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Domingo 21 de julio de 2019
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Apostillas de una sesión sobria y lejos del tono K
Sin globos y con carteles de protesta. La más “sacada”, la única diputada mencionada puntualmente y la cantidad de aplausos.
1 de marzo de 2016
Ni banderas ni globos. La Asamblea Legislativa tuvo un toque sobrio, poco festivo, muy distinto a las ceremonias organizadas durante los últimos ocho años para recibir a Cristina Kirchner. Una de las diferencias más visibles fue la ausencia de banderas y de militantes de agrupaciones en los palcos superiores de la Cámara. Ni siquiera hubo los globos característicos de la militancia Pro.

Ausencias. También hubo una vuelta de página en materia de invitaciones especiales. Hebe de Bonafini y Estela de Carlotto, titulares de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, respectivamente, nunca faltaron a las asambleas legislativa con Néstor y Cristina Kirchner. Esta vez no concurrieron al Congreso, aunque Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, cubrió la vacante de representante de organizaciones por los derechos humanos.

Ni Máximo, ni Menem. Entre los ausentes estuvo Máximo Kirchner, hijo de la expresidenta y actual diputado nacional por Santa Cruz. Tampoco estuvieron su cuñada, la flamante senadora Virginia García; la diputada Juliana Di Tullio, exjefa de los diputados kirchneristas, y, como es de su costumbre, el expresidente y actual senador riojano Carlos Menem. El Partido Obrero faltó con aviso, en protesta por el acuerdo con los fondos buitre, los despidos y el protocolo anti-piquetes.

Mayra Mendoza, sacada. A la diputada de La Cámpora se la vio fuera de lugar durante todo el discurso de Macri. Le gritó al presidente en varias oportunidades, increpándolo por los despidos en el Estado, los distintos episodios de represión de los últimos meses y el aumento de la inflación. “Basta de represión”; “hablá de los despidos, Macri”, reaccionó la bonaerense en varios pasajes del mensaje presidencial.

Una pareja despareja. Sorprendió que el jefe de los diputados del Pro, Nicolás Massot, se sentara entre los legisladores del Frente para la Victoria, en la punta derecha del recinto, bien lejos de sus pares de Cambiemos. Pero lo más llamativo es que permaneció allí durante toda la sesión sentado al lado de Axel Kicillof, el exministro de Economía de Cristina Kirchner…

Carteles de protesta. Tal como hacía el Pro cuando era oposición, el kirchnerismo recibió al presidente con una estampida de carteles con mensaje de todo tipo. “Basta de despidos”; “No al tarifazo”; “Macri = hambre”; “Macri = buitres”; “No a los despidos en Conicet”; “No a los despidos en CN23”; “No a jueces macristas”; “Kilo de asado $180”; “Litro de leche $18,50”; “75 mil despidos”; “El país no es solo CABA”; “Basta de talleres clandestinos”; “El país no es tu empresa”; “Libertad a Milagros Sala”; “Exijamos la soberanía de Malvinas”, rezaban algunos de los carteles colgados en las bancas y pegados en una de las paredes del recinto de la Cámara de Diputados.

Gils Carbó, escondida pero escoltada. La procuradora permaneció en uno de los palcos de la Cámara de Diputados y lejos de las cámaras. Se fue ni bien terminó el discurso del presidente y con el mensaje de que el oficialismo promoverá una reforma de la Ley Orgánica del Ministerio Público Fiscal para recortarle poder. No estuvo sola: resaltó con su vestido rojo, escoltada por un amplio equipo de seguridad.

Discurso leído. Mauricio Macri retomó la tradición de leer el mensaje de apertura del año parlamentario que Cristina Kirchner había dejado de lado. A diferencia de esta última, se acordó de finalizar su discurso con la frase “dejo inaugurado el período de sesiones ordinarias”.

Palabras repetidas. El presidente cometió el error de repetir una parte de su discurso cuando al parecer se le traspapeló una hoja. “Dependerá del Congreso si terminamos de cerrar este conflicto que lleva 15 años. Confío en que va a primar la responsabilidad sobre la retórica y en que juntos construyamos los consensos necesarios”, declaró Macri en dos oportunidades. Los legisladores no se la dejaron pasar y se lo hicieron notar, ante lo cual debió pedir disculpas.

45 aplausos. El presidente fue aplaudido casi medio centenar de veces. “Mi obsesión es más trabajo y menos inflación”; “pobreza cero, derrotar al narcotráfico y unir a los argentinos”; “hay que respetar la ley y servir al ciudadano”; “me comprometo a publicar todos los datos, área por área”, fueron los pasajes más aplaudidos del discurso de Macri. Pero más efervescencia generaron frases como “la inflación existe porque el gobierno anterior la promovió” y “todo puede cambiar y ya lo estamos cambiando”, que fueron acompañadas por los legisladores de Cambiemos, al canto de “Sí se puede, sí se puede”. Macri también fue vitoreado luego de interrumpir su discurso por los gritos K y decir: “muchas gracias, muy atentos”.

La única mencionada. Elisa Carrió fue la única legisladora mencionada en el discurso presidencial. Fue cuando Macri prometió que impulsará el Ingreso Ciudadano a la Niñez, "proyecto de autoría de la doctora Carrió". La diputada de la Coalición Cívica le devolvió el gesto con una sonrisa y muchos aplausos.