BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Lunes 15 de octubre de 2018
LEGISLATURA BONAERENSE
A 20 años de la reforma constitucional bonaerense
El mes pasado se cumplió el vigésimo aniversario de la reforma constitucional de la provincia de Buenos Aires y Semanario Parlamentario recuerda aquella gesta histórica que logró modernizar el texto madre del principal distrito de la República luego de 60 años sin modificaciones.
4 de octubre de 2014
La reforma constitucional bonaerense comenzó formalmente a fines de 1993. Concretamente, el 2 de diciembre de ese año la Cámara de Diputados aprobó la necesidad de reforma de la Carta Magna, cuatro días después es sancionada por la Cámara de Senadores. La ley es promulgada por el Poder Ejecutivo el 23 de diciembre a través del Decreto 4598/93 y, finalmente, la normativa es publicada en el Boletín Oficial el 17 de enero de 1994.

Así se declaró necesaria la Reforma Parcial de la Constitución y se adoptó para tal “reforma parcial” la modalidad de Convención Reformadora.

La necesidad de la reforma se declaró para partes de la Constitución provincial que comprendía a los artículos 10, 17, 46, 53, 62, 71, 100, inciso 6), 110, 113, 117, 149, inciso 3, 151, 154, y 165. También eran susceptibles de ser reformados el Capítulo IV de la Sección Quinta, la Sección Sexta, Capítulo Único y la Sección Séptima, Capítulos I y II.

El acuerdo para reformar la Constitución provincial alcanzado en la Legislatura establecía que la Convención Reformadora “deberá considerar los siguientes temas” para ser incorporados a la Constitución de Buenos Aires: 1) Establecimiento de garantías sobre no discriminación. 2) Consagración expresa del amparo. 3) Reconocimiento de nuevos derechos para los habitantes de la Provincia. 4) Protección del medio ambiente. 5) Formas de democracia semidirecta. 6) Defensa del Orden Constitucional. 7) Exigencias de mayorías calificadas para la sanción de las leyes que versen sobre: Régimen Electoral, Régimen Municipal y modificación del número de Jueces de la Suprema Corte de Justicia.

La sanción de esta ley, de necesidad de reforma, por parte de la Legislatura fue considerada “un acuerdo político y social que no reconoce antecedentes en nuestro territorio”.

Cabe recordar que el 5 de agosto de 1990, el pueblo de la provincia de Buenos Aires, consultado acerca de la reforma parcial de la Constitución se pronunció en contra.

No obstante, esta cabal manifestación popular, se consideraba que “la dinámica social y política de la Provincia”, evidenciaba la necesidad de adaptar y actualizar algunos contenidos constitucionales rescatando aquel mensaje de la ciudadanía y entendiendo que aquella reforma contenía aspectos e instituciones no del todo arraigadas.

Entre otros temas, se mostraba como una necesidad el reconocimiento de garantías contra la discriminación, la expresión constitucional del Amparo, la protección del medio ambiente, la consagración de formas de democracia semidirecta, la defensa del orden constitucional, la ampliación del período de sesiones ordinarias de las cámaras legislativas, la creación del Fuero Contencioso Administrativo, y otras más que a partir de la convocatoria realizada podrían ser consideradas por la Convención Reformadora “donde reposa el poder constituyente del pueblo de la provincia de Buenos Aires”.

Es así entonces, que después de aquel pronunciamiento de 1990, los dirigentes políticos insistían cuatro años después en la necesidad de la reforma parcial de la Constitución para adecuarla a “las exigencias de un país que aprende con esfuerzos a vivir en democracia, aceptando que esta no es sólo una forma de Gobierno, sino esencialmente un estilo de vida que es la coronación del proceso de liberación del ser humano”.

Por lo tanto, sorteado ese debate político y promulgada la ley, el Poder Ejecutivo provincial estableció la simultaneidad de elección de convencionales constituyentes nacionales, con la de Diputados Convencionales Provinciales, y convocó al electorado al acto comicial a celebrarse el día 10 de abril de 1994, a efectos que se proceda a la elección de 72 convencionales constituyentes nacionales y 138 diputados convencionales provinciales.

La reforma en suspenso.

