Las cámaras legislativas en la provincia de Buenos Aires quedarán bajo control justicialista tras la contundente victoria del PJ en casi todos los distritos, cuando se produzca el recambio de diputados y senadores el próximo 10 de diciembre.
De este modo, ambas cámaras cambiarán de signo político, ya que desde las elecciones generales de 1999 estaban en poder de la Alianza.
Por la lentitud del escrutinio, la composición final de las cámaras de Senadores y Diputados bonaerenses estaba aún indefinida, aún cuando el radicalismo reconocía la contundente victoria del PJ a nivel local.
En la Cámara de Diputados, cuyo control se logra con 46 diputados, el PJ contaba con 40 legisladores propios, más tres aliados. Con esta elección, se especula con la entrada de 7 u 8 justicialistas más, con los que el peronismo se instalaría cómodamente como primera minoría.
En el caso del Senado, el justicialismo tenía dos senadores menos de los necesarios para controlar la cámara, pero se evalúa que obtendrá entre 3 y 4 legisladores propios tras esta elección que le permitiría instalar su voluntad en las votaciones.
En la provincia de Buenos Aires, los partidos que no alcanzan el piso de electores necesarios para colocar un legislador, aportan ese "residuo" a los partidos vencedores, que de este modo pueden incorporar otro legislador propio.
En el caso de la Cámara de Diputados, el ex ministro de Obras Públicas de Duhalde, el actual diputado provincial Osvaldo Mercuri sería el candidato para volver a ocupar la presidencia del cuerpo, mientras que el Senado será presidido, de acuerdo con la Constitución provincial, por el vicegobernador Felipe Solá.