El bloque de diputados de la Alianza quedó al borde de la fractura al decidir el Frepaso marchar con un proyecto alternativo propio al ajuste, diferenciándose así de la propuesta planteada por el radicalismo que establece un piso de mil pesos en el recorte a los haberes jubilatorio y salarios de la administración pública.
Esta falta de acuerdo entre los socios aliancistas fue el argumento utilizado por el justicialismo para restar su colaboración al tratamiento de la iniciativa enviadas por el Poder Ejecutivo y que propone modificaciones al IVA y la ampliación del impuesto a las transferencias bancarias.
La escasa unidad que existía en las filas de la Alianza estalló por el aire cuando el bloque radical cedió ante las presiones del Poder Ejecutivo y se elaboró una propuesta que contempla medidas alternativas para aumentar la recaudación, pero que acepta el recorte a jubilados y empleados públicos a partir de un piso de mil pesos.
La iniciativa no encontró respuesta favorable en el Frepaso, en el que el debate se extendía ya por varias horas y con por lo menos tres posturas diferentes ante el ajuste.
Es que al sector más conciliador, encabezado por el presidente de ese sector, Darío Alessandro, se le oponían las posturas extremas de quienes no estaban dispuestos a aceptar ningún tipo de recorte, sostenidas por Graciela Ocaña, María América González, Carlos Raimundi e Irma Parentella.
A este duelo se sumaba un tercero grupo, encabezado por José Vittar, que finalmente terminó imponiendo su criterio, que aceptaba establecer un piso de dos mil pesos para las jubilaciones y rechazaba de plano el ajuste en los salarios del sector público, a cambio de medidas de fomento al aumento de la recaudación centradas en el sector financiero.
El proyecto radical -el del Frepaso se conoció recién después de las 20- fue el que recibieron los diputados del PJ Eduardo Camaño, Jorge Remes Lenicov, Oscar Lamberto en una reunión celebrada en el despacho del secretario del bloque UCR, Mario Negri (Córdoba). Allí sus interlocutores radicales -participaron Jesús Rodríguez, Eduardo Santín y Horacio Pernasetti, titular de la bancada, además de Negri-, le comunicaron al PJ que "existía un 95 por ciento de coincidencia con el Frepaso, pero que todavía no había una posición consensuada".
Esto provocó la ira del justicialismo que media hora después de recibir la propuesta radical, cerca de las 19, mostró al titular de la bancada, Humberto Roggero, en una conferencia denunciando que "si no hay sesión no es por culpa nuestra".
"El radicalismo nos dice que todavía no pueden consensuar una postura, así que estamos ante un enfrentamiento tremendo de la Alianza", disparó Roggero, acompañado por una veintena de diputados peronistas.
A este detonante se sumó la presión ejercida por algunos gobernadores peronistas a sus diputados para que no aprobaran las medidas del Gobierno. Así, el cordobés José Manuel de la Sota llamó a Roggero para ponerlo al tanto de que los fondos comprometidos por la Nación todavía no habían llegado, y que hasta tanto no se hicera efectivo ese aporte quedaba en libertad de acción para oponerse a las iniciativas del Ejecutivo.
Otro que también llamó fue el bonaerense Carlos Ruckauf, quien trasladó su inquietud de que sus diputados no aprobaran nada hasta tanto la Alianza no brindara un gesto de buena voluntad y permitiera aprobar por ley el ajuste rechazado por la Corte Suprema de la provincia.
Finamente, la fuerte atomización en el Frepaso terminó por definirse en favor de un endurecimiento en relación con la propuesta complementaria lanzada por el radicalismo.