Campañas electorales mediante, en los últimos tiempos todos los títulos de quienes trabajen en política han quedado en tela de juicio. Todo empezó con la supuesta licenciatura del actual jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, quien terminó pagando una multa de 700 pesos, porque la cuestión llegó a la Justicia.
El siguiente en caer -y hacer mucho más ruido- fue el "ingeniero", que resultó no serlo, Juan Carlos Blumberg, cuya carrera política todavía no iniciada bien podría naufragar prematuramente a partir del conocimiento, luego admitido por él mismo, de que lo de ingeniero era más un apodo que un título.
Ante estos hechos, una iniciativa del diputado Jorge Vanossi prevé penalizar el uso indebido de títulos académicos con la inhabilitación especial de dos a cinco años para ejercer cargos públicos.
El legislador recordó que hace más de dos décadas presentó ante la Cámara de Diputados un proyecto de reforma del artículo 247 del Código Penal a fin de sancionar el ejercicio ilegal de profesiones para las que se requiere título universitario habilitante. Ese proyecto ya fue aprobado por el Congreso y en adelante tuvo actualizaciones en la pena por sucesivas leyes vigentes.
Sin embargo, Vanossi sostiene en su iniciativa que vuelve a insistir en el tema "a fin de evitar que quienes ejercen cargos políticos o se postulan para los mismos invoquen grados académicos con los que confunden a la ciudadanía".
En sus fundamntos, el diputado esgrime que la nueva preocupación se debe a que en los últimos tiempo se ha tornado frecuente que quienes participan en la vida política y ocupan cargos públicos se hagan llamar "Doctor", "Licenciado", "Profesor", "Ingeniero", etc. sin serlo.
"Ello implica no sólo una defraudación a la ciudadanía, que confía en quienes se postulan a cargos electivos, sino también a la ética universitaria, que impone que sólo los institutos de enseñanza superior pueden expedir diplomas con tales características", disparó el legislador del PRO.
La actual legislación prevé sanciones de prisión y de multa para quienes usurpen títulos habilitantes para ejercer profesiones. Pero, si bien contempla el caso de quienes se arrogaren grados académicos sin tenerlos, en la práctica no se cumple.
En el caso de los abogados, hay una antigua deformación de usar el título de "doctor" por parte de todos los que tienen sólo el de abogado. Ello se funda en una antigua acordada de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, que aceptó el uso de "doctor" en el tratamiento en las causas, especialmente en las audiencias.
Pero ello ha llevado a que la mayoría de los abogados lo incluyan en sus tarjetas de presentación y avisos publicitarios.
También ocurre que muchos autotitulados "doctor" sólo tienen el diploma de "medico", u "odontólogo", o "veterinario", o "bioquímico", etc.
En la actualidad el mal ejemplo se está difundiendo, y se conoció recientemente que el Colegio Profesional de Ciencias Económicas autoriza a llamar "doctores" a los contadores públicos.
"Y con ello se está olvidando que quienes ejercen esas profesiones u oficios, con frecuencia tienen un título más importante: "Señor". Porque, como decía el gran escritor Enrique Larreta, "doctor" puede ser cualquiera; sólo se necesita estudiar. En cambio, "señor" no todos pueden llegar a serlo", concluyó Vanossi. |