El juez federal Norberto Oyarbide retomó su tarea como magistrado luego de ser absuelto por el Senado en la causa que se le siguió por presunto mal desempeño de sus funciones. Mientras tanto, los senadores justicialistas que posibilitaron su absolución coincidieron en justificar su actitud, sosteniendo que no se puede condenar moralmente a una persona por causas ajenas a su desempeño profesional, negando que se tratara de una actitud corporativa del bloque.
El titular del bloque, el sanjuanino José Luis Gioja, aseguró que se decidió dar libertad de conciencia para votar y sólo tres peronistas se pronunciaron en favor de la culpabilidad del magistrado, quien hoy retomó sus funciones. Salvo la cordobesa Beatriz Raijer, del tucumano José Carbonell y el chubutense Osvaldo Sala, el resto de los integrantes del PJ votaron en bloque por la absolución de Oyarbide.
En tanto, el radicalismo y sus aliados provinciales se pronunciaron por la destitución, pero sólo reunieron 21 votos en lugar de los 28 que se necesitaban, sobre 42 legisladores presentes en el recinto.
Durante la sesión secreta en la que se evaluaron los cargos, los integrantes de la Comisión de Juicio Político decidieron con mayoría peronistas resumir la acusación en un sólo cargo, iniciativa que facilitó la absolución de Oyarbide. Originalmente, los cargos eran seis e incluían la falta de ética, inconducta en su vida privada, omisión de denunciar la promoción y facilitación de la prostitución, omisión de denuncia de tráfico de influencia, enriquecimiento ilícito y amenazas.
Ante la imposibilidad de probar los delitos, los legisladores decidieron finalmente dejar como único cargo el de mal desempeño.
Un grupo de senadores del PJ negó que se haya tratado de una estrategia de bloque para disponer la absolución de Oyarbide, aunque llamó la atención entre los senadores de la UCR que casi todos los justicialistas hayan coincidido en su postura.
Si bien los senadores del PJ intentaron justificarse con el argumento de la "no discriminación", hubo un sector, identificado con el menemismo, e integrado también por el fueguino Gerardo Palacios y por los entrerrianos Augusto Alasino y Héctor Maya, que intentó con insistencia convencer a algunos de sus pares, como el tucumano José Carbonell o el chubutense Osvaldo Sala, entre otros. Estos dos últimos senadores del PJ y la cordobesa Beatriz Raijer votaron en contra de la mayoría de su bloque, pese a que en la reunión del martes al mediodía se había dispuesto una "libertad de conciencia condicionada", según graficó uno de los involucrados.
El evidente estado de euforia de algunos senadores del PJ tras la absolución de Oyarbide fue destacado por la candidata a diputada nacional por la Alianza, Nilda Garré, quien dijo que "el Senado dio, una vez más, muestras de su decadencia y de su imposibilidad de constituirse en uno de los pilares de la República".
El senador justicialista Jorge Yoma se pronunció en contra de la decisión de su bancada. "No es lo más saludable para la imagen que los ciudadanos deben tener de la Justicia", consideró Yoma, quien no participó en la sesión. Yoma consideró que "es muy difícil pensar que un magistrado pueda volver a ejercer la función después de todo el conflicto que lo rodeó".
El legislador riojano recordó "la conmoción pública con imágenes que, más allá de la libertad de cada individuo, obviamente que no tienen que ver con el decoro mínimo que debe guardar" un magistrado.