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Martes 27 de junio de 2017
INFORMES
Cuánto hablaron los senadores en 2016
El jefe de la bancada PJ-FpV de la Cámara alta, Miguel Pichetto, fue -por lejos- el legislador que más habló en el recinto el último año, cuando se expresaron más del doble de las palabras que en 2015. Solo un senador no abrió la boca en todo el año.
17 de febrero de 2017
Está visto que Miguel Pichetto tuvo el año pasado un protagonismo central en la Cámara alta, reflejado sobre todo en el recinto de sesiones. Allí fue claramente el senador que más palabras expresó, superando ampliamente a quien resultó segunda, que fue justamente quien en 2015 había quedado en primer lugar, la puntana Liliana Negre de Alonso.

Cabe recordar que fue un año de mucha actividad en el Congreso en general, pero a diferencia de la Cámara baja, el Senado no tuvo debates tan extensos e intensos. Mientras que Diputados registró una cantidad de récord palabras, según la medición realizada para el Indice de Calidad Legislativa, en el Senado más que se duplicaron las registradas con relación a 2015, pero fueron menos que en años anteriores.

Veamos: a lo largo de 2016 se emitieron 843.960 palabras en la Cámara alta, claramente más del doble que las 394.247 de 2015. Pero bastante menos que en 2014, 1.091.777; que en 2013, 1.165.132, y que en 2012, 1.071.482.

Estos datos surgen del trabajo realizado por Parlamentario para su Indice de Calidad Legislativa, que más allá de esta comparación anual, permite determinar el papel que individualmente ha tenido cada legislador a la hora de “parlamentar” en el recinto. Y en ese sentido, como dijimos, el rionegrino Miguel Pichetto se encaramó en el primer lugar, con 44.908 palabras, a más de diez mil de quien resultó en segundo lugar, Liliana Negre de Alonso, con 31.385 palabras. Justamente la puntana había sido la más “expresiva” el año anterior, cuando incluso llegó a pronunciar más palabras que en 2016: 31.753.

En tercer lugar quedó el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, con 31.054 palabras, con el plus que le permite conducir buena parte de las sesiones en ausencia de la titular del Cuerpo, Gabriela Michetti. Y ya que citamos a la vicepresidente de la Nación, ella pronunció 29.172 palabras a lo largo del año, más que su antecesor, Amado Boudou, en años anteriores -24.247 palabras en 2015, y 26.927 en 2014-. Hay que tener en cuenta dos cosas: que el año anterior fue de menor actividad por ser electoral, y que en 2014 Boudou se ausentó varias veces, como consecuencia de su complicada situación judicial y la resistencia que su figura registraba ante los senadores de la oposición.

En el caso de Pichetto, vale decir que en los dos años anteriores había quedado en tercer lugar. Parece que resultaron proféticas sus expresiones durante el debate del pago a los holdouts, en el que sobre el final dijo estas recordadas palabras: “Yo he recuperado la capacidad de pensar y reflexionar y de decir lo que realmente pienso. Ya no estoy atado a las obligaciones que me determinaba ser gobierno y oficialismo”.

Los jefes de bancada suelen tener más espacio para expresarse, de ahí que el titular del interbloque oficialista, Angel Rozas, se ubicara en cuarto lugar, con 31.054 palabras. Recordemos que por su afección cardíaca, el chaqueño debió ausentarse en algunas sesiones y su lugar al frente de la bancada fue ocupado por el correntino Néstor Pedro Braillard Poccard, que en la tabla general quedó el último año en el puesto 37°, con 9.401 palabras.

Quinto aparece el senador Fernando “Pino” Solanas, con 25.250 palabras, en tanto que el sexto lugar fue para la misionera Sandra Giménez, con 23.526 palabras, quien a partir de mediados de año se escindió del bloque PJ-FpV para formar un unipersonal. En la sesión del 15 de junio, al presentarlo, hizo saber su intención de contar con más tiempo para hablar: “No sé cuántos minutos me tocan ahora que tengo bloque propio, que se llama Misiones”, señaló, a lo que Federico Pinedo le aclaró que todos los senadores tendrían 10 minutos. “¿Y después voy a estar incluida en el cierre?”, preguntó, lo que el presidente provisional rechazó: “Si quiere, la paso al cierre”. “No. Quiero estar en los dos lugares, porque tengo ese derecho”, dijo la misionera, a lo que Pinedo le aclaró que la Comisión de Labor Parlamentaria había acordado que cada senador hablaría 10 minutos, y a eso se tuvo que atener.

