Si el "huracán Cavallo" pegó fuerte a nivel nacional, ni qué decir en la ciudad de Buenos Aires, por cuanto en la Legislatura porteña el cavallismo había logrado hacer pie con un número de miembros nada despreciable. En realidad, los remezones venían de antes del desembarco del Mingo en el gabinete nacional, cuando Beliz cristalizó su ansiado retorno al PJ y dio por concluida su sociedad con el ahora ministro.
Igual, cavallistas y belizistas siguieron transitando el mismo ámbito juntos, dentro del bloque de Encuentro por la Ciudad, que de todas maneras comenzó a resentirse a partir de los movimientos que hacia uno y otro lado desarrollan los peronistas -reflejo claro del caos del justicialismo en el distrito-. Hasta que Cavallo ingresó al gobierno, desgajándose finalmente esta semana Encuentro por la Ciudad, para desconsuelo incluso de más de un belizista que no le encuentra explicación a semejante actitud. "¿Qué cambió entre cuando Cavallo no era ministro y ahora?", se preguntaba un legislador que, al cierre de esta edición, integraba un bloque de 12. Mañana, quién sabe...
Es que las bancadas de la Legislatura se arman y desarman por estos días al ritmo de los cambios y las negociaciones, al punto tal que en la actualidad podrían contabilizarse más de quince bloques. Una verdadera locura!
Una muestra de la vorágine de cambios en la Legislatura porteña la dieron los cavallistas, que llegaron a la conclusión de que era tiempo de hacer valer su nombre y constituyeron así el bloque Acción por la República, que integrarán los diputados Marta Oyhanarte, en calidad de presidenta, Pablo Caulier (vice), Marta Talotti, Irene López de Castro y Atilio Alimena.
Ya de por sí, el hecho de que justamente la presidenta de los cavallistas fuese la única no cavallista, es un hecho curioso. Que el bloque se encargó de destacar, hablando de "una posición propia de organizaciones modernas y flexibles". Pero amén de ello, mientras Acción por la República anunciaba su deseo de cortarse sola, Gustavo Beliz parecía volver sobre sus pasos e intentaba recrear la sociedad con el cavallismo (¿?). Y los peronistas, a su vez, seguían con sus alianzas y contraalianzas.
Al punto tal que inmediatamente después de conformarse el bloque de cinco cavalistas, el legislador justicialista porteño Guillermo Oliveri anticipaba que la bancada al que pertenece (Frente Justicialista, y no Encuentro por la República, del que se fue hace diez días), formalizaría la conformación de un interbloque con Acción por la República.
Cabe destacar que el Frente Justicialista es presidido por Eduardo Valdés, e integrado además por el citado Oliveri, Pacho O'Donnell, Julio Vitobello y Alberto Fernández, algunos de los cuales habían conformado antes el efímero bloque "11 de marzo". Y se prometen más cambios...
La consecuencia de estas volteretas políticas las sufre el vecino porteño. ¿Por qué? Porque mientras los legisladores se ven inmersos en el internismo, innumerables proyectos duermen el sueño de los justos. Tal cual un legislador opositor lo admitía ayer, al señalar que la última semana el cuerpo había finalmente sesionado y se había aprobado, por ejemplo, una ley que prohíbe la utilizción de sustancias químicas bifenilos policlorados y bifenilos polibromados en transformadores y condensadores eléctricos. La misma estaba habilitada para ser tratada desde septiembre pasado, siendo impedido esto por las internas.
"O sea que una cuestión que hace a la salud de los porteños se vio postergada medio año por estar nosotros discutiendo cuestiones internas", señaló el diputado consultado, que luego admitió con crudeza: "Por eso estamos como estamos ante la gente".