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Miércoles 26 de julio de 2017
COYUNTURA
La vidaldependencia de Cambiemos
En las elecciones legislativas de 2017 la gran jugadora será la gobernadora María Eugenia Vidal. Es la gran apuesta del Gobierno nacional, de su éxito dependerá el futuro político de Mauricio Macri. El Frente Renovador quiere ser la sorpresa, mientras el PJ aun debe superar su grieta interna.
12 de agosto de 2016
La gobernadora de la provincia de Buenos Aries, María Eugenia Vidal, parece empezar a transitar el camino que la formalidad le indica y que muchos dudaban que consiguiera: ser la interlocutora ineludible del despliegue político en el principal distrito de la República.

Ya ha pasado mucha agua debajo del puente desde cuando “la Piba de Flores” abandonó las cómodas poltronas que había sabido conseguir en el organigrama institucional de la Ciudad Autónoma de Buenos Aries.

Con su trabajo en Desarrollo Social junto a quien daba los primeros pasos como jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, “Mariu” había dotado a la organización política de cierta sensibilidad que muchos señalaban que no estaba muy presente en Propuesta Republicana. Eso le sirvió para alcanzar la fórmula para la segunda gestión de Mauricio Macri y por extensión hacerse un lugar en la política capitalina y, al mismo tiempo, aspiraba ser la heredera principal de un trono que se imaginaba vacante al finalizar MM su mandato.

Los republicanos transitaban un proceso ascendente, se consolidaban en la Ciudad de Buenos Aires y la carrera presidencial del Macri seguía dando síntomas de vitalidad. Empero, había algunos inconvenientes que resolver, mientras el espacio amarillo en el distrito porteño marcaba el futuro horizonte político del líder del Pro, en la Provincia el horizonte no era tan claro.

Conscientes de que el candidato a presidente decide en gran medida quien es su candidato a gobernador en la Provincia, pero al mismo tiempo sabiendo de la necesidad que ese candidato debe empujar lo suficiente como para no perder la elección antes del acto comicial, los operadores del Pro empezaron a sopesar propuestas para el principal distrito.

Allí deambulaba el único intendente que el Pro había logrado hasta el momento, el de Vicente López, Jorge Macri. Era su territorio, era fundador del espacio, lo poco que existía había pasado por sus manos. Pero había otras personas que opinaban sobre el asunto, siempre pensado en el objetivo de Macri Presidente.

En una maniobra no exenta de audacia Mauricio Macri puso en la cancha a la vicejefa de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aries, María Eugenia Vidal a enfrentar el desafío de la Provincia. Empujada por operadores que resistían a Jorge Macri y porteños que veían crecer sus posibilidades, Vidal aceptó el reto y comenzó a recorrer tres días a la semana diferentes ciudades y distritos de la inmensa provincia de Buenos Aries ante la incrédula mirada de muchos y el encono de Jorge Macri que para empezar planteó la interna.

Luego Cambiemos empezó a tomar forma y finalmente fue necesario armar para la Provincia entre los republicanos una mesa de tres patas. Allí Vidal empezó a ser reconocida por sus compañeros del Pro, las otras sillas fueron ocupadas por Emilio Monzó y Jorge Macri. Había que ver como se interactuaba con los nuevos socios de la UCR y ARI, pero sobre todo con la UCR.

El paraguas nacional de Mauricio Macri post Gualeguaychú hacía su aporte, la buena imagen de Vidal y el camino trazado de acercamiento prematuro a intendentes radicales en la Provincia le daba una primera buena impresión a los “cura” radicales desparramados por el territorio bonaerense.

Cabe recordar que Vidal arrancó su odisea en diciembre de 2013 con un nivel de conocimiento de su figura menor al 20% y apenas el 5% de los bonaerenses tenían intención de votarla. Estos datos, lejos de frenarla, la empujaron a redoblar la apuesta.

Luego vinieron las consecuencias inesperadas de las definiciones del FpV-PJ. Y así lo que en los planes primogénitos era la búsqueda de una buena performance que contuviera lo que la fórmula presidencial cosechaba, terminó siendo una alternativa que los bonaerenses empezaron a visualizar como una posibilidad. Empezó a existir la posibilidad de ganar. Y finalmente se ganó.

María Eugenia Vidal se transformó así en la primera gobernadora de la historia de la provincia de Buenos Aires. Pero no solo eso, también era la mandataria que debía tomar las riendas de un distrito que acarreaba con 28 años de gobiernos peronistas, por los que pasaron cinco gestiones de diferentes improntas.

Vidal rápidamente debía seguir contando que aquella audacia que la impulsó a la Provincia como candidata, pero también necesitaría el conocimiento para sentarse en el sillón de Dardo Rocha y gobernar el problemático primer Estado del país.

Conformó un gabinete de emergencia ante el triunfo completo de Cambiemos, un gabinete que tiene algunos puntos para resaltar, pero que hasta el momento se va haciendo camino al andar.

Hay, en la Provincia, un Poder Judicial que arrastra esos 28 años de peronismo con Policía provincial y Servicio Penitenciario incluidos.

La minoría mayoritaria que Cambiemos posee en ambas cámaras de la Legislatura, lejos está de tener cierto control que le permita al Ejecutivo avanzar sin retrocesos.

Necesidades estructurales y de las otras padecen buena parte de los habitantes del territorio, en sus distintas realidades: el conurbano con sus conglomerados y el interior con sus distancias.

La gobernadora Vidal no echó mano a los números duros de la economía bonaerense para explicar la famosa “herencia”; se limitó a relatar que había 39 colchones en un depósito para hacer frente a una emergencia en una Provincia de 15 millones de habitantes, y algunas otras cosas más.

