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Miércoles 22 de mayo de 2019
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Holdouts: Con opiniones desencontradas, finalizó en el Senado la ronda de consultas
Las comisiones de Presupuesto y de Economía realizaron su última reunión de consulta con especialistas por el proyecto para tomar nueva deuda, pagarle a los fondos buitre y salir del default.
22 de marzo de 2016
Las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía Nacional e Inversiones de la Cámara de Senadores dieron por finalizada este martes la ronda de consultas sobre el acuerdo que el gobierno de Mauricio Macri selló con los holdouts para salir del default.

En esta quinta jornada de debate, tras la exposición del ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, gobernadores de todos el país, economistas, abogados y exfuncionarios nacionales, los senadores escucharon a especialistas en el tema de la deuda externa, que tuvieron opiniones desencontradas sobre la propuesta oficial.

Así, algunos instaron a aprobar el proyecto para que Argentina vuelva a tomar deuda externa a tasas de interés más bajas para impulsar el desarrollo del país; mientras que otros advirtieron que el pago de deuda con nueva deuda inicia un nuevo ciclo de endeudamiento perjudicial para el país y que además implica riesgos de que los bonistas que entraron a los canjes de 2005 y 2010 reclamen mejores condiciones de pago.

La iniciativa habilita al gobierno de Macri a tomar deuda por 12.500 millones de dólares para cancelar la deuda preexistente de 11.864 millones con los denominados fondos buitre, tenedores de bonos en default.

La reunión en el Salón Azul del Senado duro dos horas y media aproximadamente y dio el pie a la discusión entre los senadores de cara a la firma de los dictámenes.

La jornada comenzó a las 10.30 con un minuto de silencio por las víctimas de los atentados en Bruselas.

Las exposiciones

El encargado de abrir las exposiciones fue Juan José Cruces, director del Centro de Investigación en Finanzas, quien realizó un recorrido histórico sobre el endeudamiento argentino y criticó a los fondos buitre: “tenemos 93 figuritas y nos faltan 7 y los que las tienen no la quieren vender al precio de las otras sino más caras”, dijo en alusión al pequeño porcentaje de tenedores de bonos que no entraron a los canjes de 2005 y 2010 y que ahora litigan contra el país.

Luego, Ramiro Castiñeira, economista jefe de Econométrica, se manifestó a favor del acuerdo al señalar que “si la Argentina sale del default con esta oferta, renegoció toda la deuda a una tasa promedio de 1,7 por ciento”. “Argentina tiene niveles de deuda bajos y es la oportunidad para volver nuevamente a la senda de crecimiento”, agregó en alusión a la intención oficial de volver a tomar deuda a tasa de interés bajas.

En tanto, Sebastián Soler, abogado especializado en derecho financiero, opinó que “aun con sus defectos, es un acuerdo necesario”. A su vez, rechazó que el país afronte nuevos litigios como reacción a este acuerdo: “es técnicamente improbable una demanda porque se ha caído el argumento principal que es la cláusula RUFO”, explicó, aunque lamentó que “la Justicia norteamericana se ha vuelto impredecible”

A continuación, Mario Rappport, especialista en historia económica, rechazó el proyecto oficial al advertir que se volverá a “iniciar un ciclo de endeudamiento” en Argentina. El profesor fue muy crítico con la deuda externa, que aseguró es una “herramienta de disciplinamiento económico por parte de los organismos internacionales”, promueve la “fuga de capitales” y ocasiona “crisis sistémicas” en países periféricos como el nuestro.

Según Rappoport, “el endeudamiento no contribuye al desarrollo productivo de países deudores sino a refinanciar nueva deuda” y a fugar capitales. “Nadie garantiza que vendrán nuevas inversiones ni que de venir serán realmente productivas”, concluyó.

Por su parte, Daniel Artana, economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Lationamericanas, sostuvo que este acuerdo es el “mal menor” y que evitaría un nuevo default. Además, resaltó que “si uno no acuerda, el costo de financiamiento (en el mercado internacional de créditos) sería mayor que si uno tuviera un acuerdo”.

Artana advirtió luego que Argentina tiene que pagar 42 millones de dólares de deuda en cinco años y que esa cifra no se puede reunir con la emisión de bonos en nuestro propio país. “No hay mas remedio que taparse la nariz y terminar acordando”, lamentó.

Posteriormente, el economista y periodista Andrés Asiain se manifestó en duros términos contra el proyecto: “este acuerdo es para acceder a los mercados internacionales de deuda pública”, aclaró y negó que sea la “llave para la inversión” y la “lluvia de dólares” en el país.

En esta línea, y retomando los argumentos de Rappoport, el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz consideró que de ahora en más el Congreso debe determinar que “la nueva emisión de deuda sea para ampliar exportaciones para generar capacidad de repago”. Sin embargo, alertó que el Gobierno no presentó proyectos para crear nuevas fuentes de divisas, por lo que el endeudamiento propuesto será para refinanciar el endeudamiento previo.

El economista Juan Carlos Leyba también fue crítico del acuerdo, al compartir que “la deuda se usó para fugar capitales y para importar los bienes que sustituyeron los bienes del país” y que “La Argentina necesita que pare la fuga porque inexorablemente esta genera desindustrialización, pobreza y déficit fiscal”, concluyó.

Por último, el economista Martín Guzmán abrió su exposición señalando que "la existencia de los buitres es nefasta para la economía mundial" y que “si se implementa bien, el acuerdo será conveniente para el país”.