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Jueves 27 de abril de 2017
INFORMES
De los despidos a las obras: la gestión de Michetti en el Senado
Inició su mandato con la desvinculación de 2.000 empleados. Debió dar marcha atrás y reincorporó al 18%. Emprendió fuertes recortes presupuestarios y buscó dar una imagen de austeridad que contrastó con el aumento de las dietas. Por viajes al exterior, estuvo ausente en 15 de las 23 sesiones. El debut de la vicepresidenta, en números.
2 de enero de 2017
Por Carolina Ramos

Gabriela Michetti atravesó su primer año de gestión en el Senado con logros y desaciertos. La vicepresidenta debutó como titular de la Cámara alta –donde ocupó una banca durante dos años- con fuertes cambios a nivel parlamentario, institucional y administrativo. El desafío fue claro: marcar un contraste con la gestión de su antecesor, Amado Boudou, quien dejó una deuda de 144 millones de pesos.

El Senado amaneció en 2016 con el despido de 2.035 empleados designados por Boudou en planta permanente, aun sin los resultados de la auditoría encargada a la UBA para trazar un diagnóstico de la situación del personal. El gobierno de Mauricio Macri ya efectuaba los primeros recortes en el Estado y la Cámara alta fue uno de los escenarios de conflicto gremial.

La medida no duraría mucho: a principios de marzo, Michetti reculó y reincorporó a 375 trabajadores, tras una negociación con ATE Congreso, UPCN y jefes de bloque, donde fue clave el rol del secretario administrativo, el macrista Helio Rebot.

Michetti apagó de esa manera un gran foco de incendio de cara a un año parlamentario difícil, donde había que trabajar para aceitar el vínculo con la oposición. Como resultado, el gasto directo de personal se redujo en aproximadamente 700 millones de pesos –en 2015, el 97% del presupuesto estaba destinado al pago de sueldos-.

La vicepresidenta ordenó reformar las oficinas del primer piso del Senado, que Boudou había acondicionado con efectos nefastos para el patrimonio histórico. Y se instaló para pasar allí la mayor parte de sus días, aunque varios viajes de negocios la mantuvieron fuera del Congreso y del país.

En total, Michetti presidió apenas 8 de las 23 sesiones que hubo en el año. Federico Pinedo, presidente provisional del Cuerpo, condujo más debates -15- que la propia vicepresidenta, quien trastabilló más de una vez. Cruces reglamentarios con senadores propios y ajenos hicieron que en reiteradas oportunidades la segunda de Macri perdiera el control de las discusiones, entre el enojo y la ofuscación.

Obras y presupuestos

Además de dar marcha atrás con los despidos, “se revisaron todos los compromisos presupuestarios y se buscó optimizar la ecuación entre el precio que abonaba el Senado por productos y servicios con respecto a lo que recibía”.

A la vez que se lograba equilibrar las cuentas y cancelar el 73% de la deuda, se iniciaron obras de recuperación del recinto y el Salón Azul, bajo el Plan Rector de Intervenciones Edilicias (PRIE). Se constituyó además un fondo de reserva de 255 millones de pesos para obras y contrataciones. Este año, restauradores propios emprenderán reformas en el Salón Illia y el de las Provincias.

En paralelo, se redactó un nuevo reglamento de compras y contrataciones a través del cual se realizaron 69 procesos licitatorios -47 licitaciones públicas y 22 licitaciones privadas-, a diferencia de los años anteriores, cuando la mayoría de las contrataciones se hacía de manera directa.

En otra notoria diferencia con respecto a la administración Boudou, se redujeron en casi 3 mil millones de pesos los gastos en pasajes para viajes internacionales, y se firmó un convenio con la agencia de Aerolíneas Argentinas OPTAR que “garantiza el precio más bajo de plaza que ofrezca a cualquiera de sus clientes”.

En otro de los recortes fuertes, se achicaron en más de un tercio las direcciones generales, direcciones y jefaturas de departamento “que no respondían a necesidades de gestión”, según se consignó en el balance de fin de año.

En materia de tecnología, se mejoró Internet –pasando de 40 a 400 megas-, se adquirieron PCs e impresoras y se inició el proceso de compra de equipamiento de fotografía y TV para transmitir en HD. Otro dato de color: se incorporaron 24 autos nuevos a la flota oficial.

Transparencia

El Senado renovó su página web y publicó todas las actas de votación, resoluciones, nombramientos, licitaciones y decretos, incluyendo una sección donde se detallan los viajes -con los respectivos gastos- de los senadores. También se reforzó la presencia institucional en las redes sociales, el fuerte de la comunicación macrista.

A fines de noviembre, Michetti anunció que se creará en el Senado una “Dirección de Transparencia y Acceso a la Información”, que será complementaria a la oficina que deberá crear el Congreso como indica la ley sancionada este año. Según los objetivos planteados, esta nueva dependencia “deberá articular todos los procedimientos necesarios para garantizar transparencia, máxima divulgación de la información y apertura de todas las áreas”.

Además, entre marzo y abril de 2017 se terminará de implementar el sistema biométrico de acceso al Senado, que permitirá “ganar en seguridad y controlar el presentismo”. “Queremos controlar que haya una respuesta real de los trabajadores al ciudadano que paga sus impuestos”, sostuvo la titular de la Cámara alta.

Dietas

Pero el mensaje de austeridad que Michetti buscó transmitir a lo largo de su primer año de gestión se vio opacado por los fuertes incrementos en las dietas de los legisladores. El “dietazo” –que alcanzó el 47%- fue suspendido en la Cámara de Diputados por decisión de su presidente, Emilio Monzó, pero la Cámara alta nunca dio la discusión y los aumentos siguen en pie.

Hoy por hoy, un senador percibe 83 mil pesos, según reveló Pinedo, quien salió a defender la suba. “La verdad es que el aumento fue del 18% de bolsillo, porque casi todo se lo lleva el impuesto a las Ganancias, como les pasa a algunos, a los que tienen ingresos relativamente altos”, explicó, y agregó que “con una inflación del 35% en los ingresos de bolsillo, es un tema que tiene alguna complejidad”.

También respaldó el aumento el jefe del bloque del Frente para la Victoria-PJ, Miguel Pichetto, quien explicó que “en esta Cámara se produce una distorsión, que se origina en el hecho de que al pagarse un plus a empleados por título universitario y antigüedad, esto determina que los que tienen la categoría más alta o cargo de secretario superan la dieta de los senadores”.