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Lunes 20 de mayo de 2019
OPINIÓN
Respuesta a un discurso sesgado y agraviante
Por Julio De Vido. El exministro de Infraestructura y actual diputado nacional rechazó los datos suministrados por el presidente ante la Asamblea Legislativa.
1 de marzo de 2016
El presidente Maurcio Macri dijo en su discurso de inauguración del 134° período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación que entre 2006-2015 “los argentinos pagamos al Estado nacional casi 694 mil millones de dólares en impuestos más que en la década del 90” y a pesar de esos recursos adicionales “en infraestructura encontramos la mayor decadencia”.

No vamos a detallar todo lo realizado porque eso requeriría una enumeración infinita de obras (a la que se puede acceder en juliodevido.com.ar). Sin embargo es necesario realizar algunas precisiones, ante ese y otros datos falsos y apócrifos que mencionó el presidente, citando fuentes que incluso lo contradicen o directamente omitiendo los logros de estos años.

Los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner invirtieron en infraestructura más de 107 mil millones de dólares, llevando adelante el Plan de Obras Más importantes de la historia, multiplicando por 5 lo invertido entre 1990 y 2002 (18.711 millones de dólares), la década del ´90 que él mismo utiliza como comparación. Prueba de ello es el 144 por ciento que crecieron los empleos de la construcción y áreas vinculadas como cemento, cuya producción se incrementó en un 134 por ciento.

En materia vial, otro temas también tocados por el presidente, su diagnóstico sobre el supuesto mal estado está alejado de la realidad de estos años: se construyeron 2.677 kilómetros de autovías (triplicando los existente), se pavimentaron 5.486 kilómetros de rutas nacionales de ripio o piedra, llevando a más de un 90 por ciento la red nacional pavimentada. También se hicieron mejoras en los 36 mil kilómetros de rutas que tiene la red nacional.

Por eso aumentó 10 veces, como él dice, el presupuesto de Vialidad Nacional, para financiar obras como la Autovía Ruta Nacional 14, verdadera ruta de la muerte que es estratégica para la integración del Mercorsur, la Autopista Rosario-Córdoba, la pavimentación de la Ruta 40, la ampliación de la General Paz y el Eje de Capricornio, por citar algunas. Además dejamos un plan de autovías de 1.166 kilómetros hasta el 2025. Si ahora dice que el presupuesto votado oportunamente "quedó corto" es por la disparada de costos que produjo la devaluación del 60 por ciento que realizaron.

No puede soslayarse que el tránsito diario promedio en las rutas creció en ese período un 94 por ciento y el parque automotor se duplicó y más pasando de menos de 7 millones de autos a más de 13 millones.

Al referirse a las escuelas con “problemas de infraestructura” el presidente debería incluir que entre el 2003 y el 2015 se construyeron 1.965 escuelas, es decir el mayor crecimiento de establecimientos educativos nuevos de la historia, superando incluso a los gobiernos de Perón, sin contar las que construyeron las provincias con sus presupuestos.

Para muestra basta un botón. El presidente dijo también que "según el último informe del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina alrededor del 42% de la población carece de cloacas, el 13% no tiene agua corriente y más del 40% no tiene conexión a la red de gas". Un relevamiento que realizó OETEC (que puede verse en oetec.org) demuestra que Macri falseó los datos de la UCA intencionalmente, exagerando sus números (que decían en realidad que 31% no tiene cloacas, 11 % carece de agua y 26 % de gas), de la misma manera que omitió, lo que muestra sus segadas intenciones, que ese observatorio destacaba en ese mismo informe (último disponible) que "sobre la evolución de los servicios domiciliarios de red (...) a lo largo del quinquenio 2010-2014, ha habido una tendencia a la mejora estadísticamente significativa como resultado de una mayor inversión pública en estos aspectos".

Resulta imposible tapar el sol con las manos: entre 2003 y 2015 más de 9 millones de argentinos accedieron al agua potable y 10 millones se incorporaron al servicio de cloacas. Estos son los datos que intencionalmente ocultó el presidente. Fue posible por el tendido de 20 mil kilómetros de cañerías de agua en todo el país, 25 mil kilómetros de cañerías de cloacas y 3 mil obras hídricas y a la creación de AYSA en 2006, tras la ruinosa gestión privada, que realizó obras reclamadas por décadas como la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Berezategui y la potabilizadora de Tigre. De haberse mantenido al concesionario privado esas obras nunca se hubieran realizado. Los argentinos que faltan aún incluir a la red deben ser imputados a las décadas de desinversión entre 1955 y 2003, a excepción del breve de Perón a mediados de los ´70.

