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Martes 28 de marzo de 2017
COYUNTURA
Día Internacional de la Mujer: los desafíos de un Congreso con minoría femenina
El Parlamento apenas perfora el piso establecido por ley. En la Cámara de Diputados hay un 39% de mujeres, mientras que en el Senado representan el 42%. Paridad de género, despenalización del aborto, lucha contra los femicidios, equidad salarial y fortalecimiento del Consejo de la Mujer, entre las metas de las legisladoras.
7 de marzo de 2017
Por Carolina Ramos y Melisa Jofré

El escritor uruguayo Eduardo Galeano hablaba de “el miedo del hombre a la mujer sin miedo”. Pasaron casi 20 años de aquella “ventana sobre el miedo”, que el cuentista supo abrir para develar algunas de las paradojas del ser humano. Desde entonces, las mujeres vieron en sus derechos retrocesos y avances, victorias y derrotas. Pero sobre todo, marcaron hitos. Y la jornada de este miércoles puede ser uno más.

En una manifestación inédita, más de 40 países se unen en un paro internacional en busca de nuevas conquistas. Con el colectivo Ni Una Menos ya instalado -tres marchas en Argentina y otras en países vecinos-, las mujeres levantan la voz una vez más con consignas comunes, que van desde el reclamo por mayor protagonismo en distintos ámbitos hasta el derecho humano más básico, el de una vida libre de violencia.

En ese amplio abanico de desafíos, el Congreso de la Nación es una verdadera caja de resonancia de las problemáticas que aquejan al género femenino, con importantes leyes sancionadas y otras tantas pendientes. Paridad de género, despenalización del aborto, lucha contra los femicidios, equidad salarial y fortalecimiento del Consejo de la Mujer –con su correspondiente presupuesto- son algunos de los retos que más rápido emergen en el Parlamento de 2017.

Así lo interpretaron varias legisladoras consultadas por parlamentario.com en un contexto numérico desfavorable para ellas: en la Cámara de Diputados, la representación femenina es del 38,9% (100 mujeres de 257 miembros totales), mientras que en el Senado esta cifra asciende al 41,7% (30 mujeres de 72 integrantes). Entre ambas cámaras, suman un 40,3% de mujeres. Es decir, el piso del 30% establecido por ley para las listas electorales apenas es perforado.

“Es histórico que tengamos media sanción en ambas cámaras, y todavía no hayamos podido lograr la paridad en las listas”, lamentó ante este medio la diputada Carla Pitiot (Frente Renovador), quien sostuvo que “evidentemente hay alguna mano que tiene que ver con la falta de voluntad política para que, este año, en las listas no exista paridad de género”.

En efecto, tanto Diputados como el Senado avanzaron en paralelo con proyectos de paridad. En el caso de la Cámara baja, los artículos de “50 y 50” contenidos en la reforma electoral obtuvieron casi unanimidad de votos, pero la iniciativa naufragó en el Senado por la falta de acuerdo en torno a la aplicación de la boleta electrónica. A su vez, la Cámara alta aprobó un proyecto acotado a la paridad, pero Diputados nunca lo trató.

De todos modos, el panorama es menos alentador en otros países de la región. Según un relevamiento de la Fundación Directorio Legislativo, en Colombia la representación femenina total en el Congreso es del 20,1%, y en Chile esa cifra desciende al 15,8%.

Para la diputada Victoria Donda, de Libres del Sur, “la deuda más larga que tiene el Congreso de la Nación, y quizá la democracia, con las mujeres en la Argentina, es la discusión acerca de la interrupción voluntaria del embarazo”. Se trata del proyecto que legaliza el aborto hasta la semana 12 de gestación, que es impulsado cada año por la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, sin avances concretos.

“Por supuesto –agregó Donda-, hay otras deudas que son de carácter procesal penal y que tienen que ver con cómo resolver desde la Justicia, luego de que se dan las situaciones de violencia, y una forma más efectiva de prevención para evitar la cantidad de femicidios que tenemos”. Según datos de la ONG Casa del Encuentro, se comete un femicidio cada 30 horas.

