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Lunes 24 de abril de 2017
SU OPINIÓN VALE
Irma Roy también defendió el Derecho a la Identidad para Todos
Por Graciela Palma Arizaga
14 de junio de 2016
​ En marzo del 2002 fue el comienzo de una etapa de mi vida que me marcaría hasta el día de hoy.

Tímidamente y con mucha esperanza comenzaba mi lucha por el Derecho a la Identidad para Todos. Junto a un grupo de personas que sufrimos la sustitución de identidad creamos una ong e iniciamos un camino de reclamo al Estado por un legítimo derecho que nos era vedado.

Para mi sorpresa, comenzamos a recibir reacciones de rechazo e inclusive de persecución. Nuestra presencia en la escena política y legislativa molestaba a muchos por el hecho de no pertenecer a los casos de lesa humanidad. El año de nacimiento nos marcaba como "personas no deseadas".

Siempre me gustó la política pero claro, desde afuera, como ciudadana común las cosas eran distintas a estar inmersa en ese mundo tan especial donde las reglas de juego son otras y requieren de una especial fortaleza. Y más aún si se es mujer.

Pero la conocí a ella. Irma Roy, como para la mayoría de los ciudadanos era para mí una actriz importante, reconocida, destacada, ¿quién no conocía su nombre?

Claro, el Congreso Nacional era un escenario distinto donde esos actores políticos, con sus decisiones, podían modificar la vida de todo el pueblo.

Allí estaba Irma Roy como diputada nacional, manteniendo esa fuerte presencia y seguridad como lo había demostrado en el ámbito artístico siempre impecable, coqueta, sin descuidar ningún detalle, perfecta.

Pero ella era entonces su propia autora, ya nadie le escribía libretos o mejor dicho era el pueblo quien guiaba sus pasos y ella siempre lo escuchó.

A nosotros nos escuchó.

Nunca olvidaré cuando se presentó un proyecto de resolución en el año 2003 para declarar de interés cultural un documental que elaboramos sobre el derecho a la identidad y las búsquedas. Era importante porque servía para instalar el tema de la apropiación de bebés en todos los tiempos históricos y avanzar en la ley nacional tan anhelada hasta el día de hoy para facilitar las búsquedas.

Diputados y asesores del bloque del FpV recorrían los despachos diciendo que no debía tratarse ese proyecto, que nosotros estábamos en contra de Abuelas de Plaza de Mayo, que hablábamos mal de ellas y difamaciones de todo tipo.

La diputada Irma Roy nos comentó lo que sucedía en una reunión en su despacho. Ella presidía la Comisión de Cultura.

"Nadie va a venir a decirme a mí lo que se debe o no tratar. La Comisión verá el documental como corresponde y luego votará." Y así ocurrió, la Comisión vio el documental y por unanimidad lo declaró de interés cultural.

Los miedos, la inseguridad que me había provocado el rechazo a nuestro tema se disiparon. Por el contrario, siento que me fui fortaleciendo y la diputada Irma Roy fue para mí un modelo a seguir.

Aunque nos diferenciábamos ideológicamente el diálogo fue posible siempre generando en mí además profunda admiración y cariño.

Una mujer que, en un ambiente tan difícil como es el de la política podía defender firmemente sus convicciones, hacerse escuchar, respetar y a la vez dar contención y cariño a quienes nos acercábamos a ella.

Hizo todo lo que pudo por la defensa del derecho a la identidad en un momento mucho más complicado para nosotros que el actual. Nos escuchó, defendió nuestra lucha y colaboró con su trabajo para que hoy nuestra problemática sea conocida en el Congreso Nacional.

Irma Roy fue una gran actriz, aportó mucho a nuestra cultura nacional pero además fue una mujer política luchadora, trabajadora y donde las puertas de su despacho siempre estaban abiertas a todos los ciudadanos.

Gracias Irma, descanza en paz.

Graciela Palma Arizaga (Ciudadana sin Identidad)

DNI (con datos falsos) 16.496.527

palmagraciela@gmail.com