El justicialista Eduardo Camaño será consagrado hoy como presidente de la Cámara de Diputados, en la sesión preparatoria que se celebrará a las 11 para tomar juramento a los 127 legisladores electos el 14 de octubre y designar a las autoridades que conducirán el cuerpo legislativo en el 2002.
El justicialismo retomará la jefatura de la Cámara que ejerce desde hace dos años el radical Rafael Pascual, así como el control de las secretarías Administrativa y Parlamentaria y la mayoría de las comisiones claves en las que se deben emitir los dictámenes para habilitar las leyes.
De esta manera, por primera vez, la conducción de las dos cámaras del Congreso recaerá en manos de la oposición, algo que no sucedió en los últimos años en ninguna de las dos alas del Parlamento. También será la primera vez que la primera minoría en Diputados no pertenecerá al oficialismo.
La sesión preparatoria fue convocada para a las 11 y será presidida por el diputado del ARI Alfredo Bravo, por tratarse del legislador de mayor edad. El socialista será el encargado de tomar juramento a los 127 diputados electos en octubre, y de conducir el proceso de elección de autoridades.
El bloque radical decidió que votará a favor del justicialista Camaño como presidente. La decisión fue adoptada en una reunión de la bancada en la que se reeligió como presidente del bloque a Horacio Pernasetti, y como candidato a vicepresidente segundo al delarruista chubutense Fortunato Rafael Cambareri. También se decidió promover a Eduardo Santín y Jorge Campos en las prosecretarías que tendrán el oficialismo.
Si bien Pernasetti fue elegido por amplio consenso, no se pudo alcanzar un acuerdo interno entre los federales y los unitarios -mayoritariamente alfonsinistas- por la distribución de cargos, y éstos últimos decidieron no integrar la Mesa Directiva del bloque. De esta manera, Pernasetti será secundado por el rionegrino Jorge Pascual, mientras que Mario Capello será el secretario general y el fueguino Luis Trejo el tesorero de la bancada.
A partir del 10 de diciembre próximo, el PJ contará con 118 legisladores, una cifra muy cercana al quórum de 129 representantes, y que le permitirá disponer del funcionamiento del cuerpo con suma facilidad, sobre todo si se tiene en cuenta que el arco opositor al Gobierno de De la Rúa también se verá incrementado con la nueva composición.
Por lo menos ése es el perfil que muestran bloques como el del ARI de Elisa Carrió (16 miembros) y los ocho frepasistas díscolos que desconocen la conducción de Darío Alessandro.
En el núcleo opositor también deberán contarse a los dos legisladores de Frente para el Cambio de la aeronavegante Alicia Castro, dos más del Partido Socialista Popular y una representante del Polo Social.
La sesión preparatoria de hoy estará llena de hitos, entre lo que se destaca el regreso al recinto de la izquierda en los nombres de Patricia Walsh (Izquierda Unida) y del último y único representante que el trotskismo tuvo en el Congreso, Luis Zamora, a quienes se debe sumar entre los opositores al Poder Ejecutivo. Otro dato para destacar es la finalización del mandato de Rafael Pascual, uno de los pocos casos en la historia parlamentaria en la que un presidente del cuerpo no logra retener su banca al no poder participar de las elecciones por haber perdido en las internas partidarias.
El oficialismo quedará fuertemente reducido, ya que los actuales 81 miembros de la bancada radical quedarán reducido a 67 -serían 68 si ingresa María José Lubertino en reemplazo de Alfredo Bravo, a quien la Justicia confirmó como senador electo por la Capital Federal- y rodeado de un fuerte arco opositor.
A esta exigua cifra de legisladores se le deberán sumar apenas un puñado de ocho frepasistas que mantienen su alineamiento con el Gobierno, encabezado por Darío Alessandro pero sin demasiada cohesión interna como para funcionar como un bloque, por lo que también podría avanzar hacia la dispersión.