A diferencia de lo que sucedió en el ámbito nacional los acuerdos en la Provincia era una posibilidad que se iba a dar en la propia Convención. Si bien se alcanzaron la mayorías necesarias para lograr la ley de necesidad, en el plenario de la Convención estaba todo abierto.

Así fue que, antes de comenzar, los desencuentros hacían brillar por la ausencia a los acuerdos.

Ante que se diera la primera sesión la oposición conformada por la UCR, el Frente Grande (FG) y el Movimiento de Dignidad Nacional (MODIN) conformó lo que se dio en llamar la “triple alianza” a la sombra de la discusión que se desplegaba por el reglamento de la Convención que fue la primera disputa que se planteó con el PJ.

En el PJ había un objetivo inocultable: lograr la posibilidad de que Eduardo Duhalde, entonces gobernador, pueda postularse para un nuevo mandato a partir de 1995, posibilidad que estaba vedada por el viejo texto de 1934.

Las elecciones habían dado una conformación a la convención donde el oficialismo no poseía el quórum propio, sobre 138 diputados se ubicaba en 70 voluntades. El PJ había alcanzado 65 bancas, era la primera minoría sin quórum propio. Los restantes 73 diputados estaban repartidos a razón de 30 para la UCR, 23 para el FG y 20 para el MODIN.

La alianza opositora entendía que el reglamento de la Convención debía comprender que para aprobar algo en el plenario se necesitaba la mayoría absoluta del Cuerpo, es decir 70 voluntades. Mientras que en el peronismo señalaban que la ley de necesidad de reforma establecía la mayoría simple, es decir, de los presentes al momento de la votación.

En las primeras tenidas no hubo acuerdo. Mientras las barras del Lipebo y la Liga Federal hacían de las suyas en los palcos de la Cámara de Diputados bonaerense, donde comenzó la Convención, los opositores bajaron al recinto y con 71 diputados presentes proclamaron, en ausencia del peronismo, autoridades provisorias. Silvano Lanzieri de la UCR asumió como presidente; Jorge Drkos del FG y Oscar Zilocchi del MODIN fueron los secretarios. Hasta allí llegaron los nombramientos y se pasó a cuarto intermedio.

El radical Lanzieri vuelve a convocar a los diputados y presenta la renuncia el 2 de junio al tiempo que se establece que la Convención debe trasladarse al Pasaje Dardo Rocha. Lanzieri considera que la Convención no puede desarrollarse sin la presencia de bloque del PJ. Desde el PJ piden la nulidad de la Convención. La oposición sesiona sola y elige al peronista Osvaldo Mércuri como presidente de la Convención Constituyente de la provincia de Buenos Aires, junto al también peronista Antonio Libonatti, pero estos no asumen. Mientras un recurso presentado por el PJ en la Justicia prospera, se dictamina no innovar, por lo que la interpretación del PJ sobre las voluntades necesarias para la aprobación se impone. La oposición plantea conflicto de poderes ante la Suprema Corte de Justicia provincial.

Así la Convención Constituyente ingresa en el terreno de la judicialización con dos actuaciones en paralelo; una ante la Corte y otra en la Cámara de Apelaciones.

Pero mientras la judicialización avanza se empiezan a ver algunos acuerdos, los diputados convencionales logran esbozar un reparto de las 14 comisiones específicas y se avanza en la institucionalización de los diferentes bloques políticos, como así también de la propia Convención Constituyente.

El PJ designó como presidente de la Comisión Redactora al diputado Juan Carlos Correa; de Régimen Electoral a Aníbal Fernández; de Poder Ejecutivo a Gilberto Alegre -en esta comisión se debatiría el significante articulo 110 sobre las posibilidades de reelección del gobernador-; de Nuevos Derechos a Omar Basail; de Régimen Municipal a Baldomero Álvarez de Olivera y en Ecología a Sonia Herrera.

Los radicales por su parte se quedan con la Comisión de Educación, luego de un arduo debate y designan a Jorge Barrachia como presidente; también comandarían en Poder Judicial, con Roberto López Fagúndez y en Formas de Democracia Semidirectas con Oscar Rocco.

