Luego de la dramática media sanción que el plan de ajuste obtuvo en la madrugada del sábado, el gobierno se tomó el fin de semana un respiro, pero ya en la víspera volvió a ponerse el casco para encarar lo que espera sea el último tramo de esa ley en el Congreso.
Una instancia que descontaba sería superada sin mayores dificultades, aunque sabe que podría complicarse conforme pasan las horas.
Es que paradójicamente los mayores escollos surgían en Diputados, donde el oficialismo es mayoría. Y allí como nunca antes quedó esta vez al desnudo la extrema fragmentación de la Alianza, posiblemente deshecha definitivamente a partir de la votación de la madrugada del sábado.
Sorteado ese problema, se pensaba que el paso del proyecto por la Cámara alta sería un mero trámite. Que es lo que se sigue esperando, aunque los justicialistas han advertido ya que no le harán las cosas fáciles a los radicales. Cansados como están -según dicen en los pasillos- de facilitarle al oficialismo las cosas que aquellos mismos no parecieran preocuparse por conseguir.
"Si quieren tratar el tema, primero que se encarguen de conseguir el quórum", coinciden en señalar las principales espadas del PJ en el Senado. Un reclamo que, según advierten los cronistas legislativos, vienen repitiendo desde hace rato ante cada instancia importante, habida cuenta de que en esas ocasiones los radicales no hacen demasiado esfuerzo por ocupar sus bancas.
¿Tendrá entonces la UCR que arreglárselas para conseguir los 37 senadores necesarios para lograr el quórum y empezar a sesionar? Así lo reclaman los peronistas, pero en la práctica no son tan estrictos. Si bien la cordobesa Beatriz Raijer le demandó ayer al radicalismo que se encargue de conseguir el quórum, reclutando a provinciales para tal fin, la bancada del PJ colaborará con lo que haga falta. Sólo que no lo hará de entrada.
Si el quórum quedara estrictamente en manos de los radicales, menudo trabajo ello implicaría. Es que el bloque radical completo -que no lo está- constituye 21 miembros. A ellos habrá que sumar al frepasista Del Piero, que seguramente estará en el recinto, aunque pueda votar en contra (como hizo la mayoría del FrePaSo el sábado). Los provinciales son 8, por lo que el oficialismo debería contar al menos con 7 senadores del peronismo para arrancar.
El PJ les dará más que esa cantidad, según admiten algunos miembros de esa bancada en privado. Sólo que esperan que primero el oficialismo ponga en sus bancas más de 15 miembros. "¿Es mucho pedir acaso?", señaló entre irónico y condescendiente una calificada fuente de la primera minoría en el Senado.
El apuro del gobierno tiene que ver con el temor a que los mercados vuelvan a inquietarse ante una indefinición. Sumado esto a las voces que comenzaron a escucharse desde el propio oficialismo, no muy convencidas de la amplitud de la ley, que le permite al gobierno bajar el piso del recorte según las necesidades de caja.
Y como sucedió en la Cámara de Diputados, los peronistas no podrían quedar en la vereda del gobierno, si el propio oficialismo aparece haciendo discursos de barricada. Así, mientras Humberto Roggero reclamaba la semana pasada que la Alianza se pusiera de acuerdo de una buena vez, ayer el titular del bloque del PJ en el Senado, José Luis Gioja, les advertía que debían unificar su discurso.
"Creo que hay un mensaje del oficialismo parlamentario y otro del oficialismo del Poder Ejecutivo", observó el sanjuanino como quien no quiere la cosa. Sabiendo incluso que en su bloque conviven por lo menos tres posturas divergentes: la de los que quieren votar todo en contra, como Eduardo Menem (opositor a ultranza, por razones obvias); la de los dialoguistas como Corach y Bauzá, que sugieren aprobar la iniciativa del PEN; y la revisionista (Yoma y Branda) que sugieren introducir modificaciones que obligarían a la norma a volver a Diputados. E incluso una cuarta alternativa, como la del entrerriano Héctor Maya, que sube la apuesta intentando gravar la renta financiera.
En este marco, el PJ comenzó por dilatar la realización de la sesión, que en un principio se especulaba con que se realizara hoy mismo. En principio quedó para este miércoles, día original de sesiones, aunque el gobierno sueña con sacarse de encima el tema hoy mismo.
Por lo pronto, los senadores peronistas dicen que no tienen apuro. Así eso conspire contra las vacaciones de invierno, de las que la mayoría de los legisladores esperaba estar gozando desde el pasado fin de semana. Este año no pudo ser.