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Jueves 20 de julio de 2017
OPINIÓN
Carta abierta dirigida a los dirigentes sindicales de Argentina
Por Alejandra Martínez. A propósito de la presentación de una iniciativa sobre el tema, la diputada radical les endilga a los gremialistas haber mantenido el silencio durante años de profunda inequidad salarial y laboral que afecta a las mujeres.
2 de marzo de 2017
Esta carta va dirigida a la dirigencia de las centrales sindicales que, debiendo velar por la protección de los derechos de trabajadoras y trabajadores sin distinción de género, ha guardado silencio durante años frente a la profunda inequidad salarial y laboral que afecta a las mujeres, una asimetría violatoria del principio de igual remuneración por igual tarea consagrado en nuestra Constitución (art. 14 bis) y en tratados internacionales.

Las abajo firmantes (legisladoras, representantes de asociaciones civiles y de organizaciones sociales), que venimos trabajando año a año por la igualdad de derechos entre mujeres y varones, asumimos hoy ante la sociedad el desafío de revertir esta asimetría. Pero vemos con preocupación que ustedes, que dicen representar al conjunto de los trabajadores, jamás han luchado contra esta realidad que lesiona en nuestro país los derechos de al menos 4 de cada 10 trabajadoras.

En Argentina las mujeres ganan 27% menos que los varones. También enfrentan tasas más altas de desempleo (sobre todo entre las jóvenes y aquellas que pertenecen a sectores vulnerables), y más de un tercio atraviesa alguna forma de precarización, lo que ensancha la brecha salarial hasta alcanzar el 40%. La discriminación laboral que sufrimos es innegable, y se ve agravada por la doble jornada que implican las tareas de cuidado familiar, mayormente a cargo de mujeres.

Así las cosas, ¿cómo es posible que este problema no constituya un reclamo central de los sindicatos argentinos? La respuesta es sencilla: son entidades cuya dirección ha sido históricamente monopolizada por los hombres. Por ello sólo hay dos mujeres entre los 37 cargos nacionales de la CGT unificada y, según un relevamiento del Ministerio de Trabajo, las trabajadoras ocupan apenas el 18% de las secretarías, subsecretarías o prosecretarías, pero en ninguno de los gremios estudiados hay una secretaria general o adjunta.

Exigimos a las centrales sindicales cumplir y hacer cumplir la ley 25.674 de integración de mujeres en cargos electivos y representativos de las asociaciones sindicales. Ya pasaron 15 años de su sanción y no hay más tiempo ni excusas para su universal cumplimiento.

Ésta es una realidad por la que debe responder la burocracia sindical tradicional, que reproduce modelos de conducción patriarcales y discriminatorios, además de funcionar con una lógica corporativa que tiende a la eternización de los dirigentes y a la falta de transparencia (como bien lo ha señalado la Organización Internacional del Trabajo). En ese contexto, la adhesión al paro internacional de mujeres aparece como un gesto oportunista y políticamente interesado, y no como una reivindicación genuina de los derechos de las trabajadoras.

La equidad salarial y laboral debe extenderse a todas las esferas de la vida sindical, ya que el machismo está estructuralmente arraigado y sólo puede combatirse desde un enfoque integral. Sin igualdad de género no hay justicia social ni causa de los desposeídos. No debemos olvidar que el empoderamiento económico de las mujeres es el eje central de la lucha contra el patriarcado. Sesenta años después de introducido el art. 14 bis en la CN, aún seguimos reclamando igualdad de oportunidades y remuneración, leyes efectivas contra la violencia en el ámbito del trabajo y acceso a cargos de decisión. Nosotras acompañaremos esta causa. Ése es nuestro compromiso. Esperamos el suyo.