El FG retuvo las comisiones de Derechos Sociales, con Juan Terzaghi; Defensa del Orden Constitucional, con Francisco Fuster y Poder Legislativo con Guillermo Oliver.

El MODIN se reservó la conducción de las comisiones de Garantías Constitucionales y Declaración y Derechos Individuales con las presidencias de Miguel Di Cianni y Juan Ferreyra, respectivamente.

Al mismo tiempo se define abrir la mesa de entrada para la presentación de proyectos hasta el 15 de julio. Y se empieza a charlar la posibilidad de extender por 30 días más la duración de la Convención, lo que finalmente se aprueba y por lo tanto se extiende hasta mediados de septiembre.

Esta definición implicó que en los hechos las bancadas opositoras quedarán visiblemente molestas entre sí. Desde un principio existía un acuerdo entre un sector de la UCR y el FG para que este último condujera la Comisión de Educación. Pero en una maniobra que fue denominada como “la laucheada” (por el apodo que ostentaba el jefe de bloque del PJ, “el Laucha” Díaz) hizo estallar por los aires ese entendimiento, ofreciendo la presidencia de la comisión al centenario partido.

En el plano político la reelección de Duhalde iba y venía, el PJ nunca termina de definir si convocará a un plebiscito por la cuestión, hasta que el propio gobernador es quien se pronuncia, que sólo aceptaría la consulta popular si es planteada en el seno de la Convención.

Finalmente el 9 de agosto se conoce el entendimiento entre los convencionales del MODIN y el PJ y se habilita la reelección del gobernador Duhalde si un plebiscito vinculante así lo mande.

El plenario

Finalizada la convención nacional y despejado el camino para alcanzar el principal objetivo político del PJ, comenzaron las sesiones resolutivas de la Convención Constituyente bonaerense. La modificación de 15 artículos y el tratamiento de siete temas aguardaban su destino.

La primera reforma parcial aprobada por la Convención estuvo centrada en la defensa del Medio Ambiente y las modificaciones en el Poder Legislativo que ampliaron el periodo de sesiones ordinarias. Un acuerdo en el propio recinto posibilitó la unanimidad de criterio para darle rango constitucional a Amparo, Hábeas Curpus y Hábeas Data. También aquí se logró crear el Tribunal Social de Responsabilidad Política, con el voto del MODIN y PJ, organismo que aun no está reglamentado y fue concebido para examinar los actos de corrupción de los funcionarios públicos.

Luego hubo extensas jornadas en torno al gran debate, como fue el tema Educativo, y la polémica que finalmente quedó resuelta sobre la enseñanza religiosa. Luego se debatió sobre la defensa de la vida desde la concepción.

Llegó el tiempo también en el plenario, el capítulo sobre el Poder Ejecutivo, y la jornada que comenzó el 8 de septiembre prácticamente se prolongó hasta el 10, donde la disposición transitoria 214 abría la posibilidad de que el actual gobernador pudiera aspirar un nuevo mandato sí en la consulta obligatoria y vinculante obtuviera más del 50 %.

Y para el final quedaron dos cuestiones que se venían cocinando a fuego lento por los convencionales. “Asuntos como el acceso a la Justicia se debatieron en cinco minutos, por los casinos estamos discutiendo hace dos días”, decía un convencional en el plenario. Mientras el peronismo no quería saber nada de cláusula que impidiera la privatización de los casinos, del otro lado, pedían la administración estatal de juego. En negociaciones cruzadas estaban la Autonomía Municipal, el destino del IPS y la integración del directorio del IOMA. El final fue de suma y resta, los opositores lograron la clausula y no se tocó el capítulo del régimen municipal. Así el último día formal para dar final a la convención, a las 4:30 hs, los convencionales abandonaron el recinto. Volvieron el lunes 19 para realizar el acto forma de Jura de la Constitución de la provincia de Buenos Aires con la presencia de más de 2.000 invitados.

En el medio, la selección Argentina de fútbol y el dopping positivo de Diego Maradona en el mundial de EEUU enardecían a los argentinos que, asombrados, trataban de encontrar alguna explicación al atentado a la AMIA, mientras entonaban la triste despedida del “Polaco” Goyeneche en su partida eterna.