Un nutrido grupo de diputados nacionales del justicialismo se manifestó "preocupado" porque una vez más no sesionó la Cámara baja, que había pasado a un cuarto intermedio la semana pasada.
El grupo de legisladores, encabezado por Oraldo Britos y Eduardo Di Cola, advirtió que "hay pendientes cuestiones muy importantes y urgentes que deben ser resueltas para sostener el país".
"No puede ser que tengamos un funcionamiento tan irregular. Los proyectos de reforma política y otros de similar importancia y actualidad son algunos de los temas que debieran haberse considerado este miércoles", se quejaron, para sostener luego, a través de una nota, que "los que llegamos todas las semanas desde distintos lugares del país para avanzar en los proyectos que Argentina necesita, encontramos una Cámara sin sesiones y que no trabaja", y se manifestaron "entre el desánimo y el enojo".
En términos similares, durante una conferencia de prensa, se expresó el diputado Miguel Pichetto (Río Negro), presidente interino de esa bancada, quién adelantó que el oficialismo se comprometió a sesionar la semana próxima y que espera que cumpla.
Al suspenderse la sesión de la víspera, quedó postergada sin fecha la discusión de los proyectos de reforma política, al igual que el debate sobre la iniciativa aprobada en el Senado el martes para coparticipar el impuesto al cheque.
Si bien la semana pasada los bloques parlamentarios habían resuelto abordar ayer la crucial discusión sobre la reforma política, lo cierto es que la falta de acuerdo entre las bancadas hizo naufragar la sesión, que directamente no fue convocada.
La principal objeción a los proyectos con media sanción que se había planteado en el seno de la Comisión de Asuntos Constitucionales apuntaba al tema del financiamiento partidario, dado que los diputados consideraban que la normativa resultaba excesivamente "permisiva" para los aportes privados.
Por otro lado, todos los bloques habían coincidido la semana pasada en la necesidad de despegar del debate de la reforma política la definición de la cantidad de dinero que el Estado debería destinar este año a las fuerzas políticas, urgidas por las campañas de cara a los comicios de octubre. Sin embargo, el decreto dictado por el Poder Ejecutivo para disponer un reacomodamiento de las partidas del Presupuesto y así habilitar la remisión de los fondos correspondientes a los partidos, disipó la preocupación de los bloques, que no querían sumar ese tema a la discusión en el recinto.
El fracaso de la reunión que había sido llamada para ayer por la Comisión de Asuntos Constitucionales dejó en evidencia la falta de acuerdo político para encarar el debate en el recinto de la reforma política, lo que quedó evidenciado ayer, cuando directamente la sesión no fue convocada.
Si bien la semana pasada los diputados habían previsto también la posibilidad de debatir el proyecto que dispone la coparticipación del impuesto al cheque, lo cierto es que a pesar de haber obtenido la media sanción del Senado, la iniciativa no logró aglutinar posiciones ni encauzar un debate.
Al respecto se pronunció el titular de la Comisión de Presupuesto de Diputados, el radical Raúl Baglini, quien se opuso a coparticipar el impuesto al cheque, ya que hacerlo importaría un mayor déficit fiscal y más peligro de recortes salariales.
Baglini se pronunció en favor de "tomar el toro por las astas y debatir la nueva ley" de coparticipación porque convertir impuestos que se utilizaban para recaudar en coparticipables, significa una "amenaza de recorte para las jubilaciones y sueldos de estatales". Baglini explicó que la media sanción del Senado que convierte en coparticipable el llamado impuesto al cheque "aumenta el déficit y eventualmente amenaza con mayor recorte a los sueldos y jubilaciones".
"La idea del Senado de disponer la coparticipación de un impuesto que tiene como objetivo recaudar, al distribuir la plata, lo transforma en un impuesto neto que impacta sobre la situación de las provincias, de la Nación y de las empresas privadas y puede impactar en sueldos y jubilaciones", agregó.