Persiste la indefinición sobre los fueros en el Senado

El juez federal Carlos Liporaci reiteró hoy que "existen indicios graves y concordantes" sobre la existencia de sobornos a senadores para aprobar la reforma laboral y enfatizó que las sospechas sobre el origen de los fondos apunta al Tesoro Nacional. Mientras tanto, la causa quedó estancada a la espea de que el Congreso adopte una posición terminante respecto de la inmunidad de los legisladores.

Una luz de esperanza para destrabar la cuestión se dio ayer en Diputados, donde el proyecto que establece que los legisladores tienen “inmunidad de arresto”, pero pueden ser indagados, recibió media sanción.

“Tenemos indicios suficientes, graves y concordantes, que nos permiten, con el grado de certeza de esta instancia instructoria, presumir que hubo sobornos”, remarcó ayer Liporaci al desechar los cuestionamientos impulsados desde la Cámara Alta, que hablaron de la “inconsistencia” de la investigación. De tal manera el magistrado volvió a plantear la importancia de que los 11 senadores mencionados en el expediente y a quienes pidió el desafuero puedan presentarse ante su juzgado.

Los indicios apuntan hacia el Tesoro Nacional, afirmó el magistrado, por lo cual “se han tomado una serie de medidas, ha comparecido el secretario de Hacienda (Mario Vicens), quien ha declarado con toda amplitud, ha aportado todo lo que el tribunal le solicitó respecto a las partidas asignadas y distribuidas durante el primer semestre”.

Los senadores que tienen pedido de desafuero son los justicialistas Eduardo Bauzá, Ramón Ortega, Angel Pardo, Remo Constanzo, Alberto Tell, Augusto Alasino, Emilio Cantarero y Ricardo Branda; y los radicales Raúl Galván, Javier Meneghini y Alcidez López.

Mientras tanto, el senador Antonio Cafiero está citado para que declare hoy ante Liporaci, pero fuentes judiciales indicaron que el bonaerense podría optar por testimoniar por escrito.

Otra cuestión polémica es la que se está dando en torno a la copia del expediente remitido por Liporaci al Senado. Es que el juez aseguró que la copia del expediente que instruye por presuntos sobornos en la Cámara alta fue entregado “bajo sobre cerrado” en la “Presidencia del Senado”, y contradijo de esa forma al vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez, quien aseguró que el escrito “llegó abierto”.

“Fue entregado bajo sobre cerrado y con expresa instrucción de mantener el secreto de sumario”, enfatizó Liporaci al ser consultado sobre el recorrido del expediente, que ya motivó un pedido de investigación del Senado. El día anterior, en un comunicado se había indicado, en cambio, que “el expediente llegó abierto, acompañado de un sobre cerrado, a nombre de Carlos Alberto Alvarez, en su carácter de presidente del Senado”.

Ayer Alvarez insistió en que la versión que brindó su oficina es “totalmente comprobable y normal” y pidió que “no hagamos de esto un hecho que no existe”., y precisó que el expediente, que “venía abierto, con un sobre cerrado”, fue recibido el lunes pasado por la tarde en el Congreso por “un ordenanza” y que de allí pasó a su despacho en la Cámara alta. En cambio, Liporaci indicó a su vez que el expediente fue llevado al Congreso por el secretario de su juzgado, Marcelo Sonvico, quien lo entregó directamente “en la Presidencia del Senado”.

En otro orden, el vicepresidente Alvarez se refirió a las críticas en su contra lanzadas por senadores del PJ y del radicalismo, señalando que son “pavadas” que proviene de quienes “no quieren saber nada” con que se conozca “la verdad” sobre las supuestas coimas.

“Yo quiero lo que quiere la gente, que es clarificar este tema. Los que dicen esas pavadas es porque no quieren saber nada con que se sepa la verdad, y la gente está podrida con eso”, enfatizó Alvarez. El líder del Frepaso sostuvo que el Senado protagonizó en la antevíspera “un espectáculo medio degradante” que consistió en “un torneo de pegarle al vicepresidente de la Argentina”.

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