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Martes 12 de diciembre de 2017
OPINIÓN
Ganancias, los aprendizajes detrás de la ley
Por Brenda Austin. Aprobada la reforma del impuesto a las Ganancias, la diputada radical analiza los mensajes que deben tenerse en cuenta a partir de las circunstancias como se dio ese paso.
23 de diciembre de 2016
La Cámara de Diputados aprobó, con una amplísima mayoría, las modificaciones realizadas por el Senado a la Ley de Impuesto a las Ganancias.

Quizás lo más importante que deja este proceso tiene que ver con los aprendizajes políticos para todos los sectores.

En primer lugar para el gobierno, que debe asumir como propia, siempre y en todas las circunstancias, la actitud de convocar a todos los sectores al diálogo. La debilidad numérica que tiene el oficialismo en ambas cámaras debe servir, para hacer de eso una fortaleza republicana. Argentina, necesita mucho más diálogo. Debemos aprovechar para hacer de esta circunstancia electoral, un verdadero cambio de paradigma.

El proceso también enseña que no hay espacio para las especulaciones desestabilizadoras, para los que intentaron con una efímera mayoría, arrancar una ley sin sustentabilidad fiscal. No hay lugar ni tiempo para quienes siguen viendo la política en términos antagónicos. No hay lugar para hipocresías, demagogias ni puestas en escena. No hay lugar para el “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago” (o hice).

Argentina necesita muchas cosas, pero sobre todo, una clase dirigente que pueda actuar desde la responsabilidad institucional, que pueda ver más allá de sus propias necesidades y que ayude a construir el largo plazo del “mañana” que es la gran deuda que traemos hace décadas y que nos deja siempre con un “presente” inconcluso.

La capacidad para conducir los disensos, se expresa cuando podemos encontrar una salida que contenga a todos los sectores, que forme parte del universo de lo posible y que sobre toda las cosas, sea aplicable. Salir de las encerronas del “suma cero” donde todos pierden, a una lógica de juego democrático cooperativo, donde en la interdependencia que habitamos, todos prosperan si el otro también prospera.

El segundo capítulo del debate de ganancias, mostró que es posible que el Gobierno Nacional, la CGT, los Gobernadores/as, los Senadores/as (de amplia mayoría k) y los Diputados/as de casi todos los bloques, nos pongamos de acuerdo y que prioricemos a los trabajadores y a las provincias, y no pequeñas victorias pírricas que en nada ayudan a nuestro país.

Celebramos muchas de las modificaciones que se le hicieron al impuesto a las ganancias, en especial el aumento del mínimo no imponible, la incorporación de deducciones (a los alquileres, horas extras, viáticos, entre otros), la modificación de las escalas y la incorporación de un ajuste automático de los montos. También el impuesto al juego y al dólar futuro. Pero sabemos que esto debe ser un primer paso que nos debe encontrar en una discusión más profunda, que ponga en marcha la Comisión Bicameral que aprobamos meses atrás con el objetivo de discutir una reforma integral al sistema tributario.

Ese debate profundo debe terminar con un sistema impositivo regresivo, que coloca en el IVA el mayor peso fiscal sin distinguir entre los que más y menos tienen, dando paso a un régimen que reparta equitativamente las cargas.

Por último, a veintidós años de la reforma del ´94, debemos asumir el debate por la Ley Convenio, una nueva ley coparticipación orientada a disminuir las inequidades de desarrollo y que ponga en su justa medida el reparto de la coparticipación primaria y secundaria, equilibrando las cargas y permitiendo, primero a las Provincias y luego a los Municipios, que reciban los recursos que necesitan acorde a las responsabilidades que fueron asumiendo. Sólo así podrán darle respuesta a los vecinos y construir una verdadera autonomía.

El desafío de Argentina es grande, pero si aprendimos las lecciones que dio este debate, deberíamos tener la madurez política para enfrentarlo. Que el 2017 nos encuentre comenzando a transitar ese camino.