persona está inscripta en el registro o no. No es lo mismo.

- Con respecto al conflicto de la toma de tierras en Villa Lugano, el Pro dice que el tema quedó en la Justicia y van a ser respetuosos de lo que dictamine la jueza. ¿Pero es tan así que la Legislatura no puede hacer nada más?

- No, no es que la Legislatura no puede hacer nada más. Lo que no vamos a hacer desde el Pro es contrariar a través de ningún proyecto de nada, ninguna comisión de nada lo que es una sentencia judicial firme. Entiendo que corresponde, porque la sentencia vela por la salud de quienes están en el predio, porque ese predio está absolutamente contaminado, tanto es así que la propia jueza embargó cerca de 24 millones para avanzar con las obras de remediación de terrenos.

- ¿Cree que es viable el proyecto de las familias asentadas en el predio que pide un trabajo de urbanización y de saneamiento de la tierra rotativo? Es decir, hacer esas tareas por sectores y permitir que se siga habitando el predio en el sector en el que no sé está ejecutando el proceso.

- Desde el punto de vista técnico, yo no creo que sea factible. Plantean una especie de remediación parcial, yo no creo que nosotros como diputados debamos legislar sobre la presión de nadie, la verdad que no. Y hoy lo que están haciendo es tratar sobre una cuestión de fuerza que pasa por la ocupación. Entonces, no creo que debamos legislar en ese marco. Yo creo que uno legisla en función de lo que entiende que corresponde, no puedo dejar de reconocer realidades sociales pero también tengo que tener en cuenta cuestiones que van más allá del interés de los que están ahí ocupando.