El séptimo puesto lo tuvo quien se constituyó así en una de las principales caras del kirchnerismo duro, la santacruceña Virginia García, que pronunció 23.269 palabras, ubicándose la cuñada de Máximo Kirchner un lugar por sobre el radical Luis Petcoff Naidenoff (23.057). Luego aparece otro opositor, Jaime Linares, con 20.843 palabras y cierra los diez primeros lugares otra kirchnerista santacruceña, María Ester Labado (18.950).

Si tenemos en cuenta a quienes ingresan a estas mediciones sin ser senadores, además de Michetti hay que incluir al jefe de Gabinete de Ministros, Marcos Peña, quien visitó en dos oportunidades la Cámara alta, totalizando 34.325 palabras. Y sin contar al secretario Parlamentario Juan Pedro Tunessi, a quien excluimos de estas mediciones, el conteo incluyó a otro actor novedoso, Lorenzo Pepe, quien participó de la sesión en la que se declaró como monumento histórico nacional al inmueble que está en la calle Austria donde se encuentra instalado el Instituto Juan Domingo Perón que preside precisamente el exdiputado nacional. En esa oportunidad, el Cuerpo accedió a apartarse del reglamento y lo autorizaron a decir unas palabras, pronunciando 164, para ser exactos. “No sé cómo agradecer estos gestos, porque acá está la voluntad de todo nuestro pueblo. A lo mejor será porque uno se comportó bien y eso la gente lo valora”, arrancó ese día Pepe.

El fondo de la tabla

Más allá de verificar quiénes son los que más hablan cada año, el dato más requerido es el extremo contrario, aquellos que mantuvieron la boca cerrada. El año anterior fueron cinco, coincidente con las mediciones realizadas en 2007 y 2014 (recordemos que estos conteos se realizan desde el año 2006). Pues en 2016 solo un legislador quedó en cero, el exgobernador tucumano José Alperovich.

Se repitió así el resultado de 2008, cuando también apenas un senador era el que no había hablado. En rigor, debieron ser dos, con Carlos Menem, que no suele hablar, prácticamente nunca lo hace, y en este 2016 solo expresó 3 palabras. Lo hizo dos veces en la misma sesión, a instancias de Federico Pinedo, que estaba presidiendo. Primero le advirtió el presidente provisional: “Senador Menem, aparentemente, no está registrado su voto”, a lo que el riojano repuso: “Fue afirmativo”. La tercer palabra la sumó cuando Pinedo le indicó que le faltaba votar, a lo que el expresidente respondió “afirmativo”.

De haber quedado en cero, hubiera sido el tercer año consecutivo, y la séptima vez en lo que va de sus mandatos como senador, pues tampoco sumó palabras en los años 2007, 2009, 2012 y 2013. Menem solo habló en su primer año como senador, en 2006, cuando expresó 1.842 palabras; en 2008 pronunció 1.392; en 2011 sólo dijo 6 palabras y en 2010, 64.

Tampoco suele hablar demasiado María Laura Leguizamón, que varias veces quedó en cero, pero este año expresó 217 palabras. Menos que en 2015, cuando dijo 354. Otro exgobernador, el santiagueño Gerardo Zamora, habló bastante poco, 228 palabras, y solo para manejar un tramo de una sesión que le tocó presidir.

Otros senadores que presidieron algunos pasajes de las reuniones en el Senado fueron, además de Pinedo y Zamora, los radicales Juan Carlos Marino y Julio Cobos y los peronistas Juan Manuel Abal Medina y Marcelo Fuentes.

