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Martes 17 de octubre de 2017
INFORMES
Luces y sombras del debut de Cambiemos en el Congreso
El balance de sesiones de 2016 fue prolífico: 24 en Diputados y 23 en el Senado. Fueron meses de victorias y derrotas, con la sanción de leyes clave y algunos fuertes traspiés para el Gobierno. El oficialismo recobró el diálogo perdido durante la mayoría K. Los números, las negociaciones y sus protagonistas, en un repaso mes a mes.
30 de diciembre de 2016
Por Carolina Ramos

Faltaban apenas días para la Nochebuena cuando Emilio Monzó dio un profundo suspiro, se recostó sobre su sillón en el estrado principal y dio por finalizada la última sesión del año parlamentario. Fue en la Cámara de Diputados, que cerró así doce meses cargados de discusiones acaloradas, forzosos acuerdos, reuniones frenéticas y memorables postales políticas.

El debut de Cambiemos en el Congreso bajo el gobierno de Mauricio Macri fue fructífero. Accidentado por momentos, pero exitoso en general. El oficialismo salió a la caza de votos ajenos con una búsqueda permanente de acuerdos. Sobre todo, con las distintas vertientes del peronismo bautizadas como “oposición responsable”.

En Diputados, supo construir confianza con el Frente Renovador de Sergio Massa y el bloque Justicialista de Diego Bossio y Oscar Romero. En el Senado, fue determinante el diálogo con el poderoso Frente para la Victoria-PJ, comandado por Miguel Pichetto, en una relación que no se replicó con el mismo bloque en la Cámara baja.

Cambiemos pudo cumplir, en general, con los pedidos del presidente. Ya en el primer semestre puso a prueba su capacidad de negociación, con leyes clave que se resolvieron dentro y fuera del Palacio Legislativo. Y es que los debates más importantes también pasaron por Balcarce 50, con la articulación del ministro de Interior, Rogelio Frigerio, el “senador 73”.

Puertas adentro, Massa y Pichetto fueron las figuras excluyentes del año. Se mostraron juntos en más de una ocasión para negociar proyectos entre cámaras. El tigrense construyó con el oficialismo una oscilante relación de amor-odio, mientras que el rionegrino ofició de nexo entre su bancada y los intereses de los gobernadores peronistas.

El gran relegado de las negociaciones tripartitas entre el oficialismo, el massismo y el justicialismo fue el bloque de diputados del FpV-PJ, que padeció en febrero la fuga de casi una veintena de diputados que migraron al amparo de Bossio. En junio, otra tanda fundó el bloque del Movimiento Evita, y se acentuó la sangría.

El Poder Ejecutivo siguió marcando la agenda del Parlamento. Pero el pulso lo impuso la oposición, con el manejo de comisiones relevantes y un número considerable en muchas de ellas. “Si no fuera por la política, no hubiera salido ninguna ley”, fue la evaluación de un Monzó que, junto al jefe del Pro, Nicolás Massot, vivió cada sesión como un verdadero desafío.

El balance, en números


En la Cámara de Diputados se registraron 24 reuniones, 13 más que en 2015 y dos menos que en 2014. En el año que termina se realizaron 18 sesiones especiales, cinco ordinarias, una preparatoria, una en minoría y dos en el período extraordinario. El contraste con el último año de hegemonía kirchnerista -opacado por la elección presidencial- fue fuerte. Sólo basta recordar un dato objetivo: en 2015 Diputados sesionó casi la mitad de veces que en 2014, si bien el oficialismo de ese entonces pudo aprobar todas las leyes de su interés.


La última performance del Senado fue similar: la Cámara alta sesionó 12 veces más que el año pasado. De un total de 23 sesiones, 10 fueron de carácter ordinario, siete especiales, y también hubo una preparatoria y tres en extraordinarias. La vicepresidenta Gabriela Michetti buscó diferenciarse en todo momento de la gestión de su antecesor, Amado Boudou. Según un completo informe al que tuvo acceso parlamentario.com, se llevaron a cabo 69 reuniones conjuntas y 314 reuniones de comisiones; ingresaron 4792 proyectos por iniciativa de los senadores; y se dio acuerdo a 90 pliegos enviados por el Poder Ejecutivo.

Al balance de 2016 hay que sumar cuatro sesiones informativas del jefe de Gabinete, Marcos Peña –dos por cada Cámara-, y dos Asambleas Legislativas: la del 1ro. de marzo, cuando Macri inauguró el período ordinario; y la que se celebró en Tucumán en ocasión del Bicentenario de la Independencia.

Sesenta y cinco proyectos de ley fueron enviados al Congreso por el presidente, según un relevamiento de la Secretaría de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete. De ese total, 25 fueron sancionados en ambas cámaras, 16 tienen media sanción, 9 tienen dictamen de comisión y 16 se encuentran en estudio. Además, el PEN envió 16 Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), 15 decretos y una decisión administrativa.

Victorias y derrotas


El oficialismo empezó el año con el pie izquierdo -la designación de jueces de la Corte por decreto- y terminó con un acuerdo multisectorial por la reforma de Ganancias y la Emergencia Social. En el medio, el Parlamento vivió la disputa por el pago a los holdouts, el culebrón de la ley antidespidos y el fracaso de la reforma electoral, tres de los debates que tuvieron en vilo al mundillo político.

Cambiemos se anotó victorias importantísimas como la “reparación histórica” a los jubilados y el arreglo con los fondos buitre, que le permitió al país salir del default. Fueron dos de los grandes logros con que se despidió Prat-Gay en su última conferencia de prensa, donde anunció que el blanqueo alcanzó el récord de 90 mil millones de dólares.

El oficialismo también se alzó con la ley madre para la gobernabilidad, el Presupuesto 2017, donde pesó el rol de los gobernadores, que peregrinaron por el Congreso en reclamo de fondos. Y logró completar la Corte Suprema con dos jueces, Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, superando con holgura los dos tercios de los votos en el Senado.

Pero también hubo derrotas. La primera fue la de la declaración de la Emergencia Ocupacional, vetada por Macri cuatro días después de su sanción. La doble indemnización para los miles de trabajadores despedidos era un costo que el Gobierno no estaba dispuesto a asumir.

Hay que sumar además la boleta electrónica, que quedó trunca en el Senado. El freno al proyecto fue decretado por el Frente para la Victoria, con la venia de gobernadores peronistas. Tiempo antes, había fracasado el intento de ampliar la cantidad de diputados, que siempre se trató en las sombras. Y la paridad de género, otro de los temas conexos a la reforma electoral, quedó a medio camino.

Fuego amigo mediante, otra de las derrotas de Cambiemos fue la reforma del Ministerio Público Fiscal. En este caso la responsable fue la propia líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, quien horas antes de la sesión criticó el proyecto que el oficialismo ya había acordado -con sudor- con el Frente Renovador. Lo cierto es que avanzar con el juicio político a la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, era casi una utopía.

¿Qué Congreso se viene en 2017? ¿Cómo se moverán los legisladores que deben renovar sus bancas? ¿Massa seguirá aportando votos? ¿Se termina de fracturar el FpV-PJ en el Senado? Son solo algunos de los interrogantes que se abren. Cambiemos deberá medir el impacto de los proyectos en agenda y, sobre todo, rediseñar su estrategia de consenso con el calendario electoral al acecho. En su raid mediático de fin de año, Monzó pronosticó que “no va a ser un año fácil desde el punto de vista parlamentario”. Y remató: “Siempre vamos a estar en riesgo”.