El justicialismo recuperó el control de la Cámara de Diputados con la asunción del bonaerense Eduardo Camaño, en el marco de la sesión preparatoria realizada para concretar la jura de 127 nuevos diputados y la elección de autoridades del cuerpo.
La designación de Camaño en la presidencia del cuerpo es el resultado directo de los comicios del 14 de octubre último y del cambio en la relación de fuerzas parlamentarias, que colocó al justicialismo como el partido más votado a nivel nacional y como primera minoría en la Cámara baja.
De esta manera, a casi una semana de la designación del justicialista Ramón Puerta en la presidencia provisional del Senado, la oposición, de la mano del bonaerense Eduardo Camaño, tomó el control de la Cámara baja, en un hecho inédito desde el retorno de la democracia, en 1983, y desplazó desde ese lugar a la Alianza.
En el marco de la sesión preparatoria que se extendió a lo largo de dos horas, el diputado del ARI Alfredo Bravo fue el encargado -por ser el legislador de mayor edad- de tomar el juramento a los diputados electos en octubre.
A su turno, al estrenar su cargo de presidente del cuerpo en la sesión preparatoria, Camaño se hizo portavoz del reclamo justicialista al Poder Ejecutivo para que no disponga las sesiones extraordinarias "nada más que por unos días de diciembre" debido a que "la Patria lo necesita".
En su primer discurso como presidente designado de la Cámara de Diputados, Camaño le reclamó al jefe del Estado que extienda las sesiones extraordinarias durante los tres meses de verano y señaló que su partido dará "gobernabilidad" a la Argentina.
"No es posible entender desde la comunidad la posibilidad cierta de que este Congreso no funcione. Por eso le voy a pedir al Presidente de la Nación que no prorrogue las sesiones extraordinarias sólo por unos días de diciembre", afirmó el diputado peronista. "No puede ser que en momentos tan difíciles como vive el país el Congreso no trabaje para que la Argentina tenga una posibilidad mejor; no es un gusto que nos podemos dar, por eso es una exigencia que deben escuchar las autoridades nacionales", agregó.
Por otra parte, Camaño se preocupó por aclararle al oficialismo que no es su intención ni la del justicialismo cogobernar, aunque le reclamó al jefe del estado que lo deje ser "garantía de gobernabilidad, porque es el parlamento el que brinda esas garantías".
"Que nos deje (el presidente) ser garantía de gobernabilidad, y esto no es menor porque es el Parlamento el que brinda esa garantía", postuló el diputado bonaerense, quien estará secundado en su cargo por el justicialista puntano Oraldo Britos, quien resultó electo vicepresidente primero en el marco de la sesión.
Más allá de los cánticos y ovaciones de las barras de simpatizantes que desde la mañana comenzaron agolparse en las galerías del recinto, lo cierto es que la sesión preparatoria estuvo signada en buena medida por el orden y los acuerdos entre las bancadas en torno a las postulaciones. De hecho, tanto la postulación de Britos como la del radical chubutense Fortunato Cambareri para ocupar la vicepresidencia segunda de la Cámara recibieron el apoyo mayoritario de los bloques, y cosecharon abstenciones de la Izquierda Unida y de Autodeterminación y Libertad.
En cambio, la definición de la vicepresidencia tercera del cuerpo -reservada para la tercera fuerza de la Cámara- estuvo signada por fuertes cuestionamientos encabezados, en lo político, desde el ARI y, en lo personal, desde la izquierda, que relacionó al postulante con hechos vinculados con la última dictadura. Sin embargo, finalmente, merced al apoyo de los diputados aliancistas, justicialistas y de Acción por la República, el demoprogresista de Santa Fe Alberto Natale fue consagrado vicepresidente tercero en nombre del Interbloque Federal, conformado por los partidos provinciales.
Claro que los bloques que pretendían ese puesto -el ARI, los frepasistas críticos y los socialistas populares- no se quedaron en silencio y justificaron su rechazo a la designación de Natale en la voz de la arista Elisa Carrió, quien indicó que no pelearían por un cargo "en estos momentos dramáticos de la Argentina".
Si bien la sesión preparatoria de ayer estuvo signada por el oficialismo por la pérdida del control de la Cámara baja -que en estos dos años estuvo en manos del radical Rafael Pascual, lo cierto es que sus legisladores exhibieron una posición que puso el acento en el respeto de "las tradiciones democráticas".
A diferencia de lo que sucedió en el Senado, donde se vivió un alto grado de tensión por la designación del presidente provisional de esa cámara, en Diputados se respiraba la tranquilidad de los acuerdos políticos y la alegría propia de los nuevos legisladores que llegaban a prestar su juramento. En este contexto de convivencia política en la cual el justicialismo debutó como primera minoría con 118 legisladores, transcurrió la sesión preparatoria en un recinto colmado de familiares, militantes y amigos de los legisladores que festejaban la asunción o reelección de los diputados que tendrán mandato hasta diciembre del 2003.
También presenciaron el acto, que se extendió por más de dos horas, los gobernadores de Córdoba, José Manuel de la Sota; Tierra del Fuego, Carlos Manfredotti; y San Luis, Adolfo Rodríguez Saá; y el intendente Aldo Rico, quienes se entremezclaron con diputados que ahora pasarán al Senado, entre ellos Cristina Kirchner, Marcelo López Arias y Mabel Muller.
La armonía pudo observarse en los aplausos que recibió el nuevo presidente de la Cámara, Eduardo Camaño, quien no solo fue aplaudido por sus colegas de bloque, sino por los opositores aliancistas encabezados por el frepasista Darío Alessandro y Horacio Pernasetti. Otro que no podía disimular su alegría fue el puntano Oraldo Britos, quien desde su elección como vicepresidente no dejó de fotografiarse con sus pares, e incluso se guardo un recuerdo junto al nuevo vicepresidente en representación del radicalismo, Fortunato Cambareri.
Tanto desde la Alianza como desde el PJ y de los demás bloques fueron destacadas las cualidades de Camaño en lo que hace a la "ecuanimidad", al "diálogo", a la "búsqueda permanente de consensos", la "amplitud" y el "respeto por los que piensan distinto".
Antes de cerrar la sesión, quedó definido quiénes ocuparán los cargos de secretarios y prosecretarios del cuerpo: los justicialistas Eduardo Rollano y Juan Estada serán los parlamentarios; el también peronista Guido Freytes el administrativo; y los radicales Jorge Armando Ocampo y Eduardo Santín los de Coordinación Operativa.