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Viernes 22 de septiembre de 2017
COYUNTURA
Bebidas sin alcohol y obesidad
Durante el período legislativo que finalizó el 30 de noviembre se presentaron en la Cámara de Diputados varios proyectos de ley sobre la denominada “ley de mosto” y la “obesidad infantil”. En esta nota ponemos sobre el tapete dos de ellas.
23 de diciembre de 2016
De los proyectos de ley que se presentaron este año en la Cámara baja, la llamada “ley del mosto” del diputado mendocino Luis Borsani y la iniciativa de su par bonaerense Diego Bossio sobre la “ley de obesidad infantil”, promueven el uso del mosto y jugos concentrados como endulzantes en las bebidas sin alcohol para reemplazar al azúcar y jarabe de maíz de alta fructosa, que según varios estudios realizados serían los grandes culpables de la problemática de obesidad en el país.

Con los datos vertidos por especialistas en la materia, la pregunta de rigor sería: si estos proyectos promueven realmente opciones de alimentación más saludable, o ¿qué interesen esconden? En rigor, los jugos concentrados y el mosto son en definitiva fructosa, y tienen la misma concentración calórica que el azúcar y el jarabe de maíz.

Ahora esta dicotomía, parece indicar a un conflicto de intereses entre la industria vitivinícola contra la cañera y los precesadores de maíz; es decir un verdadero problema de economía regional.

Algunos legisladores sostienen que “a raíz de la crisis de los bodegueros, estos pretenden colocar parte de su producción en las bebidas sin alcohol, que se niega alegando un tema de costos”.

Desde el sector empresarial señalan que “para poder utilizar el mosto” sería “hasta tres veces más caro que hacerlo con los tradicionales” y aseveran que “una modificación de este tipo alteraría los costos productivos, que redundarían en un crecimiento considerable de los productos”.

Con estas descripciones queda en claro que ambas iniciativas terminarían castigando particularmente a las bebidas sin azúcar (lights) ya que estas no llevan jugos ni endulzantes calóricos como ingredientes.

A estos dos proyectos, que aun cuentan con estado parlamentario, habría que agregarle otros diametralmente opuestos. Tal vez el año que viene, con los datos concretos en la mano, se alumbre un proyecto que cobije a todos los sectores. Todo dependerá de la agenda legislativa que diseñe el Poder Ejecutivo para 2017.