El presidente Eduardo Duhalde inaugurará hoy el 120 período de sesiones ordinarias del Congreso nacional, con un discurso en el que trazará un panorama sobre la situación del país y expondrá los lineamientos de su gestión para este año.
El inicio de la asamblea está previsto para las 12.30 bajo la presidencia del titular provisional del Senado, Juan Carlos Maqueda (PJ-Córdoba), mientras que el mensaje de Duhalde fue fijado para las 13.05, cinco minutos después del arribo del jefe del Estado al Congreso. Será la cuarta Asamblea Legislativa que se reúne en un período de sólo dos meses, aunque no tendrá el carácter dramático de las tres anteriores.
Es que desde la renuncia de Fernando de la Rúa a la primera magistratura, el 20 de diciembre pasado, las dos cámaras del Congreso se reunieron en un mismo plenario en tres oportunidades, con diferencia de muy pocos días. La primera aceptó la renuncia de De la Rúa y designó en su reemplazo en forma provisoria, por 48 horas, al por entonces presidente provisional del Senado, Ramón Puerta (PJ-Misiones), el 21 de diciembre.
La segunda tuvo lugar dos días después, el 23, y sirvió para tomarle juramento como presidente por dos meses, con el mandato de llamar a elecciones en marzo, al entonces gobernador peronista de San Luis Adolfo Rodríguez Saá. El tercer encuentro de la asamblea se produjo tras la dimisión del dirigente puntano el 1 de enero pasado, cuando el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño (PJ-Buenos Aires), que debió asumir en reemplazo del también renunciante Puerta, le traspasó la banda presidencial a Duhalde.
Colaboradores del jefe de Estado que tuvieron acceso al discurso explicaron que "el Presidente va referirse a los resultados obtenidos en la aplicación de los tres ejes que se fijó el 1 de enero cuando asumió la presidencia".
Los ejes son "garantizar la paz, ejercer el poder político y fortalecerlo, y sentar las bases del nuevo modelo económico".
Con respecto al cambio de modelo económico, Duhalde en su discurso defenderá la pesificación y las medidas adoptadas para atenuar los costos de la devaluación, y criticará duramente, sin mencionarlos, a los dirigentes políticos y empresarios que se hayan manifestado a favor de la dolarización.
El capítulo económico también contendrá párrafos referidos a la reforma impositiva, que ya fue adelantada a los gobernadores en las últimas reuniones. El acuerdo por la coparticipación también será mencionado, y Duhalde tiene pensado incluir un párrafo de agradecimiento a los gobernadores.
Sobre la base del acuerdo, Duhalde buscará definir las nuevas relaciones con los organismos financieros internacionales y sentar las bases para regenerar los mecanismo de crédito.
En lo que se refiere a una reforma judicial, Duhalde anunciará mecanismos para definir "la optimización del funcionamiento judicial" y podría llegar a mencionar como un punto incluido en esta reforma el proceso de juicio político a la Corte Suprema.
Respecto de la "garantía de la paz social", según confiaron los colaboradores de Duhalde, el discurso se referirá a la unificación de los planes sociales y la creación del seguro contra el desempleo.
También ratificara la creación de dos millones de puestos de empleo antes del final de su mandato y 500 mil antes de junio de este año.
Otro reclamo social al que Duhalde busca darle respuesta es el fin de las jubilaciones de privilegio, que tan resquemor han generado en la sociedad. El jefe de Estado también resaltará que "en los últimos 60 días se recompusieron las relaciones con todos los países, incluyendo los dos grandes mercados, Estados Unidos y la Unión Europea".
La mayoría de los integrantes del interbloque de centroizquierda que lidera la diputada Elisa Carrió no ingresarán al recinto de la Cámara baja, cuando el presidente Eduardo Duhalde inaugure formalmente un nuevo período de sesiones ordinarias.
El interbloque que agrupa a los legisladores de Alternativa para una República de Iguales (ARI), el Frente Grande que lidera José Vitar, el Partido Intransigente y un sector del Polo Social decidieron dejar en "libertad de acción" a los legisladores para que obren a conciencia durante la Asamblea Legislativa. Algunos diputados plantearon la necesidad de participar de un acto de tradición republicana, pero otros advirtieron que el gobierno "planeaba desvirtuar" el carácter de la Asamblea para darle "un contenido partidario".
Las diferencias fueron salvadas con una decisión que deja en libertad de acción a los diputados, aunque la mayoría -encabezada por la propia Carrió- anticipó que no ingresará al recinto.