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Domingo 26 de marzo de 2017
OPINIÓN
Las viejas fórmulas
Por Hugo Domingo Bruera. A propósito de la polémica reabierta por Gómez Centurión, el exenlace militar con el Congreso de la Nación se hace eco de ese disparador del debate de lo ocurrido en los 70.
8 de marzo de 2017
Un funcionario nacional, militar retirado hace veinte años con cierto prestigio; en un espacio televisivo respondió preguntas sobre la última dictadura militar y sus palabras fueron desaprobadas por gran parte de la sociedad, incluido el propio Gobierno. Sin embargo, fue disparador de un repentino debate sobre los setenta.

Programas periodísticos se apuraron a analizar posturas invitando a representantes de pensamientos enfrentados. Pero invariablemente, se cayó en la recriminación y acusación mutua y en la timidez castrense para reconocer el terrorismo de Estado. Faltó la mirada integral de la tragedia.

Las víctimas militares o fueron muertos en combates, defendiendo cuarteles, asesinados en las calles ellos o sus familiares, secuestrados, algunos en democracia, otros en dictadura y hasta algunos ultimados o perseguidos (o sus parientes), por propios camaradas, porque rehusaron el poder de facto.

También la heterogeneidad se presenta en los militares detenidos. Hay perpetuas para quienes torturaron, lanzaron gente desde un avión, asesinaron a jóvenes estudiantes no armados y robaron bebés, pero además para algunos alcanzados por el “uso jurídico abusivo de la figura de partícipes necesarios,” como explicó Fernández Meijide. Hay presos mayores de 80 años enfermos y prisiones preventivas eternas. Sin embargo el discurso de acercamiento pretende una solución idéntica y definitiva para todos. Las viejas fórmulas no resolverán así la situación.

Pareciera que no existen escenarios serios acordes a los temas debatidos, muy dolorosos, lacerantes y que requieren de un gran respeto mutuo de las partes para acordar, sin egoísmos ideológicos ni exaltación de las realidades dogmatizadas.

No hablo de reconciliación, no creo en esa palabra para este tipo de tragedias. Es muy pequeña e inabarcable a la vez. Sí, estimo un espacio socio cultural para escuchar, dialogar, sin sobreexponer discursos hegemónicos o dominantes.

Creo que las palabras Verdad y Justicia, son las acordes para esta discusión. Se requiere una sinceridad brutal de ambas partes, reconociendo errores/tragedias, asumiendo conductas impropias. También los exjefes guerrilleros debieran hacer su implacable autocrítica, como por ejemplo la conducción política Montonera que ordenó la “CONTRAOFENSIVA”.

La historia argentina está atravesada por “grietas”, fisuras ideológicas irreconciliables, que no se vinculan a pensamientos extremos o fanatismos.

Cada pensamiento, conlleva un modelo o paradigmas de vida y de valores, desde lo económico, social, cultural, etc. Hasta la forma más elemental de organizar la sociedad.

En esto radican, en mi humilde opinión, los “desencuentros” argentinos desde 1810 hasta aquí y esencialmente, el desapego cultural a cumplir la Ley. La anomia es una característica central de nuestra sociedad.

General (R) Hugo Domingo Bruera. Ex enlace en el Congreso de la Nación y ex Sec. Gral. del Ejército