La Alianza y el Partido Justicialista pondrán en juego este domingo casi un centenar de las 127 bancas que se deberán elegir en Diputados, cámara que en los últimos cuatros años mostró marcada paridad entre las dos bancadas mayoritarias, lo que las obligó a diseñar acuerdos coyunturales con partidos provinciales.
Si se conserva la característica de los dos últimos períodos parlamentarios, en los que ni aliancistas ni justicialistas lograron la mayoría de 129 diputados, volverán a ser cortejadas las bancadas minoritarias, con un papel clave que parecen destinados a pelear los provinciales y el flamante ARI. Desde 1997, la Alianza y el PJ no tuvieron entre sí más de 15 bancas de diferencia, equilibrio que derivó en una permanente necesidad de acuerdos con los provinciales y otros bloques menores para lograr quórum ante proyectos controvertidos y mucho más para obtener sus sanciones.
En esta elección, además de los provinciales, se puede consagrar otra tercera o cuarta fuerza que es el Alternativa por una República de Iguales (ARI), que aspira a mantener los 17 diputados que conforman esa bancada, cuya mayoría emigró del oficialismo.
La bancada de la Alianza, integrada por el radicalismo y el Frepaso, tiene actualmente 102 diputados y arriesga casi la mitad de sus plazas, algunas de las cuales puede llegar a resignar debido a que del oficialismo se desprendieron disidencias y al desgaste derivado de la gestión gubernamental.
Si bien en la elección legislativa de octubre de 1997 la Alianza radical-frepasista consiguió 62 de las 127 bancas que se disputaban entonces, hoy son 50 las que renueva, luego de las deserciones en cadena que dieron origen al ARI y al Frente para el Cambio, integrado luego al Polo Social.
La UCR pone en juego en estas elecciones 38 de sus 80 escaños, mientras que el Frepaso lo hace con 12 de sus 22 legisladores. A 52 diputados les queda mandato hasta diciembre del 2003.
El justicialismo, la principal bancada opositora, arriesga 48 de las 99 bancas que tiene actualmente y aspira a convertise en la primera minoría y así poder pugnar por el control de la Cámara de Diputados, logrando la mayoría de las presidencias de la comisiones.
Las autoridades del bloque del PJ sostienen que podrán renovar las 48 bancas que ponen en juego y prevén un crecimiento de entre 5 y 10 escaños más, con lo cual alcanzarían una bancada de 106 a 108 legisladores, según las cuentas de voceros parlamentarios.
Por su parte, ARI pone en juego 8 de las 17 bancas que tiene hoy y postula para la reelección a los porteños Héctor Polino y Fernando Cantero, a los bonaerenses Jorge Rivas, Mario Cafiero y Jorge Giles y al entrerriano Juan Zacarías.
Los provinciales deben renovar 13 bancas y se estima que podrán conservar las 23 que hoy juntan entre los diversos partidos locales, que prometieron comenzar a trabajar juntos no sólo en Diputados, sino para formar una nueva confederación de cara al 2003.
A su vez, el bloque de Acción por la República, el partido de Domingo Cavallo, tienen diez bancas y deben renovar tres, una pretensión que no parece fácil de cumplir.
El Frente para el Cambio, finalmente, reúne a cinco legisladores disidentes de Frepaso y confía en renovar al menos tres de las cuatro plazas que arriesga. Los diputados Alicia Castro y Ramón Torres Molina quieren lograr su reelección, aunque la que tiene posibilidades consistentes parece ser la sindicalista de los aeronavegantes.