BUSCAR FACEBOOK TWITTER
Lunes 24 de abril de 2017
LEGISLATURA PORTEÑA
Dengue, el mosquito que avanza a paso firme en la Ciudad
Pese a las campañas de prevención efectuadas por el Gobierno porteño, la cifra de los infectados continúa en aumento y confirman que el mosquito que lo transmite está presente en el 65% de la superficie del distrito capitalino.
10 de marzo de 2017
No es una novedad que año tras año los casos de dengue aumenten en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; sin embargo, el Gobierno porteño le da batalla al mosquito con una serie de campañas de prevención, aunque “sin involucrarse en los barrios”. Al conocerse el primer caso autóctono del año, parlamentario.com dialogó con la vicepresidenta de la comisión de Salud del Palacio Legislativo, María Magdalena Tiesso, y con uno de los integrantes de la comisión de Ambiente, Adrián Camps, para que nos explicaran cuales son las iniciativas que se están impulsando desde la Casa para darle batalla al mosquito.

Según informó el Ministerio de Salud porteño “desde el 1 de enero hasta la fecha se ha registrado un caso confirmado de dengue en un residente de la Ciudad de Buenos Aires”, una situación resulta ser un éxito si tomamos en consideración las cifras que manejaba la cartera de Salud en enero del 2016 cuando se habían producido 69 casos.

Camps afirmó que “el dengue bajó, no tanto por las medidas de prevención y difusión que se tomaron, sino por fenómenos naturales” dado que “pasamos por un invierno muy frío y esto influye en la reproducción del mosquito”.

No obstante, la situación para Tiesso es completamente distinta, ya que indicó que “durante el primer mes de 2017 se registraron algo más de la mitad de casos que en todo el segundo semestre de 2016, es decir que en apenas unas semanas de este año alcanzamos el 50% de casos que en seis meses del pasado año” y subrayó que “las comunas más afectadas son la 9 y la 11”.

Campañas preventivas

Desde el Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resaltaron que “desde el 1 de septiembre de 2016 se llevan realizadas 756 actividades, más de 3700 personas fueron capacitadas en prevención y promoción de Enfermedades Transmitidas por Mosquitos Aedes Aegypti”.

En este sentido, Camps señaló que “el dengue aparece por ciclos, aproximadamente cada 4 años, entonces no se puede precisar cuál es el éxito de las medidas, cuanto influyó el cambio climático o si se trata de este comportamiento cíclico” y remarcó que “hubo una campaña de prevención a nivel general, pero no hubo una actividad concreta en los barrios y en las zonas más vulnerables”. “No hubo trabajo de ´descacharreo´ ni hubo trabajos en las villas para enseñarles de qué modo prevenir la aparición de larvas”, completó el diputado.

Por su parte, la legisladora del FpV denunció que “el Ministerio de Salud de la Ciudad apenas articuló una tardía campaña de información en redes sociales y en vía pública en algunas pocas comunas, sin que se hayan producido acciones eficaces respecto a reforzar los mecanismos de vigilancia epidemiológica que se ocupan de la detección temprana ni respecto a la fumigación ni al descacharreo” y sentenció que “estas actividades debería haberlas llevado a cabo el GCBA durante el invierno, antes de la época de mayor calor, que es la más riesgosa, pero igual que en otros aspectos, los vecinos quedaron abandonados a su suerte”.

Una de las campañas que efectuó el Ejecutivo porteño fue la de “Red de Vecinos Multiplicadores”, una propuesta en la que se incentiva a los vecinos a comprometerse en la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos (ETM) reportando potenciales criaderos de mosquitos Aedes aegypti; difundir el mensaje de prevención entre vecinos o en el lugar de trabajo; participar en la organización o red de vecinos de la manzana para trabajar en prevención y promoviendo procesos de cambio.

El mosquito en la superficie porteño

Según un informe presentado por la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) “el mosquito que transmite el dengue está presente en el 65% de la superficie porteña” y demostró “que no habría barreras para su dispersión”.

El equipo que llevó a cabo el estudio monitoreó entre 1998 y 2014 las 218 ovitrampas distribuidas en las 15 comunas, con una distancia entre sí que impide que una hembra use más de uno de esos recipientes para dejar sus huevos; esas ovitrampas actúan como sensores de actividad de la población adulta del mosquito.

El coautor del estudio y director del Grupo de Estudio de Mosquitos (GEM) de la Fceyn, Nicolás Schweigmann, aseguró que “en estos años, no dejaron de extenderse las zonas con resultados positivos de los sensores” y destacó que “la la cantidad total de lugares infestados como cada punto relevado crecieron sin pausa en 16 años”.

Al respecto, Tiesso detalló que “sabemos que la población del mosquito es cada vez mayor, que ya se ha expandido a todo el ámbito de la ciudad y que el periodo de riesgo epidemiológico es cada vez más amplio” por eso “creemos necesario dotar a la salud pública y la comunidad de herramientas que permitan un accionar rápido, permanente, de valor y efectivo en la generación de políticas respecto del dengue y otras enfermedades de transmisión vectorial”.

En este sentido, la kirchnerista especificó que “venimos bregando por crear los comités comunales permanentes de prevención, integrados por todas las fuerzas, instituciones y organizaciones realmente existentes en cada comuna, con el fin de promover el saneamiento ambiental, el control vectorial y fortalecer la vigilancia epidemiológica, articulando acciones concretas y específicas a la realidad de cada comuna mediante un abordaje multidisciplinario”.

Por su parte, Camps insistió en que “tenemos que empezar a trabajar ahora, pero vamos a tratar de volver a vincularnos con el Ministerio de Salud y recuperar el trabajo que se venía haciendo el año pasado” dado que “esto se reactiva aproximadamente en el mes de septiembre, porque pueden quedar larvas o vuelve la presencia del mosquito”. “No hay tanto tiempo como para relajarnos en invierno y esperar a que llegue el verano para trabajar, porque cuando llegue septiembre ya es tarde; los programas tienen que planificarse en el invierno y comenzarse a ejecutar desde entonces, de manera tal que cuando llegue el calor no tengamos huevos en condición de eclosionar”, concluyó.