Rodríguez Saá será presidente interino y habrá elecciones en 60 días

El justicialismo impondrá hoy su mayoría en la Asamblea Legislativa para designar al gobernador puntano, Adolfo Rodríguez Saá, como presidente interino por 60 días para que convoque a elecciones de presidente y vice para el 3 de marzo, de modo que los electos completen el mandato de Fernando de la Rúa.

Luego de una larga reunión que se celebró en el despacho que el presidente provisional, Ramón Puerta, posee en el primer piso del Senado, los principales dirigentes del justicialismo, con la sola ausencia de Carlos Menem, eligieron al sucesor por 60 días de De la Rúa.

El domingo 3 de marzo los argentinos elegirán por el inédito sistema de Ley de Lemas, solamente a presidente y vice, ya que la actual composición del Senado y de Diputados se mantendrá tal cual resultó electa el 14 de octubre.

En una sesión especial de ambas cámaras, los justicialistas propondrán una reforma por única vez a la Ley Nacional Electoral y permitir que se presenten más de un candidato presidencial por partido.

En esa sesión especial, los justicialistas también propondrán la implementación de un bono alimentario que se distribuirá entre el domingo y el martes en todo el país. En esa sesión también se trataría la creación de un seguro de desempleo de 300 pesos para jefa o jefe de hogar y 60 pesos por hijo de hasta 18 años, además de un resarcimiento a los comercios que sufrieron pérdidas durante los incidentes ocurridos entre el jueves y el viernes.

Para ponerle fin a una puja que no pudieron solucionar dentro del despacho de Puerta, los dirigentes peronistas resolvieron implementar para elegir a quien culminará el mandato de De la Rúa el sistema de lemas, que le permitirá al partido saltear sus comicios internos. El radicalismo ya aceptó que se opone a esta decisión.

El jefe del bloque de senadores radicales, Carlos Maestro, sostuvo hoy que para su partido sería "inconveniente" y "disparatado" convocar a elecciones anticipadas como postula un sector del justicialismo. En un breve contacto con la prensa cuando salía de su despacho, Maestro consideró que "hay una gran necesidad de paz social y no contribuiría con ello llamar a elecciones ahora".

El jefe del bloque radical enfatizó que "es importante que quien sea elegido por la Asamblea Legislativa tenga un fuerte respaldo de todos los sectores políticos" y también "que tenga un tiempo para instrumentar un plan de gobierno consensuado".

"Si convocamos a elecciones para dentro de dos o tres meses le estaríamos dando mucha precariedad al presidente interino porque todos los candidatos estarían haciendo campaña diciendo que van a cambiar lo que se está haciendo", afirmó el legislador. Además de las explicaciones esgrimidas por Maestro, en el radicalismo se quieren evitar los comicios porque presumen que el resultado electoral podría ser muy adverso después de la grave crisis que desató la renuncia de Fernando De la Rúa.

De todos modos, con su decisión, los 14 gobernadores justicialistas dan vuelta la página a la confrontación que divide las aguas partidarias entre Carlos Menem y Eduardo Duhalde.

El justicialismo llegó este encuentro con dos posiciones: la de quienes sostenían las denominadas provincias chicas, que integran el Frente Federal Solidario (FFS), y otra que mantenían las tres "grandes", Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, a las que se sumaron Santa Cruz y La Pampa. En un primer momento, los gobernadores "chicos" se encolumnaron detrás de la figura de Puerta, que contó con el respaldo público del titular del Consejo Nacional Justicialista, Carlos Menem, pero también manejaron como alternativa las postulaciones del puntano Adolfo Rodríguez Saá y el salteño Juan Carlos Romero.

Estos distritos chicos querían que el dirigente peronista que fuera elegido como presidente interino tuviera un mandato de dos años para terminar el ciclo abierto por De la Rúa. En cambio, Carlos Ruckauf, Carlos Reutemann, José Manuel De la Sota y Eduardo Duhalde sumaron al santacruceño Néstor Kirchner y, sorpresivamente, al pampeano Rubén Marín, habitualmente enrolado en las filas del menemismo, en su postura de elegir a un interino por 45 o 60 días y luego realizar un llamado a elecciones presidenciales.

Respecto a la decisión de Marín, dirigentes reutemistas y delasotistas explicaron que el gobernador pampeano "es un hombre de palabra y ya con la renuncia de De la Rúa, dijo que el próximo presidente debía ser elegido por la gente".