En el caso del Gas Natural, se incorporaron 2,2 millones de hogares al suministro y de continuarse con las obras del Gasoducto del Noreste Argentino (GNEA) que dejamos en marcha 3,4 millones de hogares de Formosa, Santa Fe, Salta, Chaco, Corrientes y Misiones accederán por primera vez al gas por red, saldando una deuda histórica y vergonzosa de la Argentina con esa región.

Por otra parte, ese país que “consumía menos energía que la producía” que tanto añoró en su discurso el presidente tenía sus fábricas cerradas, millones de desocupados y ese excedente se exportaba a precio vil. No puede obviarse que fue durante los gobierno de Néstor y Cristina que fue descubierto el Yacimiento Vaca Muerta, que coloca a nuestro país como la segunda reserva mundial de gas no convencional y la cuarta de petróleo no convencional, se recuperó el 51 por ciento de las acciones de YPF, esquema que el actual gobierno ha decidido mantener. Sin duda la actividad de hidrocarburos creció notablemente entre 2003 y 2015 (como lo muestra el incremento de 27 por ciento de metros perforados, 17 por ciento más de pozos terminados, 41 por ciento más de equipos de exploración y 137 por ciento más de empleos directos), no obstante cayó la producción de gas y petróleo porque en los ´90 se sobreexplotaron los mejores yacimientos del país (Loma La Lata, Chihuido, El Tapial y Puesto Hernández) y se exportaron reservas no certificadas a precio de remate y sin plan de reposición.

De la misma manera, el precio de la energía mayorista estaba subsidiado para darle competitividad a la economía y calidad de vida a la gente, con costo argentino y no en dólares como en los ´90 y quieren intentar reponerlo ahora a través del tarifazo, sin que ello impidiera que en el marco del Plan Energético Nacional se incorporen más de 11 mil megavatios llevando la capacidad instalada a más de 30 mil megavatios, cuando en el 2003 no llegaba a los 18 mil megavatios. Ello se logró con la finalización de Atucha II, Yacyretá, las usinas térmicas y la incorporación de las energías renovables como la solar y eólica, que según el presidente tienen desarrollo “nulo” en nuestro país, cuando ni existían hace 12 años.

Lo mismo que los biocombustibles, que gracias a los gobierno de Néstor y Cristina tuvieron un gran desarrollo, llevando a la Argentina a ser uno de los principales productores del mundo.

Ya refutamos aquella falacia del interior “subsidiando a los porteños” cuando explicamos que los subsidios eran para los 40 millones de argentinos por igual, siendo la diferencia que al tener las provincias la regulación tarifaria optaron por quedarse con esa diferencia, cobrando la energía mucho más de lo que les costaba.

La mayor energía producida pudo transportarse a todo el país por los 5.500 kilómetros de líneas de alta tensión que se construyeron para vincular a 13 provincias, muchas de las cuales estaban directamente fuera de la red nacional, Chubut, Santa Cruz o Formosa.

Por último, todas las obras se licitaron, contrataron y adjudicaron en forma transparente y de acuerdo a las normas vigentes, con participación de los organismos de control como SIGEN o AGN, en procesos que incluso fueron continuados por la actual gestión, como la licitación del reactor RA10 que ganó la constructora Caputo, cuyo dueño es deudor del propio presidente o el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento reiniciado días atrás que construye una UTE donde está la empresa IECSA de su primo. Todas las obras tiene costos competitivos a nivel regional, como demostramos infinidad de veces (ver las represas Kirchner-Cepernic). Incluso es público el listado de los principales contratistas.

En definitiva, con un diagnóstico sesgado sobre la supuesta herencia recibida, a partir de datos falseados y mentirosos con los que agravió al 49 por ciento de los argentinos que no lo acompañó, Macri busca justificar el brutal ajuste que pretende imponer a través de volver a las recetas del FMI y el endeudamiento salvaje, que generará tremendas consecuencias para el pueblo argentino como las vividas en 2001.