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Martes 28 de marzo de 2017
OPINIÓN
La autocelebración como norma
Por Gabriela Estévez. La diputada nacional de La Cámpora considera “superficial” el mensaje dado por Macri en la Asamblea Legislativa y cuestionó anuncios “de corte marketinero”.
2 de marzo de 2017
El Presidente abrió las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación con un discurso del tipo “aquí no ha sucedido nada”. La superficialidad del mensaje, plagado de lugares comunes y clichés de su fuerza política, no sugiere otra cosa. Sin ningún atisbo de autocrítica por las tremendas consecuencias sociales de sus medidas de ajuste en quince meses de gobierno, Mauricio Macri deslizó en una hora una serie de virtudes en su gestión recorriendo cada área, redondeando con generalidades una visión idílica del país.

No hubo referencias concretas a cómo la inflación de 40 por ciento de 2016 importó una caída del salario real de entre el 10 y el 12 por ciento. Sin embargo Macri hizo una muy poco feliz alusión al conflicto docente, de momento el emblema de la puja en paritarias de los trabajadores. Habló de la necesidad de salarios dignos para los maestros, y dijo que “debemos cuidar a los docentes… no creo que Baradel necesite que lo cuiden”, lo que fue tomado como lo es: una chicana al dirigente de CTERA, que, encima, denunció amenazas a él y su familia. No se puede tolerar la banalización de un tema que merece mayor responsabilidad al abordarse, en particular por la máxima autoridad del país. Eludió asimismo cualquier mención al desempleo creciente, menos aún al continuo cierre de industrias, a causa de la caída del consumo en algunos casos y a la competencia por la apertura del comercio. Eso sí: no se privó de anuncios de corte marketinero y prometió que en 2019 "el cien por cien de las personas que viven en el conurbano tendrán cloacas".

En una gestión llevada a cabo por gerentes de grandes empresas al frente de los ministerios, e inequívocamente beneficiaria de los poderes concentrados (industriales, mediáticos, vinculados a los agronegocios, la minería o a la especulación financiera), no resulta convincente la meta de “Pobreza Cero” que, como hace un año, utilizó esta vez para reclamar que su gobierno sea evaluado por el éxito en esta tarea. Eliminar la pobreza con medidas que profundizan la recesión, el achicamiento del mercado interno, la desocupación y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, seguramente resulta un contrasentido, en tanto los efectos de las decisiones económicas de este gobierno, como lo indica cualquier manual, solo llevan a un aumento de la pobreza y la vulnerabilidad de vastos sectores de nuestro pueblo. “Para reducir la pobreza, la Argentina tiene que crecer”, dijo, retomando la idea tan poco probable del derrame.

La reivindicación del turismo internacional y el beneficio otorgado a los extranjeros eximiéndolos del pago del IVA fue increíble; aunque es una muestra clara de los intereses que mueven al macrismo, en tanto como contrapartida el turismo nacional, ése que verdaderamente reactiva las economías regionales y permite a los argentinos desplazarse por el territorio, fue notablemente perjudicado a partir de la supresión de los feriados y el encarecimiento de los servicios turísticos a causa de los tarifazos.

Por lo demás, anunció algunos proyectos de ley que elevará el Ejecutivo. Sobre la responsabilidad penal juvenil, o lo que es lo mismo la disminución de la edad de imputabilidad, es lamentable que con toda la información y estadísticas disponibles se insista con este proyecto, que no hace más que criminalizar a los jóvenes menores de 16 años. Y otro proyecto, el de la llamada Responsabilidad Empresaria –con el argumento de legislar sobre los “conflictos de intereses”-, suena a burla; en particular cuando los escándalos más resonantes de los últimos días, como Correo Argentino o Avianca, involucran a empresas de la familia del Presidente.

“Todos nos unimos por el grito NiUnaMenos, es un desafío que debemos encarar juntos”, sostuvo con énfasis, y pareció una broma de mal gusto, sobre todo tras la reducción de partidas en 67 millones a programas destinados a combatir la violencia de género.

Nada de los efectos de la apertura de importaciones en la industria, escasas pistas sobre la política exterior y los alineamientos con los bloques regionales… Pobreza de conceptos, pobreza de análisis. Las continuas referencias a “que la economía está empezando a crecer”, careció de los datos concretos que corroboren haber dejado atrás la caída de la actividad.

En fin, asistimos, sin más, a un discurso autocelebratorio.

Gabriela Estévez

Diputada Nacional FpV/PJ