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Jueves 27 de abril de 2017
OPINIÓN
Aumentan los casos de grooming durante el verano
Por Marcelo Depierro. El legislador porteño de Confianza Pública se expresó acerca de un proyecto de su autoría que busca prevenir el ciberacoso sexual a menores a través de medios electrónicos y aseguró que los niños están más expuestos a este flagelo durante el receso escolar.
11 de enero de 2017
En la última sesión del año la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires votó por unanimidad un proyecto de mi autoría, para prevenir desde el ámbito educativo la problemática del ciberacoso sexual a menores, también conocido como grooming.

La ley contó con la colaboración y el apoyo de distintos referentes de la oposición y del oficialismo lo que permitió consensuar una norma que abarca a las instituciones educativas de gestión pública o privada en los niveles privados y secundarios.

En los últimos meses hemos visto numerosos casos de adultos que, haciéndose pasar por menores, buscan mediante las redes sociales ganarse la confianza de niños y jóvenes enmascarando su identidad por medio de perfiles falsos con el objeto de obtener material personal y/o sexual o, incluso, acceder a un encuentro que posibilite la materialización de un abuso físico.

En vacaciones este problema recrudece porque los chicos tienen más tiempo libre y tienen una actividad mayor en las redes sociales. Es importante que atendiendo la edad de cada uno hablemos con ellos sobre este delito para que tengan las defensas necesarias para enfrentar una situación de ciberacoso.

En esta problemática los padres durante el verano deben tener un rol central informándose y prestando mayor atención a sus hijos ya que durante las vacaciones los chicos están más tiempo solos.

Los padres también deben dotarse de las herramientas necesarias, ya que por una cuestión generacional en muchos casos no somos usuarios nativos de estas tecnologías y desconocemos la dinámica de estas redes sociales.

Por el lado de los chicos tienen que saber que hay formas de obtener ayuda y que entiendan que ante un error o descuido que haya puesto en riesgo su privacidad lo peor que puede hacerse es seguir sometiéndose a los pedidos del acosador. La única forma de no salir de un pozo es seguir cavando.

La mayor preocupación de nuestros padres cuando éramos chicos era que no aceptáramos cosas de extraños o que no nos subiéramos a autos de desconocidos. Hoy los desconocidos pueden entrar en un bolsillo con todos los medios electrónicos disponibles.

El derecho penal llega siempre tarde, porque reprime un hecho que ya fue consumado, por lo que resulta imprescindible contar con las herramientas para prevenir el ciberacoso.

Es necesario que los chicos entiendan que las personas que conocen a través de internet pueden no ser quienes dicen, y que el haber pasado el filtro de un conocido no lo convierte en una persona de confianza por tener un contacto en común.

De estas situaciones se sale fomentando el criterio y el sentido común de los chicos, explicándoles que hay salidas antes de que se profundice el problema, que hay a quienes recurrir en caso de que se encuentren extorsionados por alguna actividad que hayan hecho pública en internet y para eso es necesario que sepan a donde recurrir de inmediato para protegerlos.

El rol del estado a través de la escuela es irremplazable ya que es, después del hogar, el lugar donde los chicos pasan más tiempo. Hay que capacitar y dotar de herramientas a los docentes para que vuelvan a ser una figura de confianza donde acudir en aquellos casos donde los chicos se ven desbordados por una extorsión.

Este es sólo el primer paso de una política que ayude a prevenir este delito que lamentablemente es cada vez más frecuente y que se alimenta del desconocimiento sobre cómo proceder. Ante la primera situación de chantaje los chicos deben saber que hacer y a dónde acudir, de esta forma se le quita poder a las amenazas del acosador.