El presidente Eduardo Duhalde confirmó que anunciará en los próximos días los términos de la reforma política que planteará el Gobierno, y que luego enviará el texto al Congreso para iniciar el debate parlamentario.
Duhalde indicó que tras anunciar la reforma, de la que no dio precisiones, la remitirá "a la Legislatura" para su análisis por parte de diputados y senadores.
El Presidente explicó que "uno de los puntos principales de la reforma" será la búsqueda de restablecer "la confianza" de la sociedad en los políticos. En ese sentido Duhalde se pronunció en favor de determinar "cómo hacemos para reconciliar la idea de lo político, con la idea de lo privado".
Según trascendió, uno de los puntos de la reforma apuntaría a que los concejales de todo el país no cobren más sueldo y trabajen "ah honorem", como ocurre en algunos países europeos.
El recorte del gasto político sería de 800 millones de dólares, en tanto que la reforma también incluiría cambios en la cantidad de legisladores y en el sistema electoral.
Los representantes de la Iglesia en la mesa del diálogo coincidieron con legisladores de partidos provinciales, el cavallismo, el socialismo popular y el Frepaso en la necesidad de una amplia reforma política y en la preocupación que existe por la situación. La mesa del diálogo compuesta por los obispos de San Isidro, Jorge Casaretto; el obispo de Santiago del Estero, Juan Carlos Maccarone, y el de Río Cuarto, Artemio Ramón Staffolani, además de José Díaz Bancalari y Antonio Cafiero por el Gobierno, protagonizaron diversas reuniones con bloques parlamentarios en el Congreso Nacional.
Divididos en dos grupos, los obispos y legisladores del PJ -que representan al presidente Eduardo Duhalde- mantuvo dos reuniones, una a las 14 con el presidente del Partido Democráta Progresista, Alberto Natale, y su colega de bloque María Elena Biglieri, y el socialista Popular Rubén Guistiniani.
Las conversaciones estuvieron centradas en dos ejes: la preocupación por la situación social, la necesidad de restituir los valores de la sociedad, y la reforma política que debe hacerse para rebajar sus costos, en virtud de la grave crisis que afronta el país.
La diputada del Frepaso Nilda Garré dijo que los hombres de la Iglesia "están muy preocupados por la falta de solidaridad y la falta de valores que hay en el país" y están "enojados con la clase política".
"Hubo plena coincidencia en la preocupación por la situación social y le he manifestado que ahora, sin esperar, podemos avanzar en la reforma política que ya tiene media sanción. Lo único que tendría que poner un cronograma para aprobar ya esas leyes de reducción del gastos de la política", apunto Garré.
Por su parte, el socialista Giustiniani dijo que "en menos de un mes estarán elaborados un conjunto de propuestas legislativas, que nosotros queremos votar a la brevedad, como la reforma política". Dijo que le expuso a los hombres del diálogo social la posición del socialismo sobre la necesidad de la reforma política, un nuevo sistema de financiamiento, y la regulación de las empresas privatizadas.
Siguiendo con el tema de los cuestionamientos a la política, la diputada Elisa Carrió exhortó a la dirigencia política nacional a producir un "renunciamiento colectivo" que permita "la renovación absoluta" de los tres poderes de la Nación y anticipó la "firme predisposición" de su bancada a encabezar ese proceso que culmine en elecciones generales.
Carrió negó, sin embargo, que los legisladores de Alternativa para una República de Iguales fueran a dimitir, "porque no se renuncia a la lucha", pero advirtió que "no podemos estar abulonados a nuestras bancas".
La legisladora precisó los límites del "renunciamiento colectivo" que propicia durante una conferencia de prensa en la que se anunció formalmente la creación de un mecanismo de coodinación interbloque entre las bancadas de ARI, el Frente Grande (FG), el Partido Socialista Popular (PSP), el Partido Intransigente (PI) y el Polo Social.
Consultada acerca de la "renovación" mediante elecciones nacionales que se realizarían pocos meses después que los argentinos eligieran en octubre pasado a la totalidad de los senadores y a la mitad de los diputados nacionales, Carrió replicó que "tenemos enormes responsabilidades en esta crisis por no haber sabido responder correctamente".
"Debemos tener la generosidad necesaria para revalidar nuestros cargos", agregó la legisladora, que insistió en la necesidad de la renovación institucional mediante elecciones nacionales en las que, dijo, "si ganamos volveremos a ocupar nuestros cargos y si perdemos nos iremos, pero habrá ganado la República".