Cuánto dijo cada uno

1°) Pichetto, Miguel Ángel 44.908 palabras

2°) Negre de Alonso, Liliana 31.385 palabras

3°) Pinedo, Federico 31.054 palabras

4°) Rozas, Ángel 28.218 palabras

5°) Solanas, Fernando Ezequiel 25.250 palabras

6°) Giménez, Sandra Daniela 23.526 palabras

7°) García, Virginia María 23.269 palabras

8°) Petcoff Naidenoff, Luis 23.057 palabras

9°) Linares, Jaime 20.843 palabras

10°) Labado, María Ester 18.950 palabras

11°) Pais, Juan Mario 18.678 palabras

12°) Elías de Pérez, Silvia Beatriz 17.799 palabras

13°) Luenzo, Alfredo Héctor 17.707 palabras

14°) Odarda, María Magdalena 17.537 palabras

15°) Cobos, Julio César 17.465 palabras

16°) Rodríguez Saá, Adolfo 17.109 palabras

17°) Fellner, Liliana Beatriz 16.877 palabras

18°) Abal Medina, Juan Manuel 15.888 palabras

19°) Mayans, José Miguel 15.236 palabras

20°) Martínez, Ernesto Félix 15.152 palabras

21°) Romero, Juan Carlos 14.377 palabras

22°) Fernández Sagasti, Anabel 14.060 palabras

23°) Urtubey, Rodolfo Julio 13.557 palabras

24°) Aguilar Eduardo Alberto 12.232 palabras

25°) Lovera, Daniel Aníbal 11.583 palabras

26°) Fiore Viñuales, María Cristina 11.484 palabras

27°) Guastavino, Pedro Guillermo 11.367 palabras

28°) Rodríguez Machado, Laura Elena 11.331 palabras

29°) De la Rosa, María Graciela 11.052 palabras

30°) Riofrío, Marina Raquel 10.991 palabras

31°) Sacnun, María de los Ángeles 10.650 palabras

32°) Kunath, Sigrid Elisabeth 10.083 palabras

33°) Fuentes, Marcelo Jorge 10.053 palabras

34°) Durango, Norma Haydée 9.904 palabras

35°) Pereyra, Guillermo Juan 9.819 palabras

36°) Mirkin, Beatriz Graciela 9.593 palabras

37°) Braillard Poccard, Néstor Pedro 9.401 palabras

38°) Basualdo, Roberto Gustavo 9.350 palabras

39°) Caserio, Carlos Alberto 9.248 palabras

40°) Pérsico, Daniel Raúl 8.996 palabras

41°) Perotti, Omar Ángel 8.483 palabras

42°) Castillo, Oscar Aníbal 8.011 palabras

43°) Martínez, Alfredo Anselmo 7.875 palabras

44°) Mera, Dalmacio 7.088 palabras

45°) Godoy, Ruperto Eduardo 7.070 palabras

46°) Luna, Mirtha María Teresita 6.520 palabras

47°) Barrionuevo, Walter Basilio 6.050 palabras

48°) Marino, Juan Carlos 6.007 palabras

49°) Verasay, Pamela Fernanda 5.744 palabras

50°) González, Nancy Susana 4.865 palabras

51°) De Angeli, Alfredo Luis 4.734 palabras

52°) Crexell, Carmen Lucila 4.593 palabras

53°) Pilatti Vergara, María Inés 4.525 palabras

54°) Boyadjian, Miriam Ruth 4.265 palabras

55°) Almirón, Ana Claudia 4.061 palabras

56°) Giacoppo, Silvia del Rosario 3.900 palabras

57°) Catalán Magni, Julio César 3.610 palabras

58°) García Larraburu, Silvina Marcela 3.550 palabras

59°) Espínola, Carlos Mauricio 3.293 palabras

60°) Irrazábal, Juan Manuel 3.076 palabras

61°) Blas, Inés Imelda 3.037 palabras

62°) Itúrrez de Cappellini, Ada Rosa 2.382 palabras

63°) Montenegro, Gerardo Antenor 1.573 palabras

64°) Ojeda, José Anatolio 1.508 palabras

65°) Cabral, Salvador 1.505 palabras

66°) Aguirre, Hilda Clelia 1.459 palabras

67°) Reutemann, Carlos Alberto 1.144 palabras

68°) Varela, Marta 884 palabras

69°) Zamora, Gerardo 228 palabras

70°) Leguizamón, María Laura 217 palabras

71°) Menem, Carlos Saúl 3 palabras

72°) Alperovich, José Jorge -

Total: 843.960 palabras

Fuente: Indice de Calidad Legislativa

Palabras más, palabras menos

En la segunda sesión extraordinaria de febrero de 2016, el senador Miguel Pichetto dio una muestra de autoridad. Estaban votando pliegos de embajadores, cuando la senadora Marina Riofrío expresó algo que el micrófono -y los taquígrafos- no alcanzaron a captar, pero sí el rionegrino, que le replicó: “Bueno, tranquila, porque el que conduce acá soy yo”.

