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Lunes 20 de noviembre de 2017
OPINIÓN
El valor de la cercanía
Por Damián Arabia. El presidente de la Juventud de Unión por la Libertad y director de Integridad del Ministerio de Seguridad destaca la metodología de Cambiemos de cara a las elecciones.
20 de febrero de 2017
“La campaña no la definen los adversarios”. En solo siete palabras, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, definió, durante el programa de Luis Novaresio, la estrategia con la que Cambiemos ganó las elecciones en 2015, y con la que buscará renovar el apoyo mayoritario este 2017.

El reconocido físico y filósofo Mario Bunge, solía decir que el más grave error de los antiperonistas (entre quienes él mismo se encontraba), era definirse a partir del peronismo, porque entonces jamás sería posible superarlo. Mientras que durante años la oposición al kirchnerismo se definía como anti-kirchnerista, Cambiemos fue la opción superadora que se definió ni más ni menos que a partir de sí misma.

En este sentido, y a diferencia de otros espacios, Cambiemos tiene una lógica propia y autónoma, en donde la ciudadanía es sin lugar a dudas la parte esencial de la misma. La cercanía con los ciudadanos y la irrevocable decisión de decir la verdad, son los fundamentos para construir una relación sana y transparente entre representados y representantes, en este siglo XXI en donde los líderes que le hablan a las masas por cadenas nacionales o grandes estadios acarreados son totalmente anacrónicos.

Cambiemos reivindica la cercanía porque tiene dirigentes valiosos que no solo son auténticos, sino que además de intachables, son buena gente que no hace del poder una filosofía de vida. Después de años de una efervescencia de la obsesión por el poder, a la política argentina le hace falta una cuota importante de inocencia y bondad juvenil.

Cruzar a Mauricio Macri en un restorán del Sur, a Patricia Bullrich en el Rosedal de Palermo o a Martiniano Molina en un supermercado de la costa argentina, es casi tan importante para el futuro del país como que reorganicemos nuestra economía. La política del timbreo que muchos opositores califican como una mera cuestión de formas, es una política de Estado en un país en el que sus dirigentes se han enriquecido con los impuestos de los ciudadanos y no pueden estar en ningún lugar público sin ser abucheados.

A la Argentina le hacen falta políticas con buenas prácticas, personas comprometidas con los valores de la honestidad, transparencia y autenticidad. Políticos reales, capaces de mostrar sus virtudes y aceptar/hacerse cargo de sus defectos pero siempre buscando actuar con buena fe, demostrando empatía por quien tiene a su lado. En definitiva, argentinos promedio que con buena voluntad y amor por el otro, no se obsesionan por el poder sino que tratan de aportar su granito de arena a una Argentina que estamos cambiando juntos.