Los integrantes del Senado protagonizaron un extenso debate sobre los alcances de la crisis, las protestas sociales y las acusaciones planteadas en contra de la dirigencia política y los partidos.
Uno de los discursos más vehementes fue pronunciado por el ex presidente Raúl Alfonsín, quien aseguró no estar enojado con los que reclaman por sus fondos, pero aclaró: "no los igualo con quienes no tienen para comer".
"Estoy en contra de los abusos, estoy en favor de la ley, en favor de las instituciones y de la democracia, que no sólo tiene que defenderse sino que también tiene que atacar, atacar con la ley", afirmó Alfonsín. Aseguró que reconocía el derecho de la gente a protestar y dijo que "de ninguna manera" estaba en contra de la participación, del derecho a reunión, de expresión y de libertad de prensa.
"Me enojo con lo que está pasando porque no tiene nada que ver con la democracia", puntualizó Alfonsín, al tiempo que afirmó que "la gente sufre una política económica que yo no llevé adelante y a la que me he opuesto tenazmente".
En el marco de un discurso sobre un proyecto que avala el diálogo social, el ex presidente realizó un fuerte discurso en el que destacó la importancia de la clase política y desalentó la sedición y la anarquía. "Si se cae este gobierno se cae la democracia en el país", enfatizó Alfonsín tras trazar una panorama de la actualidad política argentina y de la difícil situación económica.
Lo que se presentó como una simple exposición para avalar el diálogo social terminó en un debate entre radicales que apoyaban al gobierno y peronistas que criticaron a la gestión del radicalismo, tanto en los gobiernos de Alfonsín (1983-1989) como de Fernando de la Rúa (1999-2001).
"La ley tiene que actuar; no puede tolerarse la sedición. Aquí no se puede tolerar que se diga que vamos por el presupuesto que el pueblo quiere; aunque es cierto que se puede opinar por el presupuesto, pero hay que ver la ley y la situación en la que está el país", agregó el líder radical.
Alfonsín también dijo que "la gente sufre de una política económica que yo no lleve adelante y a la que me he opuesto tenazmente". Añadió que su enojo "no es con la gente que va a buscar sus retiros de fondo" y dejó en claro que no los iguala "con los que no tienen para comer".
Tras los dichos de Alfonsín, la frepasista Vilma Ibarra discrepó con su ex socio al destacar "la importancia del derecho a manifestarse de la gente", mientras que la santacruceña Cristina Kirchner criticó al gobierno de Duhalde e insistió en la necesidad de convocar a elecciones en el menor tiempo posible.
"La salida es convocar a elecciones anticipadas", dijo la legisladora, al tiempo que aseguró que "en muchos lados del país esto no se ve como una gobierno de todo el país sino como una acuerdo de dirigentes de la provincia de Buenos Aires".
Kirchner aseguró que la devaluación "no hizo más que acelerar la crisis" e indicó que "cada dirigente argentino tiene que hacerse un autoexámen sobre lo que dijo y los que prometió".
A su turno, el peronista Eduardo Menem aseguró que el problema "está en una crisis de representatividad" de la dirigencia política. "En todos lados se habla de darle mayor representatividad y prestigio a la democracia", apuntó Menem, al tiempo que dijo que el principio de que el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes "necesita de una actualización".
El justicialista Jorge Busti, en tanto, realizó una abierta defensa del gobierno de Duhalde, y dijo que "asumió el país en una crisis terminal".