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Martes 28 de marzo de 2017
OPINIÓN
El 8M no es un día más
Por Silvia Giacoppo. La senadora entiende que esta fecha servirá para luchar contra la violencia de género, que no sólo se replica en femicidios sino también en la disparidad salarial.
7 de marzo de 2017
A horas del 8M, es imprescindible recordar las razones por los cuales las mujeres decidimos seguir luchando.

La principal, a mi entender, es la escalada de femicidios y violencia extrema hacia las mujeres. En 2016 asesinaron a una mujer cada 33 horas, según La Casa del Encuentro. Y en 2017, de acuerdo a los datos del Instituto de Políticas de Género Wanda Taddei, en los primeros 43 días de 2017 se cometieron 57 femicidios en el país, terrible número que al momento de escribir esto, lamentablemente, ya se ha modificado.

Es prioridad de este Gobierno, y así lo ha manifestado el presidente en su discurso de la apertura de sesiones legislativas, abordar esta problemática y generar las políticas necesarias para avanzar en soluciones prácticas. Para ello el Consejo Nacional de la Mujer está implementando en todo el país el Plan Nacional de Lucha contra la violencia hacia las mujeres, deuda pendiente desde la sanción de la ley de Protección Integral 26.485, con un presupuesto específico votado para su ejecución por primera vez en lo que va de la sanción de esta norma tan importante.

La implementación de este Plan en todo el territorio nacional es prioridad para todo el espacio de Cambiemos. Por ello, dos de nuestras diputadas, Carla Carrizo y Alejandra Martínez –con el apoyo de diputados y senadores de nuestro bloque- presentaron el proyecto para elevar el rango de representación del Consejo Nacional de la Mujer. Porque creemos que es necesario ampliar el espacio de representación de estas políticas a nivel nacional, otorgándole al organismo rector autarquía, autonomía y territorialidad a fin de efectivizar, monitorear y controlar las políticas públicas destinadas a la erradicación de este flagelo

Pero no debemos olvidar que solo el empoderamiento económico nos dará la autonomía que necesitamos para no caer en el sometimiento que implica vivir en una sociedad desigual. Estamos decididas a dar la discusión del proyecto de Equidad Salarial. En la Argentina, los hombres cobran hasta un 33 por ciento más que una mujer que ocupa un mismo puesto, según un relevamiento realizado por la consultora de Recursos Humanos Mercer en 2016. Un dato que demuestra el destrato al cual somos sometidas las mujeres en el terreno laboral. Pero hay más.

De ese mismo informe, se desprende, además que a medida que se asciende en la carrera corporativa la representación de las mujeres disminuye. A nivel mundial, el género femenino alcanza el 40% de la fuerza laboral. En América Latina, la proporción es del 36%. Y según la misma consultora, en la Argentina sólo en el nivel de analistas las mujeres superan el promedio general, con un 44%. A nivel supervisores son el 28%, representan el 24% de los gerentes senior y sólo alcanzan el 17% entre los directores.

Además, en promedio, las mujeres argentinas ganan un 9,8% menos que sus pares varones en las posiciones que van de analista a director, según la misma encuesta. En el nivel inicial, analista, se da la mayor diferencia: -15%

Cualquiera de las variables que se tome de los indicadores laborales muestran números mucho más negativos para las mujeres que para los varones: tienen trabajos más precarios, jornadas más extensas y cobran un salario, menor que el de los hombres por la misma tarea. Sin tener en cuenta, además, lo que señala Corina Rodríguez Enríquez de la cátedra Economía y Género de la UBA que es que -en nuestro país- la mujer que trabaja en el mercado formal dedica además 6hs diarias al trabajo no remunerado (tareas cuidado, domésticas, escolares)

Nuestro reclamo es por condiciones laborales más justas y equitativas. Y eso alcanza también a la política. Es fundamental sancionar la ley de Paridad para cargos legislativos.

Debemos cambiar la cultura del machismo que está viva en cada uno de los estamentos institucionales y sociales. El Estado debe erradicar el androcentrismo de sus prácticas y la Sociedad debe ir incorporando la igualdad como un valor inclaudicable. Y eso será posible solo sí incorporamos la participación igualitaria de las Mujeres en las listas.

Vale aclarar, para aquellos que suelen decir que “Naturalmente se va a llegar a la Igualdad”, que las académicas que estudian el cupo femenino demuestran que éste se encuentra estancado desde el 2007, empeorando dramáticamente desde las alianzas establecidas por las PASO, donde las fuerzas políticas negocian directamente el cupo con sus aliados, coartando la carrera política de sus correligionarias o compañeras. Después de 25 años de aprobada la ley de cupo, las mujeres no han logrado llegar y menos aún sostener en el tiempo el 30% de representación en el poder legislativo nacional, tal como indica la ley 24.012 de Cupo Femenino de 1991. Lo que era un piso se constituyó en un techo de participación.

A propósito, debo señalar que la Mesa Directiva de mi partido, asumió el compromiso de impulsar y trabajar en pos de la paridad en los cargos legislativos nacionales y provinciales.

El 8M no es un día más. Ya no. Porque el #NiUnaMenos ya es nuestra bandera. Y ahí estaremos, las mujeres, haciendo sentir nuestras voces y nuestros reclamos. Por vos, por mí, por todas.

* Senadora nacional de Cambiemos-Jujuy.