***

En la sesión sobre el pago a los fondos buitre, hablaba largamente Juan Carlos Romero, sin ahorrar críticas para la gestión anterior, citando errores como el de los bonos con cupón atado al crecimiento del PBI, que consideraba “tremendamente gravoso”, cuando la jujeña Liliana Fellner le gritó: “¡Tiempo senador!”, a lo que, sorprendido, el salteño replicó: “¿Tiempo? ¡Ningún tiempo!”. Intervino la propia Gabriela Michetti aclarándole a la senadora del FpV que el senador disponía de 20 minutos. “Están nerviosos porque no les gusta que les recuerden los errores del pasado”, advirtió Romero.

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En esa misma sesión, Pichetto recordó públicamente que en febrero pasado le había propuesto al oficialismo un acuerdo que planteara los temas de agenda del Gobierno y los de las provincias. Un acuerdo que denominó “del Bicentenario”. “¿Con qué me contestaron? Con un planteo realmente descalificante. Alguien dijo que no hacían canje, qué se yo. Estupideces. ¿Saben cuál es el problema? Cuando los acuerdos son espurios y oscuros, se hacen debajo de la mesa, con beneficio de parte o cobros ilegales o coimas. Pero cuando los países hacen grandes acuerdos nacionales, como fue España en la salida de la democracia española, con la Moncloa, como otros países que han puesto en marcha mecanismos institucionales de acuerdo político, indudablemente, esos acuerdos son respetados y valorados por la sociedad y encierran caminos de consenso y de concertación”, recordó el senador, que en adelante no dejó de recordar esa oportunidad perdida, pero esa noche le dijo a Cambiemos: “Reflexionen sobre ese camino, reflexionen sobre eso porque, si no, el crédito se les va a agotar rápido”.

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Puntilloso, Adolfo Rodríguez Saá se quejó en una sesión sobre una cifra consignada en la fotocopia de una hoja donde se celebra un acuerdo por “842 millones de dólares u 848 millones de dólares. En realidad, decía 845 y arriba del 5 le pusieron un 8”. Ante tamaña desprolijidad, el puntano comentó que “en el pago de cualquier cosa, difícilmente alguien acepte un recibo en una hoja de una agenda. ¡Acá son 800 millones de dólares! Primero, decía 842; luego, decía 845 y, después, le pusieron un 8. Y más adelante, páginas después, dice 849. O sea que es una cifra abierta”. A lo que el siempre ocurrente senador Mayans apuntó: “Va subiendo con las páginas”.

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En la sesión por la Ley Antidespidos, Adolfo Rodríguez Saá recordó el planteo de Miguel Pichetto para alcanzar un acuerdo entre la producción, el trabajo, el Gobierno, todos los sectores políticos. Y él propuso acordar “que el componente argentino en la industria automotriz tiene que ir aumentando. De 15 a 18 y de 18 a 22, no sé. Un acuerdo, hay que elaborar un acuerdo”. Puso como antecedente cuando se fabricaba acá un auto ciento por ciento -o casi- argentino. “Por ahí, cuando recordábamos el Justicialista, 1950, ¡era argentino!”, señaló, a lo que Pichetto apuntó: “El Siam Di Tella”. “¿Cómo? Bueno, el Di Tella era argentino, el IKA…”, comentó el Adolfo, a lo que un tuerca como Carlos Reutemann no pudo resistirse a intervenir: “El Institec”, apuntó. Animado, Rodríguez Saá sugirió fabricación nacional de entre 30 y 40%, y en su interpretación libre sostuvo que “¡cada punto son 6 mil empleos!”. Luego pidió no reocuparse tanto “por los buitres, los ricos, los millonarios”, y sí por la industria argentina, los trabajadores argentinos, y viró hacia el campo, recordando a aquel que trabaja en un tambo “y que cobra… ¿Cuánto, Reutemann?, ¿2,40 el litro de leche?”. Como se ve, el Lole “todoterreno” estaba muy requerido en esa sesión.

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En oportunidad del primer informe del jefe de Gabinete, Angel Rozas detallaba las iniciativas oficiales para beneficiar a la gente, como la exención del IVA a la canasta básica para las clases populares, o el primer empleo, y como al pasar mencionó al general Perón, ante lo cual inmediatamente se escuchó desde un celular el tono con la Marcha Peronista. “¡Eh! ¡Amigo! Está bien… El general Perón… Un llamado a la reflexión…”, repuso Rozas entre risas, a lo que Pinedo apuntó, desde la presidencia: “Adelante radicales”.