Con el correr de los minutos, y luego de haber manifestado públicamente su deseo de culminar el mandato iniciado por De la Rúa, la figura de Rodríguez Saá fue creciendo dentro de la cumbre peronista.

Ruckauf, De la Sota, Reutemann, Duhalde, Marín y Kirchner consideraban que un presidente nominado por la Asamblea Legislativa "no tendría la misma legitimidad que la que tendrá uno electo por la gente".

"Un presidente que salga de la voluntad de 300 personas no va a tener la legitimidad necesaria ante la gente que uno elegido por el voto de todo el pueblo", señaló Duhalde para afirmar su posición. Durante el día, Reutemann, De la Sota, Kirchner y el propio Marín expresaron una posición similar a la del senador por el PJ bonaerense.

La diferencia que surgía entre De la Sota, Reutemann y Kirchner y el tándem Duhalde-Ruckauf era la conveniencia o no de la aplicación de la Ley de Lemas, ya que mientras el hombre fuerte del PJ bonaerense prefería una elección con un solo candidato por partido, los tres gobernadores consideraban que no había tiempo ni plafond social para realizar internas y luego comicios generales. Pero, según sus colaboradores, Ruckauf y Duhalde decidieron privilegiar la homogeneidad lograda con las demás provincias "grandes" para evitar que las "chicas" eligieran a un presidente por dos años.

Según las fuentes consultadas, en ningún momento ninguna de las partes planteó un posición rupturista, y Rodríguez Saá reemplazó a Puerta en las preferencias del justicialismo, quien prefería cumplir los dos años restantes del mandato iniciado por De la Rúa.

El hasta hoy presidente provisional del Senado aclaró también que no es su deseo completar el mandato de De la Rúa hasta el 2003. "Yo siempre ocupé cargos electo por el pueblo; soy intransigente en eso. Siento una enorme honra, una carga emocional muy grande, pero el hecho de ponerme la banda solo tiene que venir por el voto del pueblo", afirmó. Uno de los puntos acordados en el encuentro es que el gabinete del presidente interino nominado mañana y el del que, eventualmente, se elija en elecciones presidenciales sea de unidad peronista.

Dirigentes de todos los sectores explicaron que "el gabinete del próximo presidente tendrá en sus filas a representantes a todos los sectores internos".

El futuro presidente interino anticipó que gobernará "para los más humildes y los que sufren" y anunció que hoy dará a conocer "un plan completo de gestión".

En declaraciones que formuló en el Senado al término de la reunión de gobernadores y legisladores justicialistas en la que se decidió impulsar su nombre, Rodríguez Saa subrayó que aspira a que su tarea sea "con el apoyo de todos" y se pronunció en favor de "una nueva política económica". El mandatario de San Luis insistió en que "mañana se va a anunciar" un programa "con cuatro puntos centrales" que, aunque no detalló, incluirá "un interesante plan social".

Rodríguez Saa remarcó que aspira "tener el apoyo de los demás partidos", para lo cual iniciará "una serie de conversaciones con las restantes bancadas para que acompañen con responsabilidad esa decisión del justicialismo y más en este difícil momento del país".

Rodríguez Saá nació en San Luis capital el 25 de julio de 1947, cursó sus estudios secundarios en el escuela "Juan Pascual Pringles", dependiente de la Universidad Nacional de Cuyo, y en 1971 egresó de la Universidad de Buenos Aires como abogado.

Casado con María Alicia Mazzarino, es padre de cinco hijos: Feliciana, de 27 años, Mariana, de 25, Agustina, de 22, Adolfo, de 18, y Santiago, de 16.

Rodríguez Saá comenzó a destacarse en la carrera política en 1971 cuando fue apoderado del justicialismo puntano, cargo que desempeñó hasta 1983 y desde 1973 a 1976 fue diputado provincial y presidente del bloque del PJ.

Con 35 años accedió por primera vez a la gobernación puntana en 1983 y en la última elección del 14 de octubre de este año, la fórmula que completó Alicia Lemme se impuso con más del 70 por ciento de los votos.

Su gestión es definida por sus pares como una de las "más ordenadas" y que llevó a San Luis a ser la segunda provincia más competitiva del país, con superávit financiero desde 1991.

Sus allegados lo califican como un hombre que le gusta vivir bien, es muy coqueto y obsesivo lector de hechos vinculados con la historia del justicialismo, del que es secretario de Relaciones Institucionales.

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