Las medidas económicas anunciadas por el Gobierno nacional con las que se intentó frenar la salida depósitos de las entidades bancarias motivaron dispares reacciones, aunque predominaron las duras críticas de parte de diputados y senadores de la oposición e incluso del oficialismo.
Para el diputado justicialista Oscar Lamberto, las medidas económicas implementadas por el Gobierno tienen "una gran improvisación", y advirtió que van a generar "un despelote" por el proceso de bancarización acelerada que implican. "La bancarización se va dando gradualmente. Es un proceso cultural que lleva tiempo mientras esto es hacerlo de prepo y a partir del lunes va a traer un despelote", aseguró Lamberto.
El legislador santafesino consideró además que el Gobierno "no ha medido las consecuencias del alcance en la vida cotidiana de las medidas recientes" que, objetó, fueron tomadas "sin consulta, sin la preparación y sin conocer que en gran parte del país ni siquiera hay bancos".
"El proceso de bancarización de prepo y a las apuradas, sin tener en cuenta la real situación de gran parte de la Argentina, va a traer un gran aumento del mal humor que es lo peor que le puede pasar al Gobierno. Pensar que se puede en 24 horas bancarizar el país es no conocer lo que pasa", agregó. Según indicó Lamberto, "más de tres cuartas partes del país está fuera del circuito bancario" por lo que consideró que las medidas fueron implementadas a partir de estudios "en los laboratorios sin tener un pie en la realidad".
El senador Leopoldo Moreau afirmó que la Argentina es "víctima del mesianismo de Cavallo", y advirtió que los anuncios del Gobierno van a implicar "un aumento fenomenal en la desocupación".
"Somos víctimas del mesianismo de Cavallo. Por él llegamos tarde a la reprogramación de pagos de la deuda que hace más de dos años veníamos reclamando, y por él se llegó tarde a frenar el drenaje de divisas", señaló Moreau, quien fundamentó sus críticas al titular del Palacio de Hacienda en que "no es lo mismo encarar la reprogramación de los pagos de la deuda con 27 mil millones de dólares de reserva que hacerlo con 17 mil y con una caída que venía en picada".
"Estamos pagando las consecuencias de haber atado la Nación a ese mesianismo que pretende mantener la ficción de que un peso vale un dólar o hacernos creer que era posible que de un hachazo se llega al déficit cero, que es algo deseable pero que se da como consecuencia de una mayor dinámica de la economía, con mayor crecimiento y con más inversiones", agregó.
En el mismo sentido, la diputada chaqueña Elisa Carrió (ARI) opinó que las nuevas medidas financieras "son el final", y que las autoridades "sostienen" el sistema bancario "que se caía el viernes".
"Las medidas son el final y lo que están haciendo es sostener el sistema bancario que se caía el viernes por la fuga de depósitos, reteniéndoles a los argentinos que confiaron en el sistema legal", se quejó Carrió al referirse a la prohibición de retirar más de 1.000 dólares por mes en efectivo, de cualquier cuenta bancaria.
Por su parte, el diputado justicialista Miguel Angel Toma afirmó que las medidas "son un jeroglífico de difícil comprensión", y no descartó que el PJ pueda llegar a efectuar una presentación ante la justicia si se "llegara a echar mano de las reservas" del Banco Central.
"Lo que se escuchó era casi un jeroglífico de muy difícil comprensión, es muy difícil imaginarse su aplicación práctica", consideró Toma.
El legislador criticó a la administración de Fernando de la Rúa al señalar que "es incapaz de responder a una situación a la que se llegó pura y exclusivamente por su incapacidad de generar la confianza necesaria y de gestionar como se debe".
El titular del bloque del PJ, Humberto Roggero, consideró que "la confiscación de los depósitos de la población es una medida perversa", al referirse a la prohibición de retirar más de 1.000 pesos por mes de las cuentas bancarias. Para Roggero, esta medida hará "pagar a toda la población la negligencia de quienes tienen la responsabilidad de manejar la economía argentina", y advirtió que el hecho provocará una "mayor recesión y profundización de la crisis".
En tanto, el diputado José María Díaz Bancalari (PJ-Buenos Aires) afirmó que las medidas "demuestran que el único objetivo del Gobierno es el de beneficiar a los que siempre ganaron (en relación a los bancos) y el de perjudicar a los que más se han sacrificado". Agregó que las autoridades nacionales "siguen metiendo la mano en el bolsillo de la gente", y advirtió que este hecho podría producir "una catarata de juicios absolutamente razonables", además de "un conflicto social sin precedentes".
El senador Rodolfo Terragno (Alianza) comparó al Gobierno con "un perro que se muerde la cola" por las últimas medidas económicas a las que calificó de "recesivas" y advirtió que "se van a traducir en menos recaudación".
"Todas las medidas que se toman, una tras otra, desde rebajar sueldos hasta congelar depósitos, son recesivas y se van a traducir en menos recaudación. Esto es como el perro que se muerde la cola. No entiendo cómo no decimos basta, esto no va más, esta política no funciona, ya fracasó", expresó Terragno.
A su vez, el diputado justicialista Jorge Remes Lenicov aseguró hoy que "si no se tomaban medidas la salida de depósitos iba a ser mayor", y consideró que el control de cambio es "una buena decisión, pero tendrían que haberla tomado hace dos meses". No obstante, el legislador aseveró que "este conjunto de medidas no ayudará a bajar las tasas de interés, ganar credibilidad y tampoco nos hará salir de la depresión económica".
Remes Lenicov dijo que "la primera lectura que se debe hacer es poner todas las decisiones en el contexto de crisis" que atraviesa el país.