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Una curiosa cuestión de privilegio presentó en su momento la senadora Sandra Giménez, “muy enojada” -tales sus palabras- por un “piropo” que según el diario La Nación había recibido el presidente provisional Federico Pinedo. “La senadora Sandra Giménez de la provincia de Misiones no hace piropos, reconoce en gobiernos de oposición el trabajo de gobernabilidad compartida -dijo la susodicha hablando en tercera persona-. Así que digo en cristiano romance que el ‘tolongo’ de La Nación que puso eso, que lo rectifique. Porque, en definitiva, si quiere un pueblo unido trabajando, tiene que ver con el respeto a las diferencias y a las formas de enfrentar los procesos de oposición y de oficialismo”.

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En la Cámara alta son a veces muy puntillosos con el orden que debe haber en las sesiones. Y uno de los talibanes en la materia es el jefe del bloque PJ-FpV, que en una sesión, mientras hablaba su par Juan Abal Medina, estalló: “¡No paran de caminar ahí!”. “Sí, estaba viendo lo mismo. Tiene razón”, le dio la derecha Gabriela Michetti, y Pichetto se enojó más: “¡A ver! ¡¿Por qué no para esto?!”. Solícita, la titular del Cuerpo reclamó: “¡Por favor! Recién dije que, por favor, la gente que está en el pasillo y en la puerta estén ordenados”. “¡Entra y sale gente!”, insistió el rionegrino, a lo que Michetti coincidió: “Absolutamente. Tiene razón”.

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En la sesión del 29 de junio el radical Angel Rozas se trenzó con José Mayans. El chaqueño hablaba para aclarar declaraciones del secretario Parlamentario en un reportaje, señalando que no pensaba que hubiera hecho una descalificación para el Senado anterior, a lo que Mayans le preguntó si era “defensor de pobres, ausentes e incapaces”. Gabriela Michetti pidió no hablar a los gritos, pero el formoseño siguió, advirtiendo que estaban cuestionando sus dichos. “¡No grités! ¡No hace falta que me grités! ¡Somos amigos!”, le recordó Rozas, pero Mayans seguía, sin que la presidente del Cuerpo pudiera frenar el cruce. “¡No tenés que opinar del tema!”, reclamó Mayans, y cuando Rozas quiso concluir su discurso, Michetti lo interrumpió: “Tiene razón el senador Mayans”. “No le estoy contestando a él, sino que estoy comentando…”, aclaró Rozas, a lo que Michetti apuntó: “Si usted comenta sobre la cuestión de privilegio, estamos haciendo algo que es un error. Entonces, le pido, por favor, que ya está. Quedó aclarado. Esto es una cuestión de privilegio y se tratará en la comisión. Perdóneme”. Rozas aceptó, pero cuando Michetti habilitó seguir con la lectura de los acuerdos ingresados, Mayans insistió: “¿Pero vos sos juez o senador? ¡Vos sos senador al igual que yo! ¡Vos no tenés que opinar sobre mis dichos!”. “¡Senador Mayans, por favor!”, lo reprendió la presidente, y se sumó Pichetto: “¡Este es el Senado y no una sociedad de fomento!”.

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En la sesión del 10 de agosto, Gabriela Michetti volvió a sentirse senadora… y se lo hicieron notar. “Quiero decir lo siguiente con relación al sentido de la votación: creo que es absolutamente razonable lo que plantea el senador Pinedo, en el sentido de que realmente el proyecto tiene una implicancia presupuestaria enorme. No es una declaración de interés; tiene una implicancia presupuestaria enorme porque es desde Constitución hasta Bariloche y hasta Zapala. O sea, no estamos hablando de una pavada. Tengámoslo en cuenta. Después digo: nos hemos equivocado en las instancias previas, es verdad. Yo soy absolutamente institucionalista y si nos hemos…”. Varios senadores comenzaron a advertirle que lo que hacía no correspondía. “Perdón, estoy hablando. ¿Puedo hablar yo?”, reaccionó la vicepresidente, a lo que Liliana Fellner le aclaró: “No puede hablar”. “Sí puedo hablar, sí puedo hablar. Hay una confusión y puedo hablar del sentido de la votación”, repuso la titular del Cuerpo, y luego señaló que como los senadores le habían pedido la posibilidad de “flexibilizar”, le parecía que podían “escuchar dos minutos lo que yo puedo pensar. ¿No?”. Intervino Pichetto, aclarándole que “no debería hablar”, y Michetti lo admitió: “Sí, ya sé que no debería hablar, ¿pero sabe qué?”. Pichetto no quiso saber, e insistió: “Usted no tiene que hablar”, para ser luego más enfático: “He notado que en el día de hoy ha hablado reiteradamente. Y a Boudou le hemos dicho que el presidente no habla (…) A todos los presidentes les hemos dicho que el presidente no habla, presidenta. El Reglamento es estricto en este sentido. Usted no es senadora; usted es la vicepresidenta de la Nación y conduce el Senado”. “Conduce el debate”, acotó Mayans. Tras un largo pasaje, la presidente del Cuerpo terminó pidiendo disculpas: “Me equivoqué, senador”.

