El proyecto de presupuesto de 2002 que el Ministerio de Economía presentó en el Congreso prevé una caída del PBI del 4,9 por ciento para este año, una inflación del 14 por ciento y mantiene la poda del 13 por ciento en las jubilaciones y salarios públicos, como así también en los recursos coparticipables para las provincias.
El proyecto contempla un déficit para todo el año de 2.949 millones de pesos, que si el Gobierno no cumple se traducirá inevitablemente en emisión monetaria, y, por ende, en inflación.
De esta forma, el equipo económico estima bajar el déficit público de 10.534 del año pasado a 2.949 millones para este año, lo que representa una disminución del 72 por ciento. Proyecta un recorte de gastos de 7.376 millones con respecto a los concretados durante el 2001, ya que pasarán de 50.220 Del año pasado a 42.844 millones de 2002.
En otro orden prevé un gasto de 1.200 millones de pesos para programas de empleo y seguros de desempleo, otros 350 millones para un plan alimentario y 50 millones para la compra de medicamentos, cosa que es posible porque los pagos de intereses de la deuda externa respecto del año pasado disminuyen 46,1 por ciento, ya que se estima una erogación por ese concepto de 5.884 millones, en compromisos contraídos con el canje local y con organismos internacionales de crédito.
Jorge Remes Lenicov presentó el Presupuesto ante los legisladores junto con el jefe del Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich, y el secretario de Hacienda, Oscar Lamberto, durante un tumultuoso acto que se prolongó unos 45 minutos en la Comisión de Presupuesto y Hacienda que preside Jorge Matzkin (PJ-La Pampa).
Este Presupuesto, que prevé un total de erogaciones por 38.000 millones de pesos, registra un superávit operativo del 1 por ciento del PBI. Sin embargo, como consecuencia del pago de los intereses a los organismos internacionales de crédito (FMI, BID, entre otros) y la primera cuota del canje de deuda pública, el saldo total registra un déficit de 3.000 millones, algo más del 1 por del Producto.
Se trata del tercer proyecto presupuestario para el año en curso elevado al Congreso por el PEN, registrando entre ellos un total de un 11 por ciento de diferencia en materia a resultado final del PBI, ya que el primero, en septiembre de 2001, preveía un crecimiento del 6 por ciento; el segundo, en diciembre, una suba del 1 por ciento; y el actual la referida caída de 5 puntos porcentuales.
Asimismo, por primera vez desde 1992, estando ya en vigencia la extinguida Ley de Convertibilidad, la inflación estimada superó el dígito, al situarse en el 15 por ciento, lo cual permitirá que, a pesar de la caída del PBI, se estime que habrá una suba de la recaudación del IVA, en términos nominales, sumado a la restitución de impuestos que se tomaban a cuenta del referido IVA.
Las exposiciones de Capitanich y Remes Lenicov fueron, esencialmente, de carácter político y no se registraron intervenciones por parte de los legisladores, tanto de la oposición como del oficialismo, acordándose que los miembros de la misma Comisión de Presupuesto y Hacienda comenzarán mañana mismo el análisis para tratar de llevarlo al recinto la semana próxima.
De acuerdo con lo establecido por el PEN, sólo se pagarán las erogaciones en base a lo que se recaude, situación que fue comparada por Lamberto con "una municipalidad", en la que se otorgó "preminencia a los gastos que tienen que ver con la vida de las personas", por lo que se atenderán en tal concepto los de asistencia social, que subirán en 1.100 millones de pesos.
Según afirmó Lamberto, de poder darse cumplimiento a este Presupuesto, no se generarán mayores presiones inflacionarias a las previstas, no se deteriorará el salario de los trabajadores y se apuntalará al aparato productivo, estimándose una mayor recaudación, en concepto del crecimiento del saldo de la balanza comercial de 2.139 millones.
El presidente Eduardo Duhalde expresó su deseo que el Congreso apruebe con celeridad el proyecto, mientras que varios legisladores estimaron que la normativa podría estar aprobada la semana próxima.
Al presentar el presupuesto para este año en la Cámara de Diputados, Remes Lenicov reconoció que "no es fácil conformar a todos" con las medidas económicas y agregó que en este momento de la crisis "hay cosas que se pueden hacer y otras que no".
"Lo peor que podemos hacer es no dar la cara y no decir qué es lo queremos hacer", sostuvo el funcionario. En tal sentido confió en que en el segundo semestre del año "la Argentina empezará a recuperar niveles de productividad", al tiempo que advirtió que "no hay posibilidad de aumentar el déficit estimado en el Presupuesto, porque nadie nos presta".
El titular de la cartera económica aseguró que "si perseveramos en la austeridad vamos a empezar a salir adelante".
El ministro calificó de "austero" al Presupuesto 2002 y dijo que sus pautas "se condicen con la gravedad de la situación".
"La crisis es muy profunda, pero lo cierto es que los países no se suicidan", concluyó el ministro de Economía.