El ingreso del cavallismo a la Alianza, más allá de la cuestión formal de tener a su líder y colaboradores en un ministerio, debería corroborarse en octubre, con el armado de las listas legislativas. Una cuestión que ya se venía manejando en los corrillos, aunque muy en segundo plano pues la gente de Acción por la República no quería hablar del tema, y radicales y frepasistas preferían mirar para otro lado.
Pero no podrán seguir escapándole a la cuestión por mucho tiempo, ya que el propio Presidente acabó blanqueándolo esta semana en Roma, al admitir la posibilidad de incorporar gente de AR a las listas. Un tema que en realidad llevará un buen tiempo de negociaciones, pero que exige su tratamiento por cuanto las huestes cavallistas cotizan en alza a partir del desembarco de Domingo Cavallo en el gobierno.
Si ya tenían problemas radicales y frepasistas para armar las nóminas para octubre, ni qué pensar lo que podría suceder si de pronto les aparece un tercero en discordia.
El cavallismo no está muy convencido que digamos de incorporarse a la Alianza. Si por ellos fuera, querrían ir por separado, a fin de seguir sumando tropa propia que pondrán a disposición del gobierno en tanto y en cuanto su líder siga ahí. Operadores de Acción por la República confiaron a esta sección su esperanza de mejorar en octubre su última cosecha electoral, y admitieron que "en principio" prefieren el rédito de ganar legisladores solos, en lugar de tener que entrar en "un desgastante reparto" con los socios de la Alianza.
Eso sí: no descartan nada. Convertido en una suerte de "niña bonita" de la coyuntura política, cabe recordar que el cavallismo supo adjuicarse en 1999 la diferencia que entonces le dio el triunfo a Ruckauf sobre la Alianza en la Provincia. Quizá por eso sea que hasta el propio Alfonsín, futuro contendor en ese distrito, haya optado por dejar de lado sus críticas. Quien sabe si no termina siendo motorizado por los votos cavallistas... Cosa que bien sabe Eduardo Duhalde, quien venía haciendo la plancha hasta ahora, y que ahora mira con recelo la llegada de Cavallo al gobierno y todo lo que ello pueda significar a nivel electoral.
De todos modos, ante sus íntimos el ex gobernador ha señalado que un eventual apoyo cavallista a su rival Alfonsín "no sería creíble para la gente". Mientras tanto, no han pasado desapercibidas las "buenas ondas" deslizadas desde el ex gobernador al nuevo ministro. Por si acaso.
La estrategia que hoy por hoy mejor les cabría a los cavallistas sería la siguiente: armar listas por su cuenta para diputados, y compartirlas a nivel senador. Una alternativa que entienden viable para el gobierno, por cuanto por un lado les ahorraría un problema a radicales y frepasistas; y por otro les garantizaría diputados funcionales a las necesidades oficiales. En cuanto a los senadores, podrían compartir los que la Alianza presentara, por cuanto el gobierno necesita revertir el número adverso en el Senado.
O bien directamente no presentarían candidatos a senadores, a fin de no sacarle votos a nadie... Y no dárselos, tampoco.