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Hay momentos más amables, como cuando el presidente provisional Federico Pinedo aprovechó para “felicitar a la senadora Crexell por su cumpleaños. Los que quieran hacerle regalos, en privado se los pueden hacer”.

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“¡Perdón, me equivoqué!”, exclamó la senadora Anabel Fernández Sagasti tras una votación. A continuación aclaró el sentido de su voto: “positivo”, dijo, tras admitir luego entre risas: “Es la costumbre, ¿vio?”.

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Una regla no escrita en el Senado establece que allí no se aplaude. El senador Pedro Guastavino pidió hacer una excepción para despedir con un aplauso a Lorenzo Pepe, que se encontraba presente en el recinto. Y a continuación, Michetti pidió otra excepción para permitirle al exdiputado hablar en el recinto.

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En la reunión del 7 de septiembre, Liliana Negre de Alonso sumó 221 palabras al leer un pasaje de una versión taquigráfica con una intervención suya anterior, para corroborar “que yo dije que iba a hablar por el interbloque, y que no dije que había hecho un dictamen en minoría, sino que dije disidencia parcial. Acá está la versión taquigráfica que me acaban de entregar”, apuntó. Todo suma.

***

El 2 de noviembre, José Mayans aprovechó una falla en el tablero para emprenderla contra el voto electrónico. Estaba hablando el senador Braillard Poccard y él le pidió una interrupción para advertirle que el tablero electrónico lo presentaba erróneamente. “¿Usted es del Chaco y se llama Rozas, senador?”, y ante las risas, pegó la estocada: “Digo esto porque si así va a funcionar el voto electrónico, estamos liquidados, presidente”. Federico Pinedo dio por concluido el tema con humor: “Es un error, señor senador. Está usurpando una banca, nada más”.

***

En la sesión en la que se debatió la emergencia social, Liliana Negre leyó un pasaje de un discurso del papa Francisco. Justo en ese momento estaba presidiendo la sesión el senador Abal Medina, que apuntó desde ese sitial: “Simplemente quiero hacer una aclaración: había pensado cerrar mi discurso leyendo exactamente lo que usted tiene marcado ahí. Así que, maravilloso por mi parte”, y entre risas, su colega replicó: “Me alegro de poder representarlo, por lo menos en el pensamiento”.

***

En la sesión del 16 noviembre, el senador Roberto Basualdo recordó que era el Día del Taquígrafo y pidió felicitarlos, a lo que el presidente Federico Pinedo autorizó “a romper las reglas con un aplauso”.

***

En una votación en particular, el 23 de noviembre, Gabriela Michetti tuvo que votar. “Desempato yo y voy a votar afirmativo”, a lo que el memorioso Mayans apuntó con humor: “Diga: ‘No positivo’”. El senador Cobos no dijo nada.

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En la última sesión del año, intervino (indirectamente) el presidente Mauricio Macri. Fue a través de la senadora Virginia García, que en pleno debate del tema Ganancias reprodujo desde su celular un audio con la voz del entonces candidato presidencial de Cambiemos diciendo: “El Estado no tiene que quedarse con el fruto de tu trabajo. En mi Gobierno, los trabajadores no van a pagar impuesto a las Ganancias. Ese es mi compromiso. Vamos juntos”. Gabriela Michetti no logró frenarla, y la cuñada de Máximo Kirchner concluyó: “Muchas gracias. Quizás esto tenga que ver también con ‘Esa te la debo’”.

***

En la sesión preparatoria del mes de febrero, se votó la renuncia del prosecretario Juan Estrada, y tras el aplauso de despedida, José Mayans pidió dejar constancia de que “me parece que es el primer aplauso en quince años que escuchamos acá, en el Senado”.

Otros actores

Gabriela Michetti 29.172 palabras

Marcos Peña 34.325 palabras

Pepe, Lorenzo 164 palabras

Senadores en cero

2016 1

2015 5

2014 5

2013 4

2012 2

2011 3

2010 -

2009 2

2008 1

2007 5

2006 2