Otra diputada, la massista Mónica Litza, explicó que en la mayoría de los casos “las víctimas son muertas en manos de sus parejas o exparejas”, y “cada vez se conocen más los femicidios vinculados, en los cuales no matan sólo a la pareja sino también a familiares”. Ante esta realidad alarmante, la legisladora presentó un proyecto de ley para implementar un dispositivo de geolocalización del agresor.

“Cuando en una mujer está en riesgo su vida, pide una restricción perimetral al juzgado, y éste se la da. La restricción perimetral es una orden para que el agresor no se acerque, esa perimetral es un papel. ¿Cómo se puede defender a una mujer con un papel?”, se preguntó.

En cuanto a la asistencia y protección a víctimas de violencia de género, Pitiot consideró que “no solamente tiene que estar incluida en el plan nacional de erradicación de violencia, sino que tiene que ser más amplia”, es decir, “tiene que haber un subsidio para las víctimas de violencia, y una inserción laboral para esa mujer que se queda sin nada, porque muchas veces se queda sin su hogar, se queda con sus hijos sin poder tener un lugar donde refugiarse”.

“Hay que ayudar a la mujer víctima de violencia a que se arme para la vida, para que tenga la fortaleza suficiente y la independencia económica para poder pelearle a la vida con armas diferentes, y eso lo tiene que dar el Estado”, reflexionó la diputada.

Donda también aportó un desafío en materia laboral: “Discutir la ampliación de la licencia por maternidad y por paternidad”, como “una forma de bajar la discriminación laboral que hay”, y asimismo “empezar a cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres”.

Esta cara de la inequidad de género se fundamenta en números. En Argentina, las mujeres ganan 27% menos que los hombres, y más de un tercio atraviesa alguna forma de precarización, lo que ensancha la brecha salarial hasta llegar al 40%. Los datos fueron aportados la semana pasada por diputadas de distintos bloques, que enviaron una carta abierta a las centrales sindicales de cara al paro de este miércoles.

Revelaron que sólo dos de los 37 cargos nacionales de la CGT están ocupados por mujeres y agregaron que, según un relevamiento del Ministerio de Trabajo, “las trabajadoras ocupan apenas el 18% de las secretarías, subsecretarías o prosecretarías, pero en ninguno de los gremios estudiados hay una secretaria general o adjunta”. “Hoy tenemos el movimiento sindical más fuerte de la región, pero hay cada vez más desigualdad salarial”, advirtió la radical Carla Carrizo, convencida de que la medida de fuerza de mujeres debía contener “reclamos concretos”. La macrista Cornelia Schmidt-Liermann, en tanto, exige más lugar para las mujeres en las entidades agropecuarias y en la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

El otro de esos pedidos fuertes consiste en un proyecto de ley para jerarquizar el Consejo Nacional de las Mujeres, que este año sufrió una quita de 67 millones de pesos, que habría sido subsanada tras un amparo de organizaciones de la sociedad civil. Para diputadas del Pro, la UCR, el Partido Socialista y otros bloques, el organismo creado en 1992 tiene un plan y un presupuesto, pero le falta “poder institucional real”. “El Consejo hoy funciona para la emergencia”, lamentó Carrizo, al justificar su iniciativa para modificar las facultades del mismo y elevarlo al rango de órgano descentralizado, autárquico y autónomo.

Desde el Frente para la Victoria-PJ, la senadora Sigrid Kunath volvió a presentar este año un proyecto para impedir la suspensión del juicio a prueba, más conocido como “probation”, cuando se trate de un delito cometido mediando violencia de género contra las mujeres.