No descuidó ni un instante mostrar el lado sensible del Gobierno más allá de las líneas de gestión que se trazaron en las áreas de Desarrollo Social, que hizo posible que hoy los más acérrimos opositores reconozcan que no hubo recortes allí por parte de la nueva administración.

Y así, María Eugenia Vidal, comunicando, gestionando y planteando los recorridos que tiene previsto transitar en la Provincia, comenzó a cobrar cierto volumen político que hoy reconocen propios y extraños.

En principio, funciona como garante ante la sociedad que existe la voluntad de corregir vicios históricos que los dirigentes bonaerenses arrastran desde hace muchos años.

Lo obvio también hay que decirlo, por ello por primera vez también la provincia de Buenos Aries va hasta las últimas instancias formales para reclamar sobre una deficiencia financiera que aquejó por años y sin dramatismo lo dijo, no se peleó con nadie y ahí está, esperando, junto a los bonaerenses.

Los que conocen a Vidal la describen como una política que es una apasionada de la gestión, sus ministros hablan de que recuerda las primeras proyecciones y que cuando son modificadas suele advertir el cambio.

Pero en una Provincia donde además de gestionar hay que liderar las dimensiones que Vidal está tomando en ese plano son aun más significativas que los cinco minutos de de aplausos sostenido que le brindaron las tribunas de la Sociedad Rural en su gala. E incluso se observa cierta cintura que le permite contener a socios que objetan funcionarios que erosionan el poder de ministros; también hace equilibrio con los diálogos que mantiene con los diversos actores que habitan el territorio provincial.

“Abre puentes, pero al mismo tiempo construye diques”, resumió alguien que está sobre su agenda. Pero por sobre todo, María Eugenia Vidal se ha convertido en una figura que se mueve por toda la escena política de la Provincia, pero además algunos empiezan a sospechar que termine siendo más que un actor que garantice el triunfo a MM en las elecciones legislativas del año que viene.

Así como Vidal no solo retuvo, sino que sumó, votos necesarios en la Provincia para que la fórmula presidencial de Cambiemos triunfara en las elecciones de 2015, donde sacó 400.000 votos más que Macri, ahora su mentor político confía nuevamente en su figura para sortear con éxito los comicios de medio término, que será de suma importancia para el futuro del Gobierno.

Hasta ahora la gobernadora apeló al diálogo y al consenso para afrontar la minoría parlamentaria de su Gobierno y demostró su capacidad política para negociar con la oposición.

Con buena imagen, incluso la mejor del país, es la llave del éxito del proyecto político de MM, por eso su figura será central en los comicios de 2017, más allá que personalmente no compita.

Rumbo a las urnas

La política frentista de Maria Eugenia Vidal generó más de un alerta no solo para las huestes de Cambiemos, sino del peronismo y del massismo, más allá de que esta fuerza que lidera Sergio Massa, comparte ámbitos institucionales con una presencia que no pasa inadvertido para nadie y que en algún momento tendrá que definir si esa línea de trabajo político conjunto se mantendrá cuando la campaña electoral 2017 ya en marcha se potencie con las nóminas de candidatos a senadores y diputados nacionales tanto en Cambiemos como en el Frente Renovador.

Por el lado del peronismo la seducción de Vidal a los intendentes obligó a los dirigentes del PJ a crear ámbitos de contención, ya que varios intendentes coquetean con el oficialismo gobernante.

Ahora sin el lápiz de Cristina Fernández de Kirchner para nominar los candidatos, el PJ intentará reunificarse para dar pelea con Daniel Scioli o con Florencio Randazzo como principales candidatos. Hasta hora, el horizonte está más que nublado, un cuadro de situación que le viene de perillas al Frente Renovador, ya que Massa aspira a engrosar su espacio con sus excompañeros. El problema es Margarita Stolbizer, quien hasta ahora juega con el diputado tigrense.

Dirigentes del FR que participan de la mesa chica del espacio, dan por descontado que Margarita será la candidata a senadora, ya que Sergio Massa no será de la partida; esto acotaría la llegada de dirigentes peronistas.

Desde las huestes de Cambiemos alientan en voz baja que Daniel Scioli sea de la partida, pues consideran que si el PJ lo nomina como candidato, las chances de triunfo del Frente Renovador serán indudablemente menores, un panorama alentador para el oficialismo.

En cuanto al rol de Vidal con su política frentista obligó que a nivel nacional el Pro revierta su autismo y que su relación con los radicales tenga ahora otra impronta, como se admitió públicamente. Por ejemplo, cuando el presidente Mauricio Macri o Marcos Peña o Rogelio Frigerio visiten las provincias, no solo se reunirán con los gobernadores, sino con la dirigencia de sus principales socios, para recoger sus opiniones sobre las realidades provinciales.

Lógicamente la máxima atención está puesta en quienes estarán en los primeros lugares para la nominación de senadores y diputados nacionales, en particular la de los primeros, ya que el PJ o el FR instalarán candidatos que tengan adhesión popular.

El mapa provincial de acuerdo con los sondeos de opinión que realizan semanalmente el Pro y sus socios políticos arroja datos positivos en varias secciones electorales de peso, según dijo a Parlamentario uno de los principales operadores de Vidal, con lo cual se ha decidido intensificar el mano a mano con los vecinos bonaerenses, una acción que hasta ahora le ha deparado una buena recepción de los entrevistados.

Como se puede apreciar, la gran electora será María Eugenia Vidal, pues Mauricio Macri confía que su alumna “nuevamente” le dará un triunfo en el principal distrito del país, donde se librará la gran batalla electoral. El resultado de los comicios legislativos marcará el rumbo del Gobierno y por ende las elecciones presidenciales de 2019.