BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Viernes 24 de mayo de 2019
OPINIÓN
Holdouts (Quedarse afuera)
Por Carlos Yayo Hourmilogue. Las idas y vueltas en torno a la deuda defaulteada y la “solución” que se plantea ahora con los fondos buitre.
18 de marzo de 2016
El Fondo NML, acrónimo de Network Management Layer, tiene embargados bienes de la Argentina por unos US$ 260 millones. Reclama una deuda de 1.600 millones en total ¿Para qué quiere un tipo como Paul Elliott Singer, su titular, que nació en 1944, un día 22 de agosto, un patrimonio blanqueado de 2,1 billones de dólares? Solo para satisfacer un ego que no descansa. Señal que no aprendió a vivir, o que aún no descubrió de qué se trata. Pero la Justicia internacional, dice otra cosa. Dice que tiene derecho a comprar las debilidades de países en crisis, para venderlas a un precio sideral luego de un tiempo. Derecho a comprar deudas de Estados o Empresas.

Alguna vez, los países, deberían generar acuerdos internacionales, para evitar la especulación de capitales buitres, llámese Paul Singer y compañía, o como quiera que se llamen.

Imaginen lo que el país puede hacer con 90 mil millones de dólares. O imaginen menos, los 35 mil millones que se emitieron para solucionar los 90 mil. Pensemos en menos aún, para poder hacer frente a una suma original de 5 mil millones de dólares, se deben autorizar 12.500 millones. Nuestro límite de endeudamiento votado en Diputados hace días.

El pago de la deuda externa argentina comienza antes del año 2000. Y genera su clímax en 2001, cuando aplaudido por los legisladores, el entonces presidente Rodríguez Saa, con un mandato de horas nada más, designado por la Asamblea Legislativa con el voto de peronistas, cavallistas y bussistas, demagógicamente suspende el pago de toda deuda externa. Creían quienes nos gobernaban que Argentina no era un país en el mundo, sino un planeta en sí mismo. Era revolucionario para ellos No pagar compromisos asumidos (aun reconociendo la usura). Pero lo peor, era No medir cada consecuencia.

Desde entonces costó aprender. Aprender que más vale tener crédito, y que se confíe en uno, antes que el hecho que uno tenga plata, o no.

La deuda que se asume por estos tiempos ante compradores de bonos bien llamados buitres, que aprovechan las deudas de países defolteados para comprar a 5 y vender a 100 esos mismo bonos, por inconsistencias y fallas propias en nosotros, fallas de todo tipo durante tantos gobiernos, es hoy una pésima negociación, es mala, muy mala, y comprometerá aspectos prioritarios de nuestro futuro; pero dejaremos de ser un planeta para ser un país en el mundo, y con crédito, espero. Se sale adelante nos guste o no, corrigiendo esta deuda leonina y usurera, con más deuda aun, para poder comprar lo que hemos perdido, lo que No tiene precio, confianza mundial.

Es casi una deuda de tragedia griega, que nos lleva a una negociación injustificable. Solo a partir de esto, y sin pagar con reservas extenuadas, tendremos alguna posibilidad que el dinero del mundo llegue a invertir en nuestras tierras.

La negociación, a la que el Congreso ha dado media sanción, es perversa para nosotros, e inevitablemente necesaria. Pero es lo que hay.