BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Lunes 22 de enero de 2018
OPINIÓN
Bicentenario de la gesta libertadora
Por Julio Cobos. Entre cientos de patriotas de distintas partes del territorio que fueron los brazos ejecutores del plan continental de San Martín, el mendocino Gerónimo Espejo fue uno de ellos y lo recuerda el autor de esta columna.
24 de enero de 2017
Mendoza por estos días conmemora y recuerda con orgullo uno de los sucesos históricos más trascendentales para nuestro continente: el Bicentenario de la Gesta Libertadora. Es un honor para el pueblo cuyano rememorar la gesta heroica de quien fuera gobernador de Cuyo y máximo responsable de la campaña Libertadora, el general Don José de San Martín.

La difícil empresa que llevó adelante San Martín en nuestras tierras, fue posible gracias a la participación de cientos de patriotas de distintas partes del territorio. Ellos fueron los brazos ejecutores del Plan Continental y cumplieron con éxito la difícil tarea de cruzar el macizo de Los Andes y dar batalla al ejército realista. La tarea de años, implicó el esfuerzo, el sacrificio y la sangre de patriotas que lucharon por llevar la bandera de la libertad a los pueblos americanos. El mendocino Gerónimo Espejo fue uno de ellos y es a él a quien hoy queremos recordar.

Gerónimo Espejo, nacido en una familia humilde de Mendoza, se incorporó a las filas del Ejército Libertador, siendo aún un niño -15 años- y participó en las batallas más importantes de la Gesta Libertadora, acompañando al Libertador a Chile y Perú. Fiel aliado del General y con conocimiento de la escritura, fue el escritor principal de la Gesta y uno de los actores fundamentales del siglo XIX. Fue el propio San Martín quien le encargó que llevara el diario de las operaciones que se realizaban, tarea que realizó con precisión y responsabilidad y que posee hoy un valor fundamental para conocer la gesta Sanmatiniana.

Gerónimo Espejo dejó su legado más importante en el manuscrito “El Paso de los Andes. Crónica Histórica de las operaciones del Ejército de los Andes para la restauración de Chile en 1817” que se encuentra en la Junta de Estudios Históricos de Mendoza. En esta joya literaria, Espejo describe con precisión la figura del Libertador y las vicisitudes vividas en la formación del Ejército de los Andes y el Plan Continental. La importancia de este testimonio y la necesidad de su difusión nos llevó a solicitar al Senado de la Nación, la reedición de la misma. Aprobada por unanimidad la propuesta, los senadores declararon de interés la obra de quien fuera integrante de la Cámara Alta (Espejo fue senador por la provincia de Mendoza en 1854) y autorizó la reimpresión de la misma; tarea que se está realizando actualmente en la Imprenta del Congreso de la Nación. Detalle no menor es contar que esta reimpresión llevará un su portada una obra de otro mendocino por adopción (catalán de nacimiento) ilustre: “Las Dos Cumbres: San Martín y el Aconcagua” de Roig Matons; pintura que desde hace décadas engalana la entrada al Salón Illía del Senado de la Nación.

Gerónimo Espejo. Mendocino, soldado, escritor, senador nacional; testigo, narrador y héroe de la Independencia Americana. Hoy sus restos descansan en la provincia que lo vio nacer, en el Liceo Militar que lleva su nombre, en calle Boulonge Sur Mer. Sirvan estas palabras para brindar honores a la memoria del General Gerónimo Espejo y que su nombre y su obra esté presente en todos los mendocinos en el Bicentenario de la Gesta Libertadora.