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Viernes 20 de enero de 2017
OPINIÓN
Luces y sombras en Diputados
Por Alejandra Martínez. La diputada nacional de la UCR por Jujuy analiza la última sesión del año en la Cámara baja en la que se registró un debate en torno a Milagro Sala y se aprobó la ley de Ganancias.
23 de diciembre de 2016
Durante la última sesión del año en la Cámara de Diputados pudimos experimentar las dos caras del momento político que atravesamos como país. Fue una sesión de luces y sombras, que nos dejó una ley de gran importancia, pero también un testimonio del deterioro parlamentario que algunas fuerzas promueven para esconder su debilidad.

Al comenzar la sesión, diversos diputados kirchneristas plantearon cuestiones de privilegio por los incidentes que se vivieron en Jujuy el día anterior. Allí, un grupo de legisladores y funcionarios del FpV había tratado de ingresar violentamente a la sala donde se celebraba audiencia en una de las causas contra Milagro Sala. No había más espacio físico, circunstancia que les fue explicada, pero aun así estos dirigentes intentaron abrirse paso por la fuerza.

No eran jujeños, sino un grupo de presión política constituido por dirigentes que viajaron a la provincia con el solo fin de victimizarse y así empañar el proceso judicial que enfrenta Sala. Las imágenes difundidas los muestran pateando vallas y agrediendo a las fuerzas de seguridad. ¿Por qué tenemos que soportar eso los jujeños? ¿No tenemos derecho a que la justicia actúe y a vivir dentro de la ley? Horacio Pietragalla, exdiputado camporista y actual secretario de DDHH de Santa Cruz, llegó a golpear cobardemente a un efectivo policial que custodiaba el cordón de ingreso. Nadie se preocupó por él. Es evidente que, para muchos miembros de la oposición, los jujeños somos ciudadanos de segunda, y podemos ser atacados sin mayores consecuencias.

Estos violentos no pueden ser exculpados por el mero hecho de ocupar la función pública. Por el contrario: es ésa una circunstancia agravante. Quienes detentan cargos de importancia deben actuar con la mayor de las prudencias. Hicieron todo lo contrario, provocando incidentes que representan los resabios de una forma de hacer política mediante el apriete callejero y el patoterismo. Cuando tenían el poder implementaban estos métodos fascistas a través de grupos paraestatales como la Túpac Amaru, que instaló una violencia perpetua frente a un Estado ausente. Cuando tenían el poder podían financiar su fascismo.

Hoy perdieron las elecciones y la caja, y el resultado está a la vista: las manifestaciones multitudinarias de antaño quedaron reducidas a grupúsculos como el del miércoles. Las imágenes de estos disturbios, lejos de contribuir a su "épica", constituyen un retrato de su decadencia. No entienden que los tiempos han cambiado. Por eso se vieron obligados a importar dirigentes en avión para simular una protesta, ya que los jujeños saben perfectamente bien quién es Milagro Sala.

Sin embargo, allí también se produjo un incidente que todos debemos rechazar: la agresión a la diputada Mayra Mendoza (FpV). No importa cuán lamentable nos parezca su forma de hacer política. Es una persona, más allá de sus fueros, y todas las personas deben ser respetadas. Por ello manifestamos nuestro repudio en la sesión a través del presidente del interbloque Cambiemos, Mario Negri.

Los diputados kirchneristas, lejos de reconocer este gesto de solidaridad, interrumpieron, insultaron y abuchearon a Negri, quien estaba haciendo uso de la palabra en su calidad de representante del pueblo. Han demostrado a lo largo del año un desprecio profundo por las prácticas democráticas, y una vocación autoritaria cada vez más preocupante. Pero el presidente de nuestro bloque no se dejó amedrentar, y apoyó el proceso de regeneración institucional y respeto a la justicia que Gerardo Morales viene llevando a cabo en Jujuy. Un proceso que trajo fin a la impunidad. Sucede que es ésa una bandera histórica del radicalismo: los radicales nunca aceptamos la impunidad.

Por eso peleamos contra la autoamnistía de los militares, a diferencia de otras fuerzas que hoy se llenan la boca hablando de DDHH. Por eso denunciamos a asesinos como César Milani, quien fue acusado por Morales cuando muchos organismos no se animaban siquiera a contradecir a la ex presidenta. Por eso reclamamos justicia luego de la muerte de Alberto Nisman, y luchamos incansablemente contra la corrupción del kirchnerismo.

Pero los diputados del FpV insistieron en sus gritos y agresiones, faltándole el respeto a todo el cuerpo legislativo. Su estrategia consiste hoy en martirizar a una delincuente como Milagro Sala, quién violentó física y psíquicamente a los más vulnerables en forma sistemática. Omiten los conmovedores testimonios de las víctimas de Sala, que llegaron incluso a la propia Cámara de Diputados. Celia Velázquez, una de esas víctimas, denunció ayer que un grupo de encapuchados la golpeó salvajemente luego de que contara su historia en televisión. ¿Hasta cuándo van a seguir tapándose los oídos?

Estos diputados kirchneristas buscan engañar burdamente a la opinión pública, y fracasan en su intento. ¿O acaso creen que la gente puede asistir al espectáculo de un grupo violento que atraviesa un cordón policial a las patadas sin detectar la intencionalidad mediática subyacente? Esa misma tendencia a subestimar a la sociedad los llevó a abandonar el recinto cuando tratamos la modificación del impuesto a las Ganancias, pensando que así podrían obtener algún rédito político. Fueron oportunistas al presentar como proyecto un verdadero mamarracho para reformar este tributo, que no habían tocado en todos sus años en el poder, y hoy vuelven a serlo al renunciar a la discusión de forma absolutamente irresponsable. Está claro que los trabajadores no fueron, no son ni serán su prioridad.

Pero no debemos permitir que esa parodia de la tarea legislativa eclipse la importancia de la sesión del jueves 22, que trajo consigo una gran noticia. La sanción del nuevo régimen del impuesto a las Ganancias (o a los Ingresos, en el texto aprobado) viene a reparar las distorsiones que desfiguraron este tributo durante años, beneficiando a miles y miles de trabajadores. Es el resultado de un gran acuerdo político, basado en la responsabilidad fiscal y la voluntad de diversas fuerzas que creen en el diálogo parlamentario. Los argentinos tendremos el mínimo no imponible más alto de Latinoamérica, diversas deducciones (que incluyen, por ej., el material didáctico de los docentes) y una actualización de las escalas por ley para mantener la progresividad de este impuesto.

De manera tal que esta última sesión terminó sintetizando al año legislativo que vivimos: el oficialismo construyó consensos junto a la porción responsable de la oposición, y el kirchnerismo se mostró desesperado y dispuesto a cualquier cosa. Fue un año de luces y sombras, pero su culminación nos halla más firmes que nunca. Hemos asumido la responsabilidad de llevar adelante un cambio en la política para mejorar la vida de todos a través del diálogo y las construcciones colectivas. Y ese cambio exige el fin de la impunidad.