“Está pensado como una herramienta más de protección para aquellas mujeres en situación de violencia que han realizado la denuncia, pero que se encuentran vulnerables a la posible presión y amenazas que pudieran llegar a recibir no sólo de su agresor, sino incluso de su propio entorno familiar, pudiendo ser influenciadas para llegar a un acuerdo y suspender el juicio correspondiente”, detalló la entrerriana.

En tanto, la jefa del bloque socialista, Alicia Ciciliani, enumeró los reclamos de su partido: consejerías integrales en salud sexual y reproductiva, enfoque de género en el sistema estadístico nacional, y servicios de cuidado de niños y niñas en establecimientos laborales, son algunas de las propuestas más novedosas.

En representación de la izquierda, Soledad Sosa (Partido Obrero) pidió “un Consejo Autónomo de Mujeres, electo por mujeres a partir de los 13 años”, “la construcción de casas refugio para las víctimas de la violencia de género” y “la inclusión laboral de personas trans”. “Reclamamos el urgente tratamiento de las decenas de proyectos de ley, resolutivos y pedidos de informes que han sido cajoneados por el oficialismo y los bloques mayoritarios del Congreso”, instó la legisladora.

Lo cierto es que, más allá de las múltiples propuestas legislativas sobre género, diputadas y senadoras coinciden en una realidad tan elemental como difícil de alcanzar: sin políticas públicas a largo plazo por parte del Poder Ejecutivo, y sin un acompañamiento firme del Poder Judicial, las leyes se convierten en letra muerta.

Bloques y comisiones

En la Cámara de Diputados, hay siete bloques presididos por mujeres. Son el Frente Renovador (Graciela Camaño), Unidos por una Nueva Argentina (Claudia Rucci), la Coalición Cívica (Elisa Carrió), el Partido Socialista (Alicia Ciciliani), Libres del Sur (Victoria Donda), el Movimiento Popular Neuquino (María Inés Villar Molina) y Trabajo y Dignidad (Elia Lagoria). Además, hay cinco monobloques femeninos, los de Margarita Stolbizer (GEN), Ana Copes (Demócrata Progresista), Graciela Caselles (Partido Bloquista), Alcira Argumedo (Proyecto Sur) y Cristina Cremer de Busti (Unión por Entre Ríos).

En el Senado, hay apenas dos bloques comandados por mujeres: el Pro (Laura Rodríguez Machado) y el Frente Cívico por Santiago (Ada Iturrez). También hay cuatro legisladoras con bloques unipersonales: Magdalena Odarda (Coalición Cívica), Sandra Giménez (Frente Renovador de la Concordia), Miriam Boyadjián (Movimiento Popular Fueguino) y María Cristina Fiore Viñuales (Pares).

El nivel de protagonismo femenino también puede medirse según otra variable, la de la cantidad de comisiones permanentes presididas por mujeres. En Diputados, sólo 13 de los 45 cuerpos de trabajo registran esa característica: Relaciones Exteriores y Culto (Elisa Carrió), Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Daniela Castro), Acción Social y Salud Pública (Carolina Gaillard), Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia (Alejandra Martínez), De las Personas Mayores (Mariana Morales), Legislación Penal (Gabriela Burgos), Defensa Nacional (Nilda Garré), Comercio (Liana Mazure), Economías y Desarrollo Regional (Myrian Juárez), Asuntos Municipales (Soledad Carrizo), Deportes (Ivana Bianchi), Derechos Humanos y Garantías (Victoria Donda) y Defensa del Consumidor, del Usuario y de la Competencia (Liliana Schwindt).

En el Senado, la brecha de género es aún más honda. Sólo 8 de las 27 comisiones son encabezadas por mujeres. Son las de Banca de la Mujer (Marina Riofrío), Educación y Cultura (Liana Negre), Legislación General (Ada Itúrrez), Población y Desarrollo Humano (Miriam Boyadjián), Salud (Silvia Elías de Pérez), Seguridad Interior y Narcotráfico (Sigrid Kunath), Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión (Liliana Fellner) y Turismo